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Federico Correa, un pionero desconocido del petróleo salteño

Sus trabajos, junto con el español Francisco Xavier Tobar, hicieron posible el descubrimiento y la explotación del yacimiento en Mosconi, finalmente desarrollada por YPF, aunque de sus biografías hay muy escasos registros.

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Sabemos muy poco, casi nada, de la vida del ingeniero Federico Correa. Salvo que en 1908 publicó en Buenos Aires un artículo, hoy absolutamente pionero, al que tituló "El Petróleo Nacional y la Mina República Argentina, Departamento de Orán, Salta". Lo firmó como ingeniero F. Correa.

El folleto de marras fue impreso en la Compañía Sud Americana de Billetes de Banco, ubicada en las calles Chile 263 y Cangallo 557-559. El impreso consta de 34 páginas y está fechado como finalizado y dado a la imprenta en Buenos Aires en diciembre de 1907. Consta de 29 páginas de texto y 6 fotografías en blanco y negro, con muy buena resolución, todas a página completa, que son un documento gráfico único para la época.

Según el bibliotecario Enrique Sparn (1889-1966) de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, que recopiló viejos antecedentes bibliográficos mineros y petroleros, ese trabajo sería una separata del original publicado en 1907 en el tomo II, número 20, de la revista "Geología y Minas" de Buenos Aires. Su fecha de publicación llama la atención ya que es estrictamente sincrónico con el hallazgo de petróleo en Comodoro Rivadavia el cual se toma como el Día Nacional del Petróleo en nuestro país. La efeméride del 13 de diciembre de 1907 es considerada como la fecha petrolera inicial de esta industria en la República Argentina.

El hallazgo de Comodoro Rivadavia fue un hecho fortuito ya que se perforaba por agua subterránea y brotó petróleo. Dicho hallazgo cambiaría la historia y dejaría atrás y por un tiempo a los viejos descubrimientos de Mendoza y el norte argentino que arrancan en el siglo XVIII.

Los manaderos de Mosconi

La historia con el ingeniero F. Correa se torna por demás interesante desde el momento en que fue socio de Francisco Xavier Tobar en la vieja mina de petróleo llamada "República Argentina". A pesar de la importancia histórica de Tobar como pionero del petróleo salteño y argentino es también muy poco lo que se sabe de su vida. Salvo que era español, de Zaragoza, hombre tesonero y de gran empuje. De allí que su sociedad con Correa y lo que éste aporta suman al conocimiento de esos momentos fundacionales de la industria petrolera nacional.

Efectivamente, estos socios comenzaron explotando el petróleo de los manaderos naturales que surgían en la zona selvática de la Quebrada de Galarza, donde más tarde se formarían los pueblos de Campamento Vespucio y General Mosconi. El texto y las fotos publicadas se convierten hoy en un valioso documento histórico. Más aún cuando dichas fotografías contienen personas, en medio de la selva o en los trabajos petroleros. Se puede apreciar, entre otros asuntos de interés, cómo son las vestimentas, las herramientas, la vegetación, los socavones y demás detalles para los especialistas.

Es casi seguro que tanto Correa como Tobar están en esas fotos, pero íquién es quién! El estudio de Correa comienza con un repaso de las importantes explotaciones que en esos tiempos se llevaban a cabo en Estados Unidos (Pensilvania) y Rusia (Bakú), desde otros países que comenzaban a destacar en sus exploraciones; de la importancia que empezaban a tener en calefacción, alumbrado y fuerza motriz y de la necesidad de que el país pudiera abastecerse para evitar las importaciones y el incesante flujo de divisas que salían al extranjero.

Reconoce Correa que la lejanía y dificultades para hacer estudios en esa apartada región de la selva salteña no había despertado interés. Sin embargo, y cito textual, "…no fue obstáculo para que el señor Francisco Tobar, hombre de fortuna y de carácter decidido y emprendedor, tuviese la perspicacia de fijarse en asunto tan contrario a su índole de viejo estanciero".

Señala Correa que Tobar le solicitó su opinión "…sobre muestras de aceite mineral que le habían proporcionado unos sujetos de Salta, ofreciéndole el negocio y afirmando procedían de una mina situada en el Departamento de Orán, al norte del río Bermejo". Al parecer Correa no solo era un hombre de consulta, sino que deja en claro que había hecho varias veces viajes infructuosos que le habían dejado sacrificios y malos ratos. Pero esta vez le llamó "…vivamente la atención el aspecto de dichas muestras, cuyo color, transparencia, olor y fluidez ofrecían tan exacto parecido con los buenos y bien conocidos petróleos rusos y norteamericanos". Ahí Correa aceptó la invitación de Tobar de ir a ver la mina ofrecida para realizar el estudio pertinente sea para comprarla o bien rechazar la adquisición.

