PUBLICIDAD

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
PUBLICIDAD

Un muro verde amarelo

Martes, 04 de agosto de 2026 00:44
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

Lula Da Silva se ha propuesto el doble objetivo de bloquear el regreso al poder de los Bolsonaro y mantener a Brasil como última línea de defensa ante el avance ideológico y estratégico de Estados Unidos en la región.

La reciente tanda de aranceles comerciales impuestos por Estados Unidos a Brasil puso a las relaciones bilaterales en el centro del proceso electoral que enfrentará en octubre a otro intento reeleccionista del izquierdista Lula da Silva con la derecha liderada por Flávio Bolsonaro y su familia, aliada ideológica del trumpismo.

La renovada ofensiva arancelaria estadounidense, tras una tregua que incluyó una poco productiva reunión en la Casa Blanca de Lula con su par Donald Trump, llega cuando las encuestas comienzan a favorecer al oficialismo y cuando los Bolsonaro multiplican conflictos internos y judiciales.

Ahora, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, justificó la imposición de aranceles de 25% a la mayoría de las importaciones procedentes de Brasil en que Lula nunca negoció "de buena fe" con Washington en los 30 días que se había impuesto con Trump para resolver las diferencias, y que "antepuso su ego".

Washington acusó a Brasil de perjudicar a empresas tecnológicas de EEUU, de retroceder en la aplicación de medidas anticorrupción y hasta de permitir que agricultores brasileños obtengan ventajas competitivas mediante el uso de tierras deforestadas ilegalmente, en perjuicio de las exportaciones estadounidenses.

En respuesta, Brasil inició los trámites para aplicar la ley de reciprocidad y culpó a la familia Bolsonaro por influir en Washington por intereses electorales. "Es un hito lamentable" dijo la Presidencia, y recordó que en los últimos 15 años EE. UU. acumuló un superávit de 424.500 millones de dólares en el comercio bilateral.

Tácticas de guerra

Según el analista Gabriel Merino, se trató de "una típica táctica de guerra híbrida de cara a una batalla electoral en que se juega la estrategia de dominio continental total por parte de Washington. De fondo, se discute si Brasil puede jugar como potencia emergente o debe subordinarse en términos políticos y estratégicos a EEUU.

La política exterior, central en las tres gestiones de Lula al frente de Brasil, en el escenario regional (UNASUR, Mercosur) y en el ámbito global (ONU, BRICS), ya había jugado su rol electoral cuando el presidente fue meses atrás figuras central cumbre progresista en "Defensa de la Democracia", en Barcelona.

Además de sus críticas a la intervención estadounidense en Venezuela (donde pidió elecciones), al embargo sobre Cuba y a la guerra en Medio Oriente, Lula rechazó la invitación a Brasil para sumarse al Escudo de las Américas, una iniciativa de seguridad regional de Washington bajo la renovada Doctrina Monroe que atrajo a todos los líderes de derecha de América Latina en torno de Trump.

El trasfondo incluye otro fuerte campo de fricción: el sistema de pagos instantáneos PIX, muy popular en Brasil (140 millones de usuarios) para transferir dinero en segundos a través de teléfonos móviles y sin costo.

En menos de seis años, ha explicado Wall Street Journal al vincularlo con la imposición de aranceles, PIX gestiona ahora más transacciones en la mayor economía de América Latina que las tarjetas de crédito y débito juntas, lo cual según EEUU perjudica a Visa y Mastercard, y reduce la presencia del dólar en las operaciones regionales.

PIX tiene respaldo estatal mientras los operadores privados, muchos de ellos estadounidenses, alega Washington, tienen que cubrir los costos de prevención de fraude, tecnología y rentabilidad para los accionistas mediante comisiones.

El caso de PIX evidencia cómo una infraestructura financiera estatal trasciende el ámbito tecnológico para convertirse en un asunto de competencia económica, política comercial y geopolítica. La herramienta para facilitar los pagos cotidianos hoy ocupa un lugar central en el debate sobre la soberanía digital, la competencia en los servicios financieros y el futuro de los sistemas internacionales de pago".

A 10 semanas para la primera vuelta del 4 de octubre (si hay segunda será el 25), la situación interna aceleró las movidas externas. Las últimas encuestas llevan hasta 6% la diferencia de Lula sobre el senador Flávio Bolsonaro en un ballotage (45% a 37%, sin contar indecisos). En primera vuelta ganaría 40% a 28%, según Quaest.

Según el líder del gobierno en el Congreso, el senador Randolfe Rodrigues (PT-AP), los Bolsonaro "han soñado todo este tiempo con que hubiera una intervención extranjera en nuestro país. Todo esto es parte de su estrategia, de apoderarse del poder no por la vía democrática, sino por la vía de la fuerza", dijo.

El senador derechista Jorge Seif (PL-SC) replicó que Flávio Bolsonaro sólo "está buscando fortalecer su imagen como líder de la derecha de Brasil, de sustituto de su padre, y buscando apoyo internacional. ¿Quién no quiere ser apoyado por Trump?".

Economía y centrismo

"La extrema derecha conserva una implantación social profunda, el país continúa fracturado y la batalla contra el bolsonarismo exigirá mucho más que una campaña defensiva", afirma Valerio Acary, citado por la Revista Crisis.

El vicepresidente PT, Washington Quaquá, verbalizó una idea del Planalto: "No hay elección posible en Brasil sin un acuerdo con el centro. Eso forma parte de la estructura de la sociedad brasileña, del pensamiento de la sociedad brasileña. Hay un tercio de votantes de derecha, un tercio de izquierda y tradicionalmente un tercio de centro. Así, para ganar y para gobernar, es fundamental que atraigamos al centro. Es un movimiento estratégico del PT", dijo Quaquá.

(*) Fragmento de un informe de Fundación Embajada Abierta

Temas de la nota

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Temas de la nota

Últimas noticias

PUBLICIDAD