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Por Pablo Juárez y Miguel Escalante
Un camión cisterna que salió de Salta llevaba 446 kilos de cocaína escondidos en un compartimento. Una pareja que abordó un vuelo hacia Río Gallegos transportaba 199 cápsulas ingeridas. En un colectivo que partió de Orán, una mujer llevaba marihuana y cocaína dentro de carpinchos de peluche. Los procedimientos ofrecen distintas imágenes de un mismo problema: las rutas del narcotráfico que conectan al norte argentino con los mercados del centro y sur del país.
No alcanzarían las páginas de esta edición para desarrollar, uno por uno, los operativos y las investigaciones que se acumularon entre enero y octubre. Detrás de cada secuestro hay cantidades, detenidos y recorridos particulares. Pero, al observarlos en conjunto, aparecen métodos y comportamientos que permiten comprender el lugar que ocupa Salta dentro de esa trama.
Este informe reúne información de investigaciones y procedimientos aportados por Gendarmería Nacional, la Policía Federal Argentina y la Policía de Salta, junto con actuaciones del Ministerio Público Fiscal. Las fuentes consultadas por este medio orientan los siete ejes de análisis: la preparación de cargamentos, los envíos que atraviesan el límite provincial, los vehículos modificados, la utilización de mulas, el camuflaje, la diversidad de recorridos y los desafíos del control territorial.
La reciente detención de cuatro salteños con cerca de 220 kilos de cocaína en San José del Boquerón, Santiago del Estero, volvió a mostrar que los grandes cargamentos siguen circulando más allá de la provincia. El caso, publicado por El Tribuno, se suma a otros que permiten observar a Salta como un nodo de tránsito, acondicionamiento y despacho de droga.
El escenario incluye el despliegue del Plan Güemes, destinado a reforzar el control de la frontera norte mediante la coordinación de fuerzas federales y provinciales. Los secuestros muestran resultados de esa intervención estatal, pero los cargamentos interceptados más adelante también plantean preguntas sobre las posibilidades de evasión y la capacidad de detección a lo largo del recorrido. Nada parece detenerse.
1. Nodo logístico: la carga ya en las grandes urbes
Las investigaciones ubican a Salta en distintas etapas del tráfico: como territorio de paso, lugar de acondicionamiento y punto de partida de envíos hacia otras provincias. La función de nodo aparece cuando esas tareas se conectan: un lugar para preparar la carga, un vehículo para transportarla y personas que coordinan la salida.
El caso del camión cisterna con 446 kilos de cocaína permite observar esa articulación. El 27 de julio de 2026, el vehículo salió de un galpón ubicado junto a la Circunvalación Oeste de la capital salteña. Según la investigación fiscal, antes había llegado al lugar una camioneta conducida por el hombre señalado como jefe de la organización. Media hora después, el transporte inició el recorrido que terminó en Santiago del Estero. La droga estaba distribuida en 420 paquetes, dentro de un compartimento con cierre hidráulico. El dato central es la conexión entre el depósito, el transporte acondicionado y la coordinación atribuida a otro integrante. La posterior detención del presunto organizador en Salvador Mazza amplió el mapa de la investigación dentro de la propia provincia.
¿Por qué hablar de un nodo salteño? No supone que todos los cargamentos pertenezcan a una misma organización, sino que distintas investigaciones encuentran en la provincia tareas necesarias para poner la droga en circulación.
2. Cargas que cruzan el límite de Salta: falta tecnología
Que un cargamento sea secuestrado fuera de Salta demuestra que llegó hasta otra jurisdicción sorteando los controles o con mejores sistemas de ocultamiento. También hay casos, por cierto, de seguimientos y donde se da aviso de sospechosos.
La detención de cuatro salteños con cerca de 220 kilos de cocaína, el 29 de octubre en San José del Boquerón, Santiago del Estero, muestra la persistencia del transporte de grandes volúmenes. Se secuestraron tres camionetas y se investigaba otro vehículo que habría escapado hacia Salta.
El caso del cisterna de julio aporta una diferencia concreta. El camión estaba bajo seguimiento desde Salta. El 28 de julio fue requisado en Monte Quemado sin escáner ni perro detector y no se encontró la droga. Después continuó hasta Tintina, donde una nueva inspección, con esos recursos, permitió localizar el sector sospechoso. La apertura del compartimento se realizó posteriormente en La Banda. En distintas notas, fuentes señalaron a El Tribuno la importancia de tener más tecnología, como escáneres ante la ingeniería narco.
Una investigación de cinco meses, con seguimiento mediante dispositivos GPS, permitió interceptar dos camionetas en Salta: una en el peaje Cabeza de Buey, donde se secuestraron 191,737 kilos de cocaína, y otra en Metán.
3. Mulas: fraccionar el traslado y concentrar el riesgo
La utilización de personas que llevan droga ingerida o adherida al cuerpo permite dividir el transporte en cargas individuales. Ese fraccionamiento reduce el volumen de cada envío, pero concentra sobre el transportista la exposición a la detención y, cuando ingiere cápsulas, un riesgo sanitario grave.
El 29 de octubre, Gendarmería informó el caso de un pasajero interceptado en un remís en La Quiaca. El hombre, procedente de Bolivia, admitió que llevaba droga dentro del organismo. Permaneció internado cuatro días y evacuó 83 cápsulas con 971 gramos de cocaína.
