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Bernabé Aráoz, obstáculo del plan sanmartinian

El Senado de la Nación dio media sanción a la declaración del exgobernador tucumano como héroe nacional, a pesar de que sus ambiciones personales lo convirtieron en un encarnizado enemigo  de San Martín, Belgrano y Güemes.
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El Senado de la Nación ha dado media sanción a la declaración de Bernabé Aráoz como héroe nacional. En mi opinión, es un gravísimo error y que la Cámara de Diputados debería evitar.

El general San Martín, el general Belgrano y el general Güemes son Héroes de la Nación. Los tres jugaron su vida por la Independencia, mientras Bernabé Aráoz sólo actuó tramoyeramente en Tucumán, fundando en plena guerra de la Independencia la "República de Tucumán", balcanizando la lucha patria.

Bernabé era gobernador de Tucumán, depuesto en octubre de 1817 por el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón, a instancias de Manuel Belgrano, nombrándose en su reemplazo al coronel Feliciano de la Mota Botello. Manuel Belgrano, al mando del Ejército del Norte, había chocado repetidamente con Aráoz debido a la falta de colaboración y resistencia de este último para proveer víveres y ayuda a las tropas.

Un año crucial

Ese año 1817 fue fundamental en la historia de las luchas por la Independencia, pues Güemes con sus milicias gauchas había logrado rechazar la tremenda invasión del brigadier español José de la Serna en abril de ese año. Este daba por seguro que estaría en Buenos Aires ya en mayo, pero en ese mes debió replegarse hacia el Alto Perú, acosado por las milicias perfectamente organizadas por Güemes.

Ya en octubre de 1816, Juan Martín de Pueyrredón había dictado una proclama a "los muy beneméritos habitantes de la provincia de Salta" donde reconoce y exalta los méritos de esta provincia y de todos sus habitantes en la lucha patria. En mayo de 1817 le escribe dándole cuenta que le remite de oficio a Güemes el despacho de Coronel Mayor de los Ejércitos "por los méritos que usted está contrayendo en bien de la Patria".

El 20 de mayo, desde Tucumán, el capellán don Felipe Antonio de Salas, se dirige a Güemes con esta esquela: "Señor de todo mi respeto y atención. No puedo menos que tomar la pluma, lleno del mayor gusto, para dar a V.S. mil plácemes y enhorabuenas, llenas de la mayor gratitud por haber arrojado de la provincia de Salta vergonzosamente al enemigo general del Estado; y asimismo, haberle impedido sus designios de internarse a ésta (Tucumán), todo debido a su valor, constancia y energía. Los pueblos estos, rellenan de elogios y Salta ahora más que nunca le confesará su esclarecido defensor y le dará a voces el renombre de Padre de la Patria.

(...) Deseo esté V.S. sin novedad en compañía de mi señora gobernadora doña Carmencita..."

Pero las insidias se agudizaron, y así, el 10 noviembre de 1819, Mota Botello le expresa a Güemes su desazón por las múltiples interferencias anárquicas que se tejen aquí y allá. "¡Qué infeliz época nos ha tocado para mandar! Quisiera estar, por no tocar tanto mal, retirado en un rincón y no en este potro".

Belgrano, detenido

Justamente un día después y por maniobras de Bernabé Araóz, el 11 de noviembre 1819, el capitán Abraham González se amotina en Tucumán. El gobernador Mota Botello es herido de bayoneta, y el General Belgrano, enfermo, es detenido y engrillado, aunque poco después se lo pone en libertad. El 14 de noviembre, convocado un Cabildo Abierto, se nombra nuevamente a Bernabé Aráoz gobernador de Tucumán, que más a la corta que a la larga, será fatal para Güemes, para Salta, para las Provincias Unidas, para América. La patria se parece cada vez más al infierno de Swedenborg.

