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El acceso al agua segura, potable y descontaminada fue consagrado como Derecho Humano en 2010 por las Naciones Unidas. Además, establece que el agua debe ser suficiente, saludable, aceptable, accesible y asequible.
En 2015, la Agenda 2030 incorporó como objetivo: "Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos". Y el Estado asume así la responsabilidad de que esto se concrete.
El marco legal de derechos señalado por la ONU incluye:
* Financiamiento y asistencia técnica (vía agencias)
* Monitoreo y estándares de calidad.
La Mesa del Agua del Chaco Salteño responde a ese modelo. Se trata de un espacio creado el 2016, y que hoy reúne a más de 40 entidades del gobierno y la sociedad civil. Esta Mesa del Agua está integrada y coordinada por el Ministerio de Desarrollo social de la Provincia de Salta, y con la activa participación desde su creación de FUNDAPAZ, INTA, INENCO- CONICET, Aguas del Norte, Pata Pila, Cebil, OPS, Secretaría de asuntos indígenas, IDEAS de la UCASAL y Cruz Roja - Salta.
En los últimos diez años, por este camino, se construyeron más de 300 cisternas, sistemas de cosecha de agua de lluvia instaladas en la población dispersa.
El resultado, hasta ahora, es la provisión de agua para 52 comunidades. Además, hay siete estaciones de monitoreo de calidad de agua y un protocolo de consulta previa libre e informada con comunidades criollas e indígenas.
Como indican las "buenas prácticas" de la ONU, se trata de un organismo de gobernanzas donde Estado y sociedad civil dialogan de igual a igual para definir las obras.
UNOPS, la oficina para proyectos de la ONU y FUNDAPAZ inauguraron trece sistemas en Pozo el Algarrobal y otros en Campo Alegre y El Quebrachal.
En Salta se realizó el Encuentro Trinacional de Argentina, Bolivia y Paraguay con el coordinador residente de ONU, Mario Sajama, para armonizar el trabajo transfronterizo en el Gran Chaco.
El ministro salteño Sergio Camacho, que participó en el acto conmemorativo de la Mesa del Agua, destacó que el acceso al agua segura es un derecho de cada habitante y que la forma de efectivizar es la inversión sostenida más la apropiación por parte de la comunidad de territorio, y con capacitación.
El agua de lluvia
La Mesa del Agua del Chaco salteño tomó como referencia lo ocurrido en Brasil, donde por este tipo de instituciones llevan construidas más de un millón de cisternas rurales.
Se considera que el agua más limpia y segura es el agua de lluvia, por eso se trabaja incansablemente en procurar esta agua a las personas que viven en las áreas no urbanizadas, poblaciones que no cuentan con agua corriente.
Cómo bien señaló el abogado Gustavo Maurino, codirector de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), el Estado tiene la obligación básica de garantizar el acceso a la cantidad de agua, que sea suficiente y apta para el uso personal y doméstico y prevenir las enfermedades. Según la Organización Mundial de la Salud "únicamente con un mínimo de entre 50 y 100 litros de agua diarios por persona se pueden cubrir los requerimientos mínimos esenciales de uso del agua (higiene personal y de alimentos, baño, lavado) con riesgos relativamente bajos para la salud humana", señala el abogado de la Universidad Nacional de Córdoba.
El agua es un instrumento vital para la humanidad, y es necesario que llegue a todas las comunidades dispersas de criollos o indígenas, que abundan en toda la provincia.
Mejorar la calidad de vida de las comunidades, rurales y urbanas, no es beneficencia; es un derecho que el Estado debe respetar y hacer respetar.