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El domingo 24 de febrero de 2002 el diario "El Pregón" de Jujuy titulaba en primera plana el descubrimiento de huellas de dinosaurios en Maimará, un hermoso oasis de la Quebrada de Humahuaca.
Allí, en los paredones de calizas cretácicas conocidos como "La Paleta del Pintor", aparecían impresas en una antigua playa huellas de un dinosaurio carnívoro. El hallazgo resultaba interesante bajo muchos aspectos ya que en ese entonces la Quebrada de Humahuaca se encaminaba a obtener el estatus de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y ello sumaba a los ya abundantes atractivos geográficos, geológicos, históricos y culturales que la hacían elegible. Además, era la primera vez que se describían huellas de dinosaurios en Jujuy lo que daría pie años más tarde a cuantiosos nuevos descubrimientos, entre ellos Juella, Huichaira, Tres Cruces, Siete Hermanos, Palmasola y otros.
El artículo de El Pregón, página 9, luego replicado en El Tribuno de Jujuy y otros diarios nacionales y extranjeros, mencionaba entonces que dos geólogos que se encontraban realizando estudios en Maimará descubrieron las huellas. Ellos eran el jujeño César E. González Barry y el salteño Ricardo N. Alonso. La historia comienza en el año 2000 cuando arribó a Salta el eminente científico brasilero Dr. Alcides N. Sial, pionero en América del Sur en el uso de isótopos para estudios estratigráficos. Sial había contactado a los doctores Gilberto F. Aceñolaza (f.) y Alejandro J. Toselli de la Universidad Nacional de Tucumán, así como al Dr. Miguel Ángel Parada (Chile) para realizar estudios isotópicos en los límites de grandes sistemas geológicos como el Precámbrico - Cámbrico y el Cretácico - Terciario. Al equipo se sumó la Dra. Valderez P. Ferreira (Brasil) y el suscripto. Fruto de esa colaboración y a lo largo de más una década de trabajo el grupo de investigación publicó una veintena de contribuciones en congresos y revistas científicas internacionales.
El holocausto cretácico
A raíz de los estudios realizados en varias secuencias estratigráficas de Argentina y Chile, entre ellas las de Jujuy, se publicó en 2001 un artículo en la revista "International Geology Review" (Vol. 43, pp. 892-909). Allí se analizaba por primera vez en la región la isotopía de carbono y oxígeno del límite Cretácico-Terciario (K/Pg) de la extinción de los dinosaurios. Ese límite despierta desde hace décadas la atención internacional de científicos de todo el mundo.
El tema no es menor desde el momento en que estamos sometidos al azar de que un cuerpo de origen cósmico pueda entrar en órbita de colisión con la Tierra como ocurrió 66 millones de años atrás. Es lo que hemos definido en oportunidades anteriores como el "Holocausto Cretácico" y las evidencias confirman cada vez más que el mundo quedó incendiado luego del impacto asteroidal. Así lo reafirman con evidencias científicas Brandon C. Johnson, Alexandria V. Johnson, Shigeru Wakita y Douglas S. Robertson de las universidades de Pardue y Colorado, en un artículo publicado en julio de 2026 en la revista americana de Geofísica (AGU).
Ya en aquellos años a comienzos de la década del 2000 se comenzaban a buscar evidencias en el norte argentino sobre la gran extinción que había ocurrido a fines del periodo Cretácico y que había dado fin a toda una biota planetaria para finalizar la etapa media de la vida o Mesozoico y arrancar con una nueva o Cenozoico. El impacto del asteroide ocurrió en el golfo de México y creó el enorme cráter de Chicxulub. Los residuos del impacto se esparcieron por todo el planeta quedando rastros de hollín y elementos cosmogénicos como el iridio, dispersos en las cuencas sedimentarias de la época.
Los mejores registros fueron en rocas marinas entre ellas las de Italia descubiertas originalmente por los Álvarez padre (Luis, premio Nobel) e hijo (Walter), dos célebres científicos americanos que pusieron la firma al hoy llamado "Neocatastrofismo", término propuesto originalmente por Otto Schindewolf (1896-1971), maestro del sabio alemán Adolf Seilacher (1925-2014) quien vino muchas veces a Salta a estudiar las trazas fósiles de cuerpos blandos en los mares precámbricos.
La sorpresa de Maimará
Volviendo al tema, el norte argentino registra precisamente rocas que se depositaron en el límite entre los periodos Cretácico y Terciario. Ellas conservan la memoria isotópica de ese gran evento cósmico que alteró la vida del planeta, produjo una extinción masiva y cambió una época biológica completa para pasar del "mundo de los dinosaurios" al "mundo de los mamíferos".
