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Los testimonios brindados este miércoles en el juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras pusieron el foco en las condiciones de salud de José Eduardo Figueroa tras su ingreso al hospital San Bernardo. Según se desprende de los testimonios expuestos, el imputado no habría presentado un cuadro de riesgo vital y las lesiones que tenía eran de carácter superficial.
La primera en declarar fue la enfermera Paola Barrios, quien se desempeñaba en la guardia del hospital. Recordó que Figueroa ingresó en ambulancia bajo el denominado "código rojo", lo que implica la activación de protocolos de emergencia ante una posible situación crítica. Sin embargo, aclaró que al momento de la evaluación inicial los signos vitales eran normales.
Según detalló, el paciente llegó a las 12.53 con collar cervical y un apósito en el cuello. Se encontraba despierto, con una frecuencia cardíaca de 59 y una saturación de oxígeno del 99%. Barrios indicó que no recordaba con precisión si él le dijo su nombre en ese momento, pero al exhibírsele la historia clínica confirmó que Figueroa brindó sus datos personales por propia voluntad.
Heridas superficiales
En la misma línea, el médico traumatólogo Claudio Federik señaló que fue convocado ese día para suturar lesiones en los antebrazos. Precisó que se trataba de heridas superficiales y que en ningún momento advirtió una situación de riesgo vital. También aclaró que no intervino sobre las lesiones en el cuello.
Por su parte, el psiquiatra Roque Scarttezzini, jefe del área de Salud Mental del hospital, explicó que tomó intervención el 7 de agosto a las 9.56, cuando el paciente ya se encontraba estabilizado y alojado en una sala común. Indicó que el equipo suele intervenir una vez que el cuadro clínico está compensado y señaló que Figueroa podía comunicarse sin dificultades.
Durante esa declaración se registró un momento de tensión en la sala, cuando el abogado defensor Juan Casabella elevó el tono de voz y fue advertido por la presidenta del tribunal, la jueza Cecilia Flores Toranzos.
Lloraba y volvía a dormirse
También declararon efectivos policiales que cumplieron funciones de custodia durante la internación. El suboficial Marcos Pulgar relató que estuvo asignado el sábado desde las 19 hasta el domingo a las 7 en la sala de cirugía y describió que el imputado permanecía sedado, con episodios en los que se despertaba, lloraba y volvía a dormirse. En tanto, el sargento Darío Arellano, quien cumplió consigna en el turno diurno, sostuvo que el comportamiento era similar y que era asistido únicamente por personal de salud.
El hecho que se investiga ocurrió el 4 de agosto de 2023, pasadas las 8 de la mañana, en el barrio privado El Tipal. Figueroa está imputado por el delito de femicidio. Según la acusación, Mercedes Kvedaras murió como consecuencia de una asfixia mecánica tras ser ahorcada en el antebaño del dormitorio de la vivienda que compartían. La defensa sostiene, en cambio, que la muerte se produjo en el marco de un forcejeo y que la mujer cayó en el baño.
Tras el hecho, ambos fueron hallados dentro del automóvil de la víctima en un terreno ubicado en la casa del padre del acusado, en el mismo barrio. Kvedaras se encontraba en el asiento trasero, sin vida, mientras que Figueroa estaba en el asiento del conductor con una herida en el cuello, presuntamente provocada con un cuchillo artesanal que fue secuestrado en el lugar.
En un primer momento, familiares creyeron que ambos habían fallecido, pero luego se constató que Figueroa tenía signos vitales, por lo que fue trasladado en una ambulancia del Sistema de Emergencias 911 al hospital San Bernardo. Allí fue intervenido quirúrgicamente por la lesión en el cuello antes de continuar con su evolución clínica.