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De Héroes nacionales

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Sin mayor debate, ni una ponderación histórica acorde con la importancia de la decisión, el Senado de la Nación dio media sanción a un proyecto de ley para declarar Héroe Nacional a Bernabé Aráoz, exgobernador de Tucumán y protagonista, aunque también controvertido de las primeras décadas de nuestra historia independiente.

Nada tiene de objetable que cada provincia recuerde y honre a quienes ocuparon un lugar relevante en su pasado. Tucumán tiene sobrados motivos para estudiar y reivindicar la figura de Aráoz y, particularmente, su participación en los acontecimientos vinculados con la Batalla de Tucumán de 1812.

Pero de allí a consagrarlo Héroe Nacional por ley del Congreso existe una distancia considerable.

Si cada uno de los 72 senadores promoviera con idéntico criterio la declaración de héroe nacional para algún gobernador o caudillo destacado de su provincia, pronto llegaríamos a una verdadera inflación de héroes que terminaría por desnaturalizar el propio significado de la distinción.

Una decisión de esta naturaleza debería estar precedida por algo más que una mayoría parlamentaria. Sería razonable requerir la opinión de la Academia Nacional de la Historia, de los institutos históricos especializados, de las universidades y de historiadores provenientes de distintas tradiciones historiográficas,y esas opiniones deberían hacerse públicas.

La Batalla La Batalla de Tucumán fue librada bajo el mando de Manuel Belgrano, quien tomó la trascendental decisión de presentar combate al ejército realista en lugar de continuar la retirada hacia Córdoba ordenada por el gobierno de Buenos Aires.

"Una provincia puede elegir a sus próceres. Pero cuando el Congreso pretende convertir a alguien en Héroe Nacional debe examinarse la historia de la Nación".

La participación de Bernabé Aráoz en aquellos acontecimientos constituye un mérito histórico que no corresponde desconocer. Colaboró en la movilización de hombres y recursos tucumanos, lo que impulsó a Belgrano a presentar batalla y participó en aquel esfuerzo militar.

Pero una cosa es reconocer esa contribución y otra muy distinta transformar ese episodio en fundamento suficiente para elevarlo, más de dos siglos después, a la categoría de Héroe Nacional.

Porque la trayectoria posterior de Aráoz fue considerablemente más compleja.

El enfrentamiento con Güemes

Mientras Martín Miguel de Güemes sostenía prácticamente sin recursos la defensa de la frontera norte frente a los ejércitos realistas y procuraba colaborar con el Plan Continental de José de San Martín, necesitaba hombres, dinero, caballos, armas y auxilios de las provincias vecinas.

Las relaciones con Aráoz se deterioraron profundamente. Güemes reclamó colaboración y denunció obstáculos para obtener los recursos que necesitaba. La disputa terminó convirtiéndose en un enfrentamiento armado entre provincias precisamente cuando el esfuerzo principal debía continuar concentrado en la lucha contra los realistas.

La situación llegó al extremo de que fuerzas salteñas avanzaron sobre territorio tucumano. Obtuvieron inicialmente una victoria en Acequiones y posteriormente fueron derrotadas en Rincón de Marlopa.

En ese entonces, aciones como estas provocaron un combate de argentinos contra argentinos mientras la amenaza española continuaba sobre el Norte.

No resulta sorprendente, por ello, la reacción de la Junta de Estudios Históricos de Santiago del Estero, que expresó públicamente su rechazo al proyecto.

Rechazo de Santiago del Estero

Desde la perspectiva santiagueña existen razones históricas propias. En 1820, Santiago del Estero proclamó su autonomía respecto de Tucumán, en un proceso marcado por fuertes enfrentamientos con Aráoz y por los intentos tucumanos de mantener o recuperar el control sobre aquel territorio.

Para los santiagueños, por lo tanto, no se está proponiendo simplemente homenajear a un gobernador tucumano, sino convertir en héroe de toda la Nación a una personalidad vinculada a episodios particularmente conflictivos de su propia lucha por la autonomía provincial.

Desde Salta corresponde también prestar atención.

La memoria de Güemes no pertenece exclusivamente a los salteños. Su resistencia en la frontera norte fue parte esencial del esfuerzo emancipador rioplatense y permitió sostener un frente indispensable mientras San Martín desarrollaba su estrategia continental.

"Una decisión de esta naturaleza debería estar precedida por algo más que una mayoría parlamentaria".

Güemes murió en 1821, después de años de combatir con recursos desesperadamente escasos. Sus gauchos soportaron una parte extraordinaria del costo humano y material de aquella guerra, mientras desde Buenos Aires y desde otras provincias los auxilios estuvieron muchas veces muy por debajo de las necesidades de la defensa del Norte.

Por eso sería importante conocer también la posición fundada del Instituto Güemesiano y de los historiadores especializados en aquel período antes de que la Cámara de Diputados convierta esta iniciativa en ley.

La historia no necesita héroes fabricados por ley.

Hace unos días también, y con idéntico trámite se trató en el recinto , ( en esta caso con el único voto negativo de la Senadora Flavia Royon), un proyecto de ley para declarar héroe nacional al general Jujeño Manuel Eduardo Arias , en cuya historia se resalta su enfrentamiento con el gral Güemes , que llevó adelante desde su partido " Patria Nueva".Esa sublevación fracasó y Arias fue condenado a muerte, aunque luego el héroe gaucho salteño lo perdonó y lo desterró. No obstante, luego de ese beneficio, Arias se unió en Tucumán a Aráoz, y ambos se enfrentaron a las filas guemesianas.

Iniciativas parlamentarias

Los héroes nacionales no deberían surgir de iniciativas parlamentarias, en muchos casos con miradas estrictamente territoriales, aisladas, destinadas a reivindicar figuras provinciales sin una instancia previa de análisis histórico nacional. Mucho menos cuando se trata de personalidades cuya actuación continúa siendo objeto de interpretaciones contrapuestas.

La Cámara de Diputados tiene ahora la posibilidad de hacer lo que debió hacerse antes de la media sanción: abrir una consulta pública y documentada entre las principales instituciones históricas del país.

Porque una provincia puede elegir a sus próceres. Pero cuando el Congreso pretende convertir a alguien en Héroe Nacional, la historia que debe examinarse es la historia de la Nación entera.

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