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En la ciudad de San Salvador de Jujuy, a orillas del río Chico o Xibi Xibi, se inauguró la primera semana de septiembre de 2026 un monumento al gliptodonte.
Dos hermosas esculturas representan a esos animales de la fauna prehistórica sudamericana, que se extinguieron unos diez mil años atrás. El intendente Raúl Jorge y su gabinete dieron curso a esa iniciativa que rescata y pone en valor el pasado paleontológico de la región.
La obra escultórica fue realizada por el artista Jorge González quién ha recreado también otros paisajes geológicos de Jujuy como las capas con huellas de dinosaurios de Maimará. Las esculturas de los gliptodontes vienen a agregar valor al paseo del río Chico, un proyecto de embellecimiento del espacio que se fue gestando en las últimas décadas, a partir de la obra original de Lola Mora a principios del siglo XX.
Cuando Lola trabajaba en Jujuy y llegaron sus extraordinarias esculturas que hoy se albergan en el centro internacional y cultural elevado en su honor en Alto La Viña.
Un antepasado del tatú
El estudio científico de los gliptodontes del periodo Terciario los lleva adelante un grupo de paleontólogos y geólogos de la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu), entre ellos los doctores Marcos Ercoli y Laura Álvarez. Estos investigadores del INECOA-CONICET vienen trabajando desde hace un par de décadas en el estudio de numerosos vertebrados fósiles que vivieron en el norte argentino durante el Neógeno. Y no solo han encontrado los famosos gliptodontes, que se encuentran entre los más antiguos del país, sino que también han descubierto armadillos, roedores, perezosos, liebres y otros mamíferos fósiles que habitaban allí antes de que se rompieran las montañas que hoy conforman ese espacio del edificio andino.
En tiempos geológicos existía allí una amplia llanura, surcada por grandes ríos, que cada tanto quedaba sepultada por las cenizas volcánicas que provenían de las erupciones de los volcanes cordilleranos. En las llanuras se depositaban arenas y arcillas y los ríos traían desde las montañas del oeste gravas que hoy forman estratos de conglomerados. Las cenizas se han conservado como tobas y algunas de ellas alcanzan los 2 m de espesor. Corresponden a erupciones plinianas, llamadas así en honor de Plinio El Viejo. Y gracias a esas tobas y sus elementos radiactivos se pudo obtener las edades radimétricas para saber que los restos tienen una antigüedad de unos 6 millones de años.
Las Sierras Subandinas
Todo el conjunto de capas geológicas que engloban esas areniscas, arcillas, conglomerados y tobas llamaron la atención en las primeras décadas del siglo XX de un gran sabio italiano, el conde Guido de Bonarelli (1871-1951). Bonarelli vino al norte argentino a estudiar la geología petrolera y fue él quien dio nombre a lo que hoy llamamos "Sierras Subandinas". Dado que fue en Jujuy donde observó los mayores espesores de ese conjunto de rocas, las bautizó como "Terciario de Jujuy". A partir de la década de 1970 otros investigadores fueron afinando la estratigrafía y todas las rocas se reunieron en dos subgrupos que se definieron como "Metán" al rojizo inferior y "Jujuy" al gris amarillento superior. Y todo el conjunto se agrupó como Grupo Orán. Hoy esas rocas son ampliamente reconocidas en nuestras montañas y en el caso del Subgrupo Jujuy se ha dividido en dos unidades que son la Formación Guanaco (inferior) y la Formación Piquete (superior).
En 2017 el Dr. Ercoli y su equipo de trabajo descubrieron nuevos restos de gliptodontes en la Formación Guanaco. Al estudiar los fragmentos del caparazón observaron que las placas hexagonales tenían una figura central circular a ovalada, planas y lisas, equivalentes a las del gliptodonte "Cranithlastus xibiensis". Dado que este nombre fue creado por el suscripto en 1978 vale recordar aquí la historia.
El esqueleto del Xibi Xibi
A mediados de la década de 1970 se comunicaron desde la Secretaría de Minería de Jujuy y de la UNJu los doctores Roberto M. Cayo y José Alcalde para avisar que se habían encontrado restos fósiles en el río Xibi Xibi y solicitaban la colaboración de la UNSa para su estudio.
La solicitud recayó en los licenciados Julio E. Arias (f.) y Susana H. Malanca, quienes a su vez me invitaron a participar como estudiante avanzado de la carrera de geología. Se organizó una visita de campo en la cual participó asimismo el Sr. Aldo Tapia (f) reconocido técnico en preparación de fósiles.
En un viejo Jeep y una casa rodante nos instalamos en el lugar donde durante una semana estuvimos haciendo los trabajos de extracción. Resultó que había allí un esqueleto casi completo de gliptodonte. Se encontraban presentes el cráneo, el caparazón y el tubo caudal, una masa ósea que esos animales usaban como arma defensiva. También se encontró por aparte un trozo de la mandíbula de un perezoso del grupo de los megaterios.