La modalidad también se utiliza para trayectos más largos. En un caso difundido el 6 de octubre, una pareja que había embarcado en Salta hacia Río Gallegos fue detenida durante su escala en Aeroparque. Entre ambos evacuaron 199 cápsulas con 2 kilos 465 gramos de cocaína. El transporte dentro del cuerpo aparece así tanto en el cruce fronterizo como en la conexión con destinos alejados. Otra variante fue informada el 14 de septiembre en el paraje El Pichi, Santiago del Estero. Tres adultos de un grupo familiar llevaban envoltorios adheridos al cuerpo o dentro del calzado. Un niño también tenía paquetes en sus zapatillas.
Otro caso ocurrió en Huacra, Tucumán: tres pasajeros de un transporte de compras que había partido de Orán hacia Mendoza llevaban cocaína ingerida. Tras ser trasladados a un centro médico de Los Sarmientos, evacuaron 259 cápsulas.
4. Ocultar la droga: del tanque de combustible al peluche
Los métodos de ocultamiento presentan dificultades diferentes. Un compartimento incorporado a un vehículo obliga a examinar su estructura; una sustancia mezclada con otros productos requiere identificar su composición; un objeto utilizado como envase exige revisar algo que aparenta ser una pertenencia ordinaria.
Fondo hidráulico
El camión cisterna de julio tenía un doble fondo con cierre hidráulico. En otro caso, difundido por el Ministerio Público Fiscal en octubre, una camioneta interceptada en Rosario de la Frontera llevaba más de 65 kilos de cocaína dentro de una caja metálica adherida al tanque de combustible. El hallazgo comenzó con la observación de una pieza que no correspondía al modelo del vehículo y continuó con la intervención de un perro detector y un escáner.
En el norte
En Aguas Blancas, un procedimiento difundido a fines de octubre mostró otra técnica: un paquete de jabón para lavar ropa contenía una sustancia mezclada con jabón en polvo y café. Las anomalías del envoltorio, cerrado al vacío, motivaron la apertura. El peso informado fue de 3 kilos 55 gramos y el resultado del narcotest fue positivo para cocaína.
El 2 de septiembre, en La Merced, Catamarca, el escondite fueron carpinchos de peluche transportados desde Orán hacia Mendoza. El peso desproporcionado y el olor de algunos juguetes motivaron la revisión que permitió encontrar marihuana y cocaína.
5. El cielo salteño, el paso de las avionetas y las lluvias blancas
Las investigaciones sobre vuelos clandestinos registraron durante 2026 secuestros de grandes cargamentos, detenciones y condenas. En los expedientes aparecen aeronaves con matrículas adulteradas, pistas rurales y grupos encargados de recibir la droga para continuar su traslado por tierra.
En Salta, el Tribunal Oral Federal N.º 2 condenó a diez años de prisión a dos pilotos que transportaban 364 kilos de cocaína desde Bolivia. La sentencia, informada por el Ministerio Público Fiscal el 21 de octubre de 2026, corresponde al vuelo del 4 de noviembre de 2025 que terminó con la avioneta estrellada en Rosario de la Frontera. Durante el aterrizaje, la aeronave embistió un automóvil en el que estaban tres hombres que debían descargar la droga y que también fueron condenados. Parte del cargamento fue encontrada enterrada en un predio cercano.
El 1 de abril, la Policía de Seguridad Aeroportuaria informó la detención de dos integrantes de la banda conocida como "Los Brito", localizados en Tucumán y en Antilla, Salta. Según se informó en ese momento, eran buscados por un transporte de diez kilos de cocaína y la investigación presentaba conexiones con la causa de la avioneta: los cargamentos tenían un sello identificatorio coincidente.
También hubo procedimientos por vuelos concretados en 2026. El 5 de mayo, la Policía Federal interceptó una avioneta procedente de Bolivia en una pista clandestina del departamento Vera, Santa Fe. Llevaba 442 kilos de cocaína. La fiscalía imputó a los dos tripulantes y a seis personas que los esperaban en el campo. Según la acusación, la organización había preparado el aterrizaje y tenía previsto continuar el traslado en dos camionetas y dos camiones.
El 12 de mayo, otra aeronave procedente de Bolivia aterrizó en Villa Eloísa, Santa Fe, con 321 kilos de cocaína. Según la investigación, los receptores aguardaban en un automóvil y dos camionetas. El análisis de un teléfono secuestrado en un vuelo anterior permitió identificar comunicaciones sobre preparativos, coordenadas y puntos de aterrizaje. Cinco personas fueron imputadas.
6. Plan Güemes: controles y cambios de los circuitos
El Plan Güemes se implementa en Aguas Blancas para reforzar el control fronterizo y combatir el narcotráfico, el contrabando y la trata de personas. El dispositivo incluye patrullajes terrestres y fluviales, controles fijos y móviles e inspecciones de vehículos y personas, con participación de fuerzas federales y la Policía de Salta.
Fuentes consultadas por El Tribuno señalan que la mayor presión de los controles en Aguas Blancas desplaza los circuitos ilegales hacia otros sectores. Describen una frontera de la droga que se va corriendo: las organizaciones buscan pasos alternativos para mantener los ingresos y conectar los cargamentos con las rutas del interior.
El balance oficial publicado el 31 de marzo de 2026 informó más de seis toneladas de droga incautadas, 751 personas detenidas por hechos vinculados al narcotráfico y 549 vehículos secuestrados. Las cifras corresponden a los primeros quince meses de ejecución del plan, iniciado en diciembre de 2024, por lo que incluyen actuaciones de 2025.
En aquella presentación, las autoridades informaron que más de 1.700 efectivos federales participaban del despliegue coordinado en la frontera norte y señalaron la desarticulación de al menos cuatro organizaciones con conexiones nacionales e internacionales.
El tránsito aéreo irregular también integró el balance. La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, identificó a las avionetas como uno de los principales desafíos.