Escribe Correa: "Tras algunas semanas de viaje, más pintoresco y accidentado que confortable, pudimos reconocer y estudiar este yacimiento, o mejor, este curioso fenómeno de riqueza natural, perdido allá entre seculares selvas solo habitadas por monos, loros, tigres y otras alimañas". El informe positivo de Correa hizo que Tobar comprara la mina.

El petróleo salteño

Aunque Correa no lo menciona en su escrito sabemos que Tobar adquirió los derechos a Carmelo Santerbó hacia finales de 1906. Este Santerbó fue socio de Romualdo Mora, el hermano de Lola Mora. Correa hizo hacer los análisis y allí constató que ese petróleo era de excelente calidad "…para destilación o como lubrificante en su estado natural".

Correa que al parecer era originario de Buenos Aires debió venir al menos dos veces a Salta en 1907. En su estudio describe la geografía de los manaderos en la Quebrada de Galarza, las rocas y sedimentos que la componen, los hilos y gotas de petróleo de color verde amarillo y muy puro, el salto de 8 m de altura en medio de la quebrada conocido precisamente como "El Salto" y se anima con algunas interpretaciones geológicas sobre la estratigrafía, la edad de las rocas que allí afloran y la evolución del relieve. Luego menciona una nueva expedición "…ya provista de elementos de sondaje, bombas, personal, herramientas y víveres, todo ello subordinado a la mezquina proporción que ofrece la carga de mula, única forma que por el momento existe de arribar desde Bermejo a la mina distante unos 100 km".

A principios del siglo XX sólo había una huella de mulas, el "Camino de Bolivia" que iba hacia Yacuiba por lo que hoy es Mosconi, Tartagal y Aguaray. Correa menciona luego como iniciaron los trabajos de explotación del petróleo en pozos manuales de 1.50 por 1,50 m cavados en fila al costado de la quebrada y que todos daban aceite verde y fuerte olor a kerosene nada más llegar a los 2 o 3 m de profundidad. Trataron de profundizar más, pero a los 8 m se ahogaban por la cantidad de hidrocarburos que se acumulaban en el fondo y ya no bastaban ni las bombas ni los baldes de cuero para sacarlo. Menciona un sondaje que atravesó bancos de areniscas verdes y blancas hasta dar con un sílex extremadamente duro. Todo ello parece haber quedado registrado en un plano que no está en la separata aquí analizada.

En base a los resultados preliminares comenta que: "…el subsuelo de la quebrada es actualmente una esponja impregnada de aceite mineral que fluye a borbotones apenas se la toca".

Correa habla de los trabajos que realizaban en Embarcación para instalar dos tanques de hierro galvanizado de 60 mil litros cada uno, de la logística para hacer llegar el petróleo desde la mina con mulas cargueras, del camino que el gobierno les había prometido y del pronto arribo del tren a Embarcación. Correa usa un lenguaje técnico en todo lo que se refiere a sondajes y al transporte y manipulación del crudo. Demuestra conocimientos de geología y de ingeniería por el lenguaje técnico que utiliza. Habla de la posibilidad nacional de autoabastecerse y aún de exportar.

Perspectivas halagüeñas

Finaliza con una frase profética: "Creemos que la riqueza mineral, aún en mantillas, no es aquí inferior a tantas otras bien conocidas y solo espera los esfuerzos combinados de la ciencia y del capital para surgir tan brillante y lozana como las agropecuarias o cualquiera otra de las que vemos ostentar pujante vida en esta joven y vigorosa nación".

Un barril del petróleo de la Quebrada de Galarza fue despachado a Buenos Aires para ser presentado en 1910 en la "Exposición Industrial del Centenario de la Revolución de Mayo".

En la década de 1920 comenzó a operar la Standard Oil Co., y se produjeron algunas superposiciones de cateos. Tobar creyó ver amenazado su emprendimiento y buscó auxilio en Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), creada en 1922, e interesó a su director Enrique Mosconi. Mosconi en persona vino al norte y reconoció el trabajo que había realizado Francisco Tobar. Hay fotografías de la época que los muestran juntos en los recorridos realizados a bordo de un Ford TT.

YPF firmó con Tobar en 1924 los derechos de adquisición de la "Mina República Argentina". Con nuevas máquinas y mejor tecnología se inició la perforación del pozo "Vespucio N° 1", que, habiendo alcanzado los 400 m de profundidad, cortó el 11 de septiembre de 1928; un horizonte surgente con una productividad de 30 m cúbicos por hora. Nacería allí Campamento Vespucio, uno de los baluartes petroleros del país. Correa aparece por última vez en el Decreto N° 9144 del Boletín Oficial de Salta del 31 de mayo de 1928. El nombre del Ing. Federico Correa merece agregarse con justicia a las efemérides del petróleo salteño.

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