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Hoy quiero recordar al amigo Néstor Salvador Quintana, periodista, profesor y político, nacido en Salta el 27 de agosto de 1933. Cursó sus estudios primarios y secundarios en su provincia natal y estudió derecho en la Universidad Nacional de Córdoba, durante cuatro años. Periodista destacado que trabajó en los diarios El Intransigente, Norte, El Tribuno y en los semanarios Crónica del NOA, Redacción, Cuarto Poder, Nueva Propuesta. Además, trabajó en radio y televisión.
Un salteño optimista, transparente, y un ejemplo de político mesurado, dialoguista y profundamente democrático. Tanto en el periodismo como en la política, siempre tuvo la mano tendida y una actitud de expectativa hacia sus colegas más jóvenes y los adversarios más cerrados.
Fue secretario general de la Policía de Salta en 1952; secretario general entre 1957 y 1958 del Consejo de Educación de la Provincia de Salta; secretario del bloque de senadores de la Unión Cívica Radical del Pueblo desde 1959 y 1961 y después de 1963 a 1966; director de información pública de la provincia de 1968 a 1969; director de prensa de la UNSa de 1977 a 1980 y luego en 1984; director de prensa y difusión de la provincia en 1981; Intendente municipal de la ciudad de Salta, entre el 30 de julio de 1982 y el 10 de diciembre de 1983, inaugurando en su gestión el monumento al poeta Manuel J. Castilla; director de Radio Nacional Salta en 1985; diputado provincial de 1985 a 1989, por la Unión Cívica Radical; candidato a vicegobernador de la provincia acompañando a Ricardo Gómez Diez, en 1999.
En 2001, designado 'Profesor Honoris Causa' por la Universidad Católica de Salta y recibió el premio del Club de Leones, el Premio Persona y menciones periodísticas otorgadas por la UNSa y la Sociedad Argentina de periodismo. En 2021, el Concejo Deliberante de la ciudad de Salta, reconoció su trayectoria como periodista y docente.
Dictó charlas, seminarios, conferencias y asistió a congresos. Falleció el 19 de agosto de 2024, a pocos días de cumplir 91 años.
Su quehacer, altamente reconocido, transitó por mucho tiempo aportando su palabra, a un periodismo documental con los elementos que recogía de la realidad que lo habitaba. Estuvo muy vinculado a la cultura, a los escritores y poetas. Su amistad con Manuel J. Castilla fue profunda.
Tuve la suerte de ser su amigo y poder trabajar con él en diario El Intransigente, en el año 1974, cuando estaba en la calle Mitre, entre avenida Belgrano y la calle General Güemes. También compartí la actividad periodística en la década del 80 en Radio Nacional Salta o cuando me pedía lo acompañé a dar charlas a sus alumnos en la Universidad Católica de Salta. Siempre me regalaba tiempos y momentos que guardé en mi memoria, este caballero, hombre ético, profundo, simpático, con una personalidad agradable. Contaba con la sabiduría de la calle, recogida en su diario trabajo, ya que tenía la virtud de tomar las lecciones que cada persona le dejaba. Ha cumplido con su tiempo existencial, ya que la vida le permitió vivir de distintos modos, aprendiendo y devolviendo lo recibido a la comunidad a través de sus escritos. Se sumó a los proyectos de muchos colegas, que terminaron en libros, ensayos, que aportaron a la cultura salteña.
Era un gran lector, que buscaba conocer a los escritores y poetas. Valoraba grandemente la obra de los que aportaban a la cultura de Salta; respetuoso con códigos para opinar sobre la obra, a las que las leía detenidamente, para descubrirles sus riquezas. Fue fiesta tu vida y tu familia, querido amigo, que puso coraje a su diario vivir, con elegancia, buen idioma, con simpatía, maestría plena y la seguridad de la convicción.