Este reseteo planetario se conoce como el límite K/T por el paso del Cretácico al Terciario y que hoy se define como K/Pg en correlato con el nuevo nombre de Paleógeno que se da a esa primera parte del Cenozoico. Lo cierto es que el grupo científico internacional de brasileros, chilenos y argentinos estaba trabajando entonces en identificar dicho límite. Y ese fue el motivo de visitar Maimará.
La sorpresa vino cuando encontramos las huellas de dinosaurios conservadas en la "Paleta del Pintor" nombre paisajístico que popularizó el escritor y poeta jujeño Jorge Calvetti (1916–2002).
Azaroso como la mayoría de los hallazgos y producto de la serendipia, esto es se buscaba una cosa y se encontró otra que no se esperaba. Y aquí vale una digresión. Ese lugar forma parte ahora de una "Geoforma" reconocida como un "Geositio", esto es un Sitio de Interés Geológico (SIG).
Se caracteriza por grandes planchones de calizas cretácicas de la Formación Yacoraite que tienen el mismo rumbo meridiano de la Quebrada de Humahuaca y se inclinan con un ángulo elevado hacia el occidente. Por su posición geométrica estructural y la erosión de los arroyos que bajan hacia el río Grande quedan formando planchones triangulares conocidos en geomorfología como "Flatiron", o sea similares en forma a la base de una plancha doméstica.
Huellas, arte y vinos de altura
Más allá de lo pintoresco, la rica presencia de carbonatos da lugar a suelos que desarrollan un "terroir" de vinos de altura con características organolépticas que recuerdan a algunos vinos franceses. Precisamente hay una bodega al pie de la "Paleta del Pintor" entre otras que se van sumando a la "Ruta del Vino de Altura" de Jujuy.
Todo este cuadro de rocas, colores, espacio, pasado, presente, futuro, mares, dinosaurios, fósiles, pretéritas playas azules con sus algas y sus turritelas, dieron pie al escritor jujeño Augusto César Lizárraga (f.) para inspirar una hermosa poesía que nos dedicó en 2014 a los autores del hallazgo de las huellas fósiles de Maimará.
El artículo original de El Pregón llamaba la atención sobre el valor científico de las pisadas de dinosaurios, su protección para quienes quisieran estudiarlas a futuro, el crecimiento que venían experimentando los dinosaurios a nivel popular y la idea, en ese momento casi utópica, de un futuro centro de interpretación como los había ya en muchos países.
El estudio de las huellas de dinosaurios se hizo realidad gracias a las importantes investigaciones emprendidas por el Dr. Carlos Console Gonella (1980-2022) joven paleontólogo tucumano fallecido en el esplendor de su carrera científica. El espíritu del centro rescata el legado de este notable científico. En los últimos años, los estudios llevados a cabo por la Dra. Silvina de Valais y un grupo de investigadores argentinos y extranjeros, caso de Paolo Citton, Ignacio Díaz Martínez, Patricio G. Villafañe y Gabriel López Isla, entre otros, han permitido identificar huellas de varios tipos de dinosaurios bípedos y cuadrúpedos, entre ellos herbívoros y carnívoros; incluso de los extraños anquilosaurios y de los dinosaurios "pico de pato".
También se ha descubierto una gran cantidad de huellas de aves que convivieron con los dinosaurios y desaparecieron con ellos en la gran extinción. Asimismo, se habrían encontrado huellas de otros reptiles terrestres y voladores que están hoy bajo estudio. Ese mundo desaparecido ha sido reconstruido en sus finos detalles por el paleo-artista Jorge González, autor de magníficos lienzos de la vida a finales del Cretácico.
Lo cierto es que en los estratos de Maimará se han conservado evidencias fosilíferas no solo de los dinosaurios sino también de las algas estromatolíticas, de los gasterópodos llamados generalizadamente "turritelas", de restos óseos de distintos tipos de peces, así como huellas de numerosos invertebrados que vivieron en aquellas remotas playas calcáreas de arenas blancas y aguas cálidas turquesas. Poner todo ello en valor era un desafío que se hizo realidad gracias a la gestión del gobierno de Jujuy que a fines de julio de 2026 inauguró el Centro de Interpretación Geológica y Paleontológica "Huellas de Maimará". Dicho espacio, ubicado en la estación del "Tren Solar" de Maimará preserva y difunde el patrimonio geológico y paleontológico de Jujuy, fortaleciendo la oferta turística de la Quebrada de Humahuaca, tal como fuera el espíritu del proyecto en el cual colaboraron además los geólogos jujeños Lalo Barber y Natalia Solís, el fotógrafo Walter Reinaga, los investigadores Micaela della Vedova (especialista en estromatolitos), Rocío Frías-Saba, científicos del INSUGEO (Universidad Nacional de Tucumán-CONICET-CEGA), así como autoridades municipales y provinciales.
Paisaje, fósiles, gastronomía, cultura, historia y vinos de altura se dan cita en ese nuevo escenario de la emblemática quebrada que potencia el Geoturismo de Jujuy y de todo el norte argentino.