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El perito de la defensa Rubén Navarro describió que el imputado alternaba pasado y presente al referirse a su esposa: "hacemos tal cosa", lo que asoció a posibles traumas. Indicó riesgo de suicidio previo, sin peligrosidad hacia terceros, y que estaba medicado con psicotrópicos que generaban sedación. Definió un cuadro de "estrés postraumático", con "calma frente a la catástrofe", "relato lacunar", "estupor" y "frenos inhibitorios debilitados", donde las emociones "salen a tropel". Señaló que solo al hablar de sus hijos había "desborde emocional".
Lo describió como, "estoico", de vida familiar central y sin trastornos psiquiátricos evidentes. Sostuvo que el hecho fue un "desborde emocional" ante una "ofensa emocional", donde "una palabra lo desbordó", generando una reacción impulsiva, sin planificación, en un "torbellino de violencia". Afirmó que la "emoción violenta" es una construcción jurídica, no clínica, y que el caso "nada tiene que ver con el género", sino con una "herida emocional previa", relacionada a la separación de sus padres durante su adolescencia.
Al ser consultado por la fiscal Lujan Sodero Calvet, sobre si conocía la causa de muerte de la víctima, él reconoció no conocer con precisión, mencionando sofocamiento. Ante la consulta sobre si el denominado "torbellino" que describía era compatible con ese desenlace, respondió sin más precisiones.
Polémica ¿Un informe de Google?
La fiscal le consultó al perito Navarro por su formación en Ley Micaela y él dijo haberla realizado pero no recordar acreditación, por incorporar la "emoción violenta" sin ser requerida como punto pericial, que justificó como incapacidad del sujeto de dirigir sus acciones. El abogado querellante, Jorge Ovejero, puso en duda el informe por siete párrafos de Google, de la doctora Casado; Navarro dijo: "no manejo Google. Puedo haberlo tomado", y agregó que la conoce de vista y tiene artículos de su autoría.