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Se le cayó el verso al abogado narco y lo imputaron por el transporte de 32 kilos de cocaína

El hombre registra una condena de 4,6 años de prisión por un hecho de narcotráfico en Neuquén. En su descargo, sostuvo que había sido víctima de un secuestro vinculado con un supuesto ajuste de cuentas.
Miércoles, 14 de octubre de 2026 02:01
Todo quedó a orillas del Bermejo, el abogado narco no pudo eludir a la justicia esta vez.
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Un abogado de 56 años, oriundo de la localidad bonaerense de Haedo, partido de Morón, y que ya cuenta con una condena por narcotráfico, fue imputado por el transporte de 32 kilos cocaína y quedó detenido con prisión preventiva por un mes. La investigación, a cargo de la Sede Fiscal Descentralizada Orán, se inició a raíz de un procedimiento realizado hace diez días en la localidad salteña de Isla de Cañas, donde la policía encontró esa cantidad de droga en una camioneta abandonada a orillas de un río.

La imputación contra D.G.G. fue formalizada el miércoles pasado por el fiscal federal Marcos Romero durante una audiencia ante la jueza federal de Garantías de Tartagal, Ivana Hernández.

La investigación comenzó el sábado 3 de octubre, a las 15.30, tras un llamado al servicio de emergencias 911. Una mujer que trabaja en la vía pública alertó sobre un episodio con armas de fuego en inmediaciones de las calles Alvear y Alberdi, en la ciudad de Orán.

Según relató, varias personas que se movilizaban en una camioneta de alta gama habían abordado a un hombre con armas de fuego, lo habían subido a otro vehículo y se habían dirigido hacia la ruta nacional 50. El centro de monitoreo de las cámaras de seguridad, por su parte, informó que los involucrados circulaban en dos camionetas: una Volkswagen Amarok y una Toyota Prado.

A partir del seguimiento de las cámaras, efectivos policiales se dirigieron hacia la ruta provincial 18, en dirección a Isla de Cañas. Al ingresar por un camino alternativo que conduce a un río de la zona, encontraron la Volkswagen Amarok con el motor en marcha y las puertas abiertas. En el asiento trasero había dos bultos con paquetes que luego se identificaron como cocaína.

Tres minutos después, los policías observaron la llegada de la Toyota Prado, que provenía de la zona del río. El vehículo era conducido por el abogado, quien fue detenido. En la camioneta también se secuestraron dos celulares y se advirtió un corte en el piso del vehículo, a la altura del tanque de combustible.

Con autorización judicial, los efectivos requisaron la Amarok y los bultos hallados en su interior. El procedimiento permitió confirmar que contenían más de 32 kilos de cocaína, acondicionada en bloques de un ancho más angosto al habitual, aparentemente cortados por la mitad.

El descargo y la prisión preventiva

Tras la formalización de la imputación y el pedido de prisión preventiva de la fiscalía, el abogado solicitó realizar un descargo. Dijo que desde hacía varios años viajaba a Orán y Aguas Blancas y cruzaba a Bolivia para comprar celulares. Sobre su presencia en la zona el 3 de octubre, D.G.G. sostuvo que había viajado para reunirse con una persona detenida en el Complejo Penitenciario Federal NOA III, en General Güemes, aunque antes había decidido comprar celulares para revender.

También atribuyó lo ocurrido a un supuesto ajuste de cuentas relacionado con un negocio inmobiliario que no llegó a concretarse. Según su versión, un conocido del lado boliviano de Bermejo pretendía comprar una casa de tres pisos en el barrio porteño de Liniers y le había encargado una presentación legal para asumir la posesión del inmueble.

La visible narco cirugía sobre el tanque de nafta.

La operación, explicó, se frustró cuando la persona que llevaba los 70.000 dólares acordados sufrió un robo. El supuesto comprador lo habría responsabilizado por el hecho y amenazado con atacarlo si volvía a Orán.

El abogado vinculó esa disputa con el presunto secuestro reportado al 911 por la testigo, del que dijo haber sido víctima. Afirmó que cinco personas armadas y encapuchadas lo habían golpeado y amenazado con matarlo y arrojarlo al río, aunque su relato, según valoró la fiscalía, presentó contradicciones sobre distintos tramos del recorrido y lo sucedido. También sostuvo que sus captores habían amenazado con incendiar su camioneta con él adentro, pero que cruzaron el río y se marcharon.

La defensa cuestionó la imputación y se opuso al pedido de prisión preventiva. La jueza rechazó sus planteos y dispuso la medida por un mes, al considerar la gravedad del hecho, el estado de la investigación y sus antecedentes.

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