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Las sirenas volvieron a romper el silencio en barrio San Calixto, al sur de la ciudad, en una escena que remite inevitablemente a la tragedia ocurrida días atrás y que aún mantiene en estado de shock a toda la comunidad. Esta vez, el dramatismo se repitió con un nuevo hecho: uno de los tres suicidios registrados durante la jornada de ayer en la ciudad de Salta, tuvo lugar en ese mismo sector, entre San Remo y Parque La Vega.
El barrio donde días atrás se registró un femicidio seguido de suicidio volvió a quedar en el centro de la conmoción. Crece la preocupación por una seguidilla de hechos luctuosos en una zona atravesada por problemáticas sociales y reclamos vecinales.
Según confirmaron fuentes policiales, en las últimas horas se reportaron tres suicidios en distintos puntos de la ciudad, correspondientes a dos personas adultas y una adolescente de 14 años. Este último caso, por la edad de la víctima, fue el que generó mayor impacto, aunque hasta el momento no se difundieron detalles sobre las circunstancias ni motivos.
Barrio golpeado por las tragedias
El episodio ocurrido en San Calixto se registró antes de las 11 de la mañana y volvió a sumar angustia a un barrio que aún no logra recomponerse del horror vivido el lunes pasado, cuando una mujer fue asesinada y su pareja se quitó la vida en el interior de una vivienda.
Aquel hecho, que investiga la fiscal de la Unidad de Femicidios, dejó una marca profunda en la barriada. La escena fue descubierta por los hijos menores de la mujer al regresar del colegio, en una secuencia desgarradora que resuena entre los vecinos.
En un primer momento, la cercanía temporal entre ambos episodios llevó a suponer que el suicidio registrado en las últimas horas podía estar vinculado con aquella tragedia. Sin embargo, con el correr del día y a partir de información recabada por fuentes oficiales, esa hipótesis fue descartada.
Situaciones extremas
Más allá de que los hechos no estarían conectados entre sí, la reiteración de situaciones extremas en un corto período encendió alarmas en el sur de la ciudad. Vecinos de la zona vienen señalando desde hace tiempo problemáticas vinculadas al consumo de sustancias, el delito y la necesidad de mayor presencia policial.
En ese contexto, cada nuevo episodio profundiza una sensación de vulnerabilidad que se extiende más allá de San Calixto y alcanza a barrios aledaños. La sucesión de tragedias no solo deja dolor, sino también interrogantes sobre las condiciones sociales y la contención en sectores donde la demanda de asistencia crece.
Mientras avanzan las investigaciones para esclarecer cada uno de los casos, el clima en la zona vuelve a estar atravesado por el silencio, la conmoción y el temor. En las calles, todavía parece resonar el eco de aquella tragedia inicial, ahora reforzado por una nueva jornada que vuelve a poner en evidencia una realidad que preocupa.