El estudio de los restos se realizó en la cátedra de Paleontología de la Universidad Nacional de Salta. En base a la literatura paleontológica de la época y la consulta a especialistas en mamíferos fósiles de la Universidad Nacional de La Plata, entre ellos los doctores Rosendo Pascual (1925-2012) y Gustavo Scillato-Yané (1948-2019), se llegó a la conclusión de que se trataba de un gliptodontoideo de la tribu de los "Plohophorini".
Al buscarle un nombre coincidimos en que una de las características del animal era que el cráneo tenía forma achatada. O sea era un gliptodonte de tamaño mediano, con 1,5 m de largo total, un tubo óseo caudal de 34 cm y una decoración del caparazón con una figura circular centimétrica en el centro rodeada de hasta 17 figuritas pentagonales milimétricas. El tema es que había que ponerle un nombre y bajo la premisa del "cráneo chato" y el lugar del hallazgo en el río Xibi Xibi consulté al recordado profesor Francisco Pagliaro (f.) de la Facultad de Humanidades de la UNSa quien me aconsejó bautizarlo como "Cranithlastus xibiensis". En 1978 se completó el trabajo y se envió a prensa a la revista de geología de la UNJu el cual salió publicado en septiembre de 1979 como sigue: Arias, J., Alonso, R. N. y Malanca, S., 1979. Un gliptodontoideo de la Formación Piquete (Grupo Orán). Provincia de Jujuy, República Argentina. Revista del Instituto de Ciencias Geológicas, 3:175-188, S.S. de Jujuy.
Allí se sostenía que el gliptodontoideo provenía de la Formación Piquete, pero hoy se sabe que esos estratos pertenecen a la Formación Guanaco. Sí en cambio se informó que la "Edad Mamífero" correspondía al Huayqueriense, esto es al Mioceno superior, lo que sigue siendo válido en rigor de las dataciones radimétricas posteriores de las tobas.
El ejemplar jujeño original del río Xibi Xibi, con su cráneo incompleto, coraza y tubo caudal, se conserva en una vitrina especialmente acondicionada en el Museo de Ciencias Naturales de Salta en el Parque San Martín. Allí es visitado diariamente por turistas y alumnos de escuelas y colegios que además pueden disfrutar de las numerosas salas de taxidermia de animales de la fauna local, minerales, fósiles, entre muchos otros atractivos.
Hallazgo en Angastaco
Más que interesante es destacar que el mismo gliptodonte, el "Cranithlastus xibiensis", se encontró también en el Valle Calchaquí, más precisamente en la Formación Palo Pintado cerca de Angastaco (Salta). Y ubicado en capas geológicas sincrónicas con las de Jujuy demostrando que este animal tuvo amplia distribución en el norte argentino unos 6 millones de años atrás. Esto último gracias al trabajo realizado por un grupo interdisciplinario integrado por investigadores de Corrientes, Jujuy y Salta, entre ellos Juan M. Robledo, Daniel Barasoain, Sofía I. Quiñones, Enzo M. Landa Ramírez, Alfredo E. Zurita y Claudia I. Galli quienes publicaron el hallazgo en la Revista Italiana de Paleontología y Estratigrafía (RIPS, 129, 2: 289-307, 2023).
En los últimos años han aparecido trabajos que legitiman la validez de "Cranithlastus xibiensis" como uno de los gliptodontoideos más antiguos y bien documentados. Entre ellos merece destacarse el excelente estudio de tesis doctoral de Alizia Núñez Blasco titulado "Diversidad, historia evolutiva y bioestratigrafía de los Glyptodontidae (Mammalia, Xenarthra) de la cuenca Villavil-Quillay (Catamarca, Argentina), bajo la dirección del Dr. Alfredo Zurita, la codirección de Ángel Miño-Boilini y Ricardo Bonini, defendido en 2026 en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNe).
Comprende un voluminoso trabajo de 350 páginas de texto y numerosas figuras, fotografías, láminas y cuadros. En el mismo sentido se destaca el libro publicado en 2026 por la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara" del Dr. Carlos A. Quintana del Laboratorio de Arqueología de la Universidad Nacional de Mar del Plata titulado "Historia Natural de los Gliptodontes" con 370 páginas de texto y abundantes láminas y fotografías, el cual se encuentra disponible en PDF para su descarga online.
El Dr. Sergio Vizcaíno del Museo de Ciencias Naturales de La Plata dejó una definición muy interesante sobre los gliptodontes al decir: "Con su caparazón dorsal esencialmente inmóvil, diferentes números de dientes trilobulados, patas traseras elefantinas y un aparato masticatorio telescópicamente debajo del cráneo… los gliptodontes representan uno de los grupos de mamíferos más extraños que alguna vez haya evolucionado". Los gliptodontes son animales extintos parientes de los armadillos y tatús carreta que llegaron a pesar hasta dos toneladas de peso y cuatro metros de longitud. Vivieron durante la Era Glaciar y se extinguieron a fines del Pleistoceno en manos de los paleo-cazadores.