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En una nueva audiencia del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, declaró la psicóloga María Alejandra López, quien evaluó a José Eduardo Figueroa semanas después del hecho y describió un cuadro de depresión reactiva con componentes de estrés postraumático, atravesado por angustia persistente, ideas de muerte y una marcada autopercepción de culpa.
La profesional indicó que el primer contacto con el imputado fue el 28 de agosto de 2023. En esa instancia, según relató, Figueroa presentaba desbordes en llanto, pensamiento pesimista y expresiones de desorientación personal, llegando a manifestar “no sé quién soy”. En ese contexto, explicó que el acusado refería haber perdido todo, a sus hijos, a su mujer y a su familia, lo que ubicó dentro de una condición de duelo.
López sostuvo que la angustia se mantuvo en el tiempo y que durante 2023 al imputado le resultaba difícil relatar lo sucedido, en parte por el contexto de encierro, al que describió con presencia de gritos y condiciones que incidían en su estado emocional. Señaló que en una primera etapa permaneció aislado y que, tras solicitar mejores condiciones, evidenció una mejoría en su cuadro.
En su exposición, la psicóloga hizo referencia a la noción de “emoción violenta”. Explicó que utilizó ese concepto a partir de una autora, Laura Quiñones, y en base al relato del propio Figueroa. Indicó que esa caracterización se apoya en lo que el imputado le manifestó respecto a no recordar el tiempo ni lo ocurrido en un tramo del hecho.
Según lo expuesto, Figueroa relató que antes del episodio no podía dormir y que ese día mantuvo una discusión con Mercedes Kvedaras, en la que ella le dijo una frase que lo afectó emocionalmente. A partir de allí, refirió un vacío temporal y sostuvo no saber qué ocurrió, hasta que luego la vio sin reacción y comprendió que estaba muerta. En ese marco, la profesional señaló que, según ese relato, la ira habría sido un factor movilizador en su accionar.
Sobre este punto, López destacó la presencia constante de culpa en el discurso del imputado y afirmó de manera textual: “él siente culpa de todo”. Agregó que Figueroa no justifica lo ocurrido, que se reconoce responsable de las consecuencias y que presenta un fuerte reproche hacia sí mismo por la pérdida de control.
También indicó que el acusado presenta pensamiento tanático, con expresiones vinculadas al deseo de morir, y que refirió episodios de autolesiones. En distintos momentos, añadió, hablaba de la víctima como si estuviera viva y manifestaba una fuerte angustia centrada en sus hijos.
Durante el contrainterrogatorio, surgieron distintos planteos sobre el alcance de sus conclusiones. En un momento, la psicóloga señaló que, a su entender, en la relación de pareja se “naturalizaban” algunas situaciones. Ante esto, la fiscal María Luján Sodero le consultó cómo podía afirmar que Mercedes Kvedaras naturalizaba hechos de violencia si nunca la había entrevistado ni conocido. López respondió que esa apreciación surgía de los relatos del propio Figueroa.
Otro tramo que generó cuestionamientos estuvo vinculado a posibles antecedentes de conductas autolesivas. Consultada sobre si el imputado había intentado quitarse la vida en otra oportunidad, la profesional respondió que no, que no tenía registro de ello. Indicó que sabía que en una ocasión, tras una ruptura de pareja, se sintió mal y tomó algunas pastillas, pero que no llegó a autolesionarse.
En ese punto, el abogado querellante Jorge Ovejero le preguntó si tenía conocimiento de que, en ese episodio, Figueroa habría sido sometido a un lavaje gástrico y atendido por profesionales médicos. La psicóloga respondió que no contaba con esa información.
Durante la audiencia también se produjo un intercambio en torno a la mención de “situaciones complejas” en la vida del imputado. López refirió que a lo largo de su vida había atravesado situaciones de ese tipo. Ante una consulta de la fiscal sobre si se trataba de hechos traumáticos, la profesional respondió que se refería a su vida en general. Luego precisó que aludía a la vida marital.
Finalmente, la psicóloga indicó que, al momento de relevarla del secreto profesional para que pudiera declarar, Figueroa le pidió que no hablara mal de Mercedes. Consultada por la fiscal sobre si en algún momento el imputado se había referido de manera negativa a la víctima durante las entrevistas, López respondió que no. Ante esa respuesta, se le preguntó por qué entonces habría formulado ese pedido, sin que surgiera una explicación concluyente en ese tramo de la audiencia.