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José Arturo Alsina fue un verdadero protagonista de la cultura del corazón chaqueño de Sudamérica. Nació en Tucumán el 16 de septiembre de 1897, hijo de inmigrantes catalanes, pero cuando él tenía once años, la familia se radicó en Paraguay. osé Arturo estudió en el Colegio Nacional de Asunción y se graduó como Químico Farmacéutico en la Universidad Nacional de Asunción. Su Farmacia Americana, en Manduvirá y Chile, era el obligado lugar de reunión de periodistas, poetas, escritores y bohemios. Así, definió su vocación, dramaturgo, poeta, conferencista, crítico literario, ensayista. Fue tal su impulso creativo que se convirtió en uno de los pilares del resurgimiento cultural y teatral previo a la Guerra del Chaco.
El espíritu de su obra muestra una profunda raigambre e identidad nacional paraguaya, combinada con un marcado enfoque en la conflictividad y psicología del ser humano. Su dramaturgia propone en su esencia la conflictividad de las personas expuesta en las tablas. Sus dramas no se limitaban al mero entretenimiento costumbrista, sino que hurgaban en las pasiones, las crisis sentimentales y las contradicciones morales y sociales de sus personajes. Su teatro es de carácter popular y nacional, pero enriquecida técnicamente por las corrientes de vanguardia del teatro europeo de la época. Recrea el drama social y el determinismo al estilo de Henrik Ibsen en obras como El derecho de nacer. Utiliza el juego identitario y existencial propio de Luigi Pirandello en piezas como La ciudad soñada.
Otras obras de teatro: 'La marca de fuego', (1926) 'Flor de estero', (1926) 'Evangelista', (1926); 'Intruso', (1934), 'Fuego en la cúpula', (1939). 'La llama flota' (1939). 'La sombra de la estatua', inédita. 'Nostalgia', -en colaboración con Domingo Franchi- inédita.
Más allá del teatro, su pluma rescata la memoria histórica y la sensibilidad de su generación. A través de ensayos biográficos y semblanzas como Ortiz Guerrero y su época o Paraguayos de otros tiempos, don Arturo plasmó un diálogo íntimo entre la nostalgia, las predilecciones de su espíritu y el homenaje fraterno hacia los intelectuales y artistas que forjaron la cultura paraguaya de principios del siglo XX.
En poesía publicó: 'Las Voces Eternas', 1919; 'La oración por la muerta', 1924; 'El poema de un alma', 1924; 'Plenilunio nupcial', 1925; 'Siemprevivas', 1925.
Escribió valiosos ensayos: 'El teatro paraguayo', 1940; 'Mitos paraguayos'; 'Ortiz Guerrero y su época', 1952; 'Julio Correa, dramaturgo social', 1955; 'Roque Centurión Miranda, esquema de un itinerario', 1961.
Fue director-Fundador con Pedro Juan Caballero y Eusebio Aveiro Lugo de la Compañía Paraguaya de Dramas y Comedias, desaparecida en 1927. Vicepresidente de la Sociedad de Autores Teatrales. Director-Cofundador de la revista 'Autores Paraguayos Asociados' y de la revista 'Revista del Colegio Químico Farmacéutico del Paraguay'. Figura en la Antología del Teatro Hispanoamericano publicado por la Universidad de Columbia, EEUU.
Prologó las "Obras completas" del poeta Manuel Ortiz Guerrero, su gran amigo y la "Historia de la Cultura Paraguaya", obra monumental de Carlos R. Centurión. Falleció en Asunción, el 24 de mayo de 1984.
En 1990 apareció, póstumamente, su "Obra teatral", (1926-1974), con un valioso prólogo del profesor Jorge Aguadé. Importante protagonista de las letras latinoamericanas, que tuvo una gran actuación en Paraguay, en Argentina y en otras geografías. Unió los mapas que la historia han separado poniendo los límites de las naciones. Dejó un fuerte testimonio de los estilos de vida de la cultura paraguaya y fue un gran observador de la lucha existencia por la supervivencia de muchas personas, que sirve de claro ejemplo para dibujar las vicisitudes de la vida. Un tucumano que supo hermanar la memoria de su azucarera tierra con la cultura guaraní. Recordarlo es un homenaje a una persona casi desconocida para este tiempo, que tiene la capacidad del olvido. Por eso la tarea de rescatarlo.