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El 29 de julio, el rey de Marruecos, Mohamed VI, dirigió un discurso a la nación con motivo del 27 aniversario de su acceso al trono. Destacó el proceso de modernización del país y la pujanza de los sectores que jalonan la economía; exaltó la posición consolidada de Marruecos "como actor internacional fiable, respetado e influyente". Expresó su consideración a todos los componentes de las Fuerzas Armadas Reales y valoró que los marroquíes disfruten de condiciones de vida digna y libre, así como la eficiencia de las instituciones del Estado.
Mientras el discurso del rey tenía lugar, a escasas millas de Marruecos, Ceuta, una ciudad autonómica española de 83.595 habitantes (INE, 2025), con una extensión de 19,87 km², sufría una avalancha humana, también llamada "crisis migratoria", "invasión islamista" o "guerra híbrida". Esos son algunos de los términos para describir y definir el evento acaecido en Ceuta tras el arribo, a pie y a nado, de decenas de miles de inmigrantes irregulares e indocumentados.
Al día siguiente, 30 de julio, la embajadora marroquí en Madrid, Karima Benyaich, ofreció la tradicional recepción para celebrar el aniversario de la entronización de Mohamed VI. Benyaich indicó que tal avalancha humana no era un evento que les complacía: "preferimos siempre una inmigración legal, ordenada y segura para todos". Asistieron, entre otras personalidades, Felipe González, Santiago Pedraz y el ministro Luis Planas.
En las horas siguientes, Ceuta continuó desbordándose y llegando al límite de sus capacidades por cuenta de la inmigración ilegal procedente de Marruecos. Se contabilizó el ingreso de más de setenta mil personas, mujeres, niñas y niños, sí, pero especialmente entraron varones, adultos y adolescentes. Se han visto hordas de hombres jóvenes y desarrapados de aquellos que pululan en las ciudades de Marruecos y que con su salvajismo y brutalidad atemorizan y hacen difícil la cotidianidad y la vida de las mujeres en el espacio público marroquí. Incluso arribaron a Ceuta expresidiarios que obtuvieron la gracia o el indulto real el día anterior en Marruecos. Aparecieron, en prensa europea, demandantes y exigentes ya no con su país sino con el invadido. Razón no le falta a una productora, cineasta y feminista marroquí al indicar que quienes arribaban a Ceuta eran casi todos hombres y no precisamente los mejores. Emigrar o no es una decisión individual, pero este evento masivo contiene mayor profundidad y opacidad que la suma inocente de individualidades emprendedoras en busca de un mejor futuro y movilidad social ascendente en suelo europeo.
Las imágenes de gendarmes marroquíes coordinando el operativo de traslado, movilización y desembarco de cientos de jóvenes que ingresaron a Ceuta, confirman que este no fue un movimiento migratorio espontáneo sino una acción determinada y organizada desde el poder. El uso instrumental de la población como arma, nuevamente, es un medio para obtener un fin, ajustar cuentas y/o protestar.
Ambigüedades de Sánchez
Observadores en Europa sugieren que la nación marroquí suele resentir las desprolijidades en el uso del lenguaje, pero, en cambio, no se priva de utilizar métodos cuestionables, comportamientos casi mafiosos y muestras de bravuconería para expresar molestia o desacuerdo. Lo demuestran los eventos de mayo de 2021, cuando el canciller marroquí Nasser Bourita explicó que la crisis migratoria fue generada por "la total inacción de la policía española" y explicó que la falta de contención de la oleada migratoria, del lado marroquí, se debió a una situación de fatiga o de cansancio de los policías marroquíes tras el final de las festividades del Ramadán. Esa fue la manera de cobrar al gobierno Sánchez que acogiera temporalmente al líder del Frente Polisario, el guerrillero septuagenario Brahim Ghali, por razones de salud. (*)
Los eventos de ahora, dicen en España, responden al deshielo, visita a Argelia y foto de Pedro Sánchez, el 20 de julio en Argel, con el presidente Abdelmayid Tebún. La debilidad del gobierno español, agregan, se debe a la información extraída del teléfono del jefe de gobierno que habría sido obtenida por Marruecos a través del software israelí, un programa espía denominado Pegasus.
Los vídeos difundidos en estas semanas con declaraciones de inmigrantes irregulares (subsaharianos, no hispanófonos), indicando que recibieron mensajes de WhatsApp y videos, con voces marroquíes, sobre un presunto llamado del gobierno español diciendo que abriría la frontera, han sido elocuentes para dimensionar la magnitud de la crisis que vive Ceuta.
El discurso del rey marroquí lamentablemente contrasta con esa realidad decadente, inocultable, imposible de ignorar. Hay quienes hablan de intrigas palaciegas en el entorno de Mohamed VI y, a la luz de los acontecimientos recientes, no deberían descartarse.
Situación desesperante
Tras la invasión de Ceuta (en estricta definición de la RAE: ocupación, asalto, ataque, irrupción, incursión, correría, asedio, penetración, entrada), se han contabilizado al menos un centenar de fallecidos tratando de alcanzar el enclave español en el norte de África. Miles de jóvenes han acampado en las playas. Los ceutíes están al límite de sus posibilidades para soportar las consecuencias y los costos de esta invasión con todas sus implicaciones. Autoridades de Ceuta reclaman acciones al gobierno, advirtieron lo que se avecinaba, previa la avalancha humana, pero el gobierno Sánchez desestimó las alertas.
Desde Marruecos reclaman los enclaves españoles en África, Ceuta y Melilla, pero el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha criticado dichas pretensiones sobre estas ciudades autónomas. "¿Para qué queréis Ceuta y Melilla si no podéis con lo que tenéis y se os están escapando vuestros jóvenes?", cuestionó.
Sánchez permanece impasible, disfruta de sus vacaciones, comparte listas de música de verano. Sus funcionarios han cuestionado la desesperación de los ceutíes, asociándola con manifestaciones xenófobas, como si las denuncias de acoso, agresiones sexuales y/o violaciones contra niñas y mujeres; el cierre de comercios, por los saqueos; o las imágenes de la ciudad, arrasada, invadida e insalubre a causa de los campamentos que se han instalado, no fuesen ya un desafío enorme para la tolerancia de los locales. Entre tanto, se suceden, repiten y alternan los gritos de "Allahu Akbar" de los inmigrantes con su exigencia de asilo al gobierno español, como si la consigna fuese hacer invivible dicho territorio, vaciar la ciudad de sus ciudadanos y así formalizar la ocupación y el asentamiento de los recién llegados.
(*) La crisis migratoria en Ceuta del 17 y 18 de mayo de 2021 fue una entrada masiva e inédita de entre 10.000 y 12.000 personas migrantes a través de las playas y espigones fronterizos desde Marruecos. Brahim Gali, líder del Frente Polisario, enfrentado a Marruecos en el conflicto del Sahara Occidental, había sido trasladado con documentación falsa a España para un tratamiento.
(**) Clara Riveros es autora de Sexo, pudor y poder. Debates del siglo XXI en el norte de África (Alhulia, 2021) y Autocracia, democracia y constantes vitales en el reino magrebí (Alhulia, 2023)