En 1820, ante la inexistencia del Gobierno Central por las luchas de los caudillos del litoral contra Buenos aires, San Martín desde Chile, con aclamación de sus oficiales, nombra a Güemes "General del Ejército de Observación sobre el Perú" para confluir con él en Lima, San Martín por mar con la Guerra de los Puertos Intermedios, y Güemes por tierra atravesando y sublevando los pueblos del Alto Perú, hoy Bolivia. Güemes envía emisarios a todas las provincias solicitándoles ayuda para tan magno emprendimiento. Bustos, desde Córdoba, le escribe dándole cuenta de que el 9 de enero "el ejército hizo su revolución para contener el capricho de sus jefes y del gobierno de Buenos Aires empeñado en sacrificarlo sin fruto en la horrorosa guerra contra Santa Fe. Como Ud. se halla al frente del enemigo, he pensado mucho sobre su situación y sobre la falta que le hace a Ud. la cooperación de todas las provincias para sostener sus tropas, aumentar éstas de mi mando, y que, reunidos con las de los Andes, pasen al Perú a libertar de una vez a nuestros hermanos (...); contra ellos me es indiferente ir como jefe o como soldado. En esta inteligencia Ud. disponga de mi persona y del ejército que tengo la honra de mandar cuando guste y del modo que le parezca más útil y ventajoso a esa provincia y a las demás en común".

En esos momentos, Bernabé Aráoz, en una comedia digna de su persona, "independiza" Tucumán", formando la flamante República de Tucumán. Desde allí, bloqueará toda ayuda que envían algunas de las provincias a Güemes para el cometido del Plan Sanmartiniano.

Que Güemes y no Bernabé Aráoz era considerado el líder fundamental a domeñar para los intentos de recuperar para la corona española las Provincias Unidas del Sur, se evidencia en las instrucciones que Pezuela, ya Virrey del Perú, envía a sus comisionados: "Se autoriza a los señores comisionados para proponer a los jefes o mandatarios de los pueblos disidentes que cuantas ventajas personales fueran capaces de excitarlos de que tomen parte y entren en el convenio que se trate de ajustar, sin perdonar al efecto dispendio ni sacrificio alguno de honores y prerrogativas y sobre todo tratarán de ganar por todos los medios posibles al Jefe de la Provincia de Salta don Martín Güemes, pues la incorporación de este en nuestro sistema acarrearía ventajas incalculables por su rango y por el gran influjo que ha adquirido sobre los pueblos de su mando".

El 14 de agosto de 1820 Güemes registraba que estaba "pronto para la expedición al Perú de solo la Provincia a mi mando", pues las pocas provincias que habían podido mandar algún refuerzo a Güemes (Córdoba, Santiago del Estero y Catamarca) habían sido retenidas por Bernabé Aráoz en Tucumán e impedidas de llegar a Salta. A su solo efecto, mencionaba Güemes que tenía listos 2000 hombres de línea, gauchos escogidos "los más valientes subordinados y horados", sin contar las tropas y el ganado que mantenía en la vanguardia, todos armados y la mayor parte municionados. 2000 mulas de silla. 1.500 caballos, 500 mulas de arrear, 1400 burros de carga, 200 arrobas de galletas, 1500 cabezas de ganado vacuno y alguno lanar, charqui, ají, porotos, cebollas, tabaco y mil pesos. Y se declaraba abandonado de las demás provincias.

El papel de Bernabé Aráoz ante esa firme decisión de Güemes se puede inferir de la carta que 5 días después este le enviara al tucumano, el 19 de agosto de 1820, de la que extraigo algunos párrafos: "…está Ud. empeñado en perjudicar a la Nación, haciéndome una guerra sorda por detrás, lavándome la cara al mismo tiempo con palabritas y no con obras; Ud. sostiene aún a los godos contra mi autoridad y a mis enemigos les permite tiren y rajen contra mí públicamente. (…) En fin, todo usted se vuelve una pura tramoya para desconceptuarme. En la guerra, negándome los auxilios, retardándome las comunicaciones, buscando pretextos frívolos para demorar la organización de mi ejército, sin tender al grave mal que va a sufrir la nación con la falta a la combinación con el señor San Martín. (…)"

Estos son algunos de los elementos que esgrimo para entender que el Senado de la Nación comete un grave error al pretender se nombre "Héroe de la Nación Argentina" a Bernabé Aráoz. Sin duda fue él un factor importante para que Belgrano no siguiera las órdenes de Buenos Aires de retroceder hasta Córdoba y se plantara en la batalla de Tucumán el 24 de setiembre de 1812 frente al avance de Pío Tristán. Pero fue con el devenir del tiempo un obstáculo fundamental tanto para Belgrano, para Güemes como para el plan Sanmartiniano. Por eso reitero: o San Martín, Belgrano y Güemes son héroes de la Patria, o lo es Bernabé Aráoz.

· David Slodky es autor del ensayo histórico "Carmen Puch de Güemes. Al encuentro de la heroína" y del recital poético musical "Romancero de Güemes".

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