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La trama de enseñar

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Hay una cierta distancia entre lo que se cree que pasa en el aula y lo que allí se vive. Para quien observa desde fuera, el aula es un lugar de instrucción, para quien la habita, es un espacio de entrega emocional absoluta. Cruzar esa puerta no es simplemente iniciar una jornada laboral, es abrir el corazón y poner el cuerpo a una realidad que trasciende cualquier contrato. Seamos realistas, si analizáramos la educación bajo la lógica fría del mercado, si educar fuera solo un trabajo, un medio para ganarse la vida, pocos lo elegirían. En esta profesión hay que aprender a sobrellevar las críticas y la presión, porque quienes enseñamos debemos mantener la firmeza frente a un sistema que exige resultados inmediatos para procesos que, en realidad, llevan años.

Esta resiliencia es, en última instancia, el cimiento de nuestra paz social. Debemos entender que, si el docente se quiebra, si ese maestro se rinde, se pierde un pilar fundamental de la sociedad. Sin esa estabilidad en el aula, sin esa contención, la comunidad se debilita y los chicos quedan desprotegidos, a la deriva de un mundo cada vez más hostil.

No nos llevamos sólo planificaciones y tareas para corregir a casa. También hay un trabajo invisible que no se visualiza, pero se siente: y tiene que ver con la huella que dejamos en los estudiantes. Cada palabra que pronunciamos en el aula tiene un eco que impacta, inevitablemente, en la construcción de su identidad. No se trata solo de enseñar contenidos, sino de mediar en conflictos, acompañar a chicos con problemas complejos y ser, muchas veces, su único punto de apoyo cuando llegan con hambre o situaciones familiares difíciles.

Es aquí donde surge el verdadero coraje docente: el de enfrentar las miradas desafiantes de quienes buscan límites, pero, sobre todo, el de sostener las miradas ausentes, desconectadas. Esas miradas vacías, de chicos que miran a través nuestro, representan el desafío más doloroso. Lograr que un niño o un adolescente que han sido ignorados por el mundo vuelvan a conectar requiere una salida constante de nuestra zona de confort. A esto se le suma el desafío cotidiano de la diversidad en el aula. En un mismo grupo conviven realidades, tiempos de aprendizaje y culturas familiares totalmente distintos. Preguntarse cada noche cómo llegar a ellos, pensar y repensar estrategias, hace que nuestras aulas sigan siendo un espacio vivo. Esta "incomodidad" docente es el motor de la transformación.

La paradoja de enseñar es que trabajamos para un futuro que no nos pertenece y que, muy probablemente, no llegaremos a presenciar. Educamos hoy a quienes van a tomar las decisiones mañana, y sostener esa tarea día a día, exige confiar en el sentido de lo que hacemos. Y eso se sostiene con fe.

Actos de fe cotidianos: como el de apostar por el potencial oculto de un adolescente, incluso cuando él mismo ha renunciado a sí mismo. El de ver el más allá en un niño que hoy aprende a sostener un lápiz. El de esa clase que disparó una duda o aquel libro que abrió un universo. Es mantener la esperanza intacta frente a la escasez de recursos, la burocracia asfixiante y el agotamiento administrativo. Es decidir, cada jornada, que la falta de herramientas no será excusa para dejar de tocar vidas.

Pero esos actos de fe se sostienen con políticas públicas y financiamiento, no con discursos sobre la vocación. Los docentes necesitan un reconocimiento real, material y digno. Cuidarlos no depende de gestos de caridad ni de buena voluntad. Enseñar requiere un compromiso enorme, y esa entrega no puede usarse como excusa para que la sociedad o el Estado se desentiendan. Durante años se usó la palabra "vocación" para justificar el deterioro del sistema. Hay que decir las cosas como son: recortar en educación no es ahorrar, es una irresponsabilidad, porque cada recorte que impacta hoy en el sistema es una deuda que van a pagar los chicos mañana. La docencia es nuestra forma más profunda de optimismo, es la convicción de que, mientras haya un maestro dispuesto a encender una chispa, el futuro todavía es posible.

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