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La frontera entre la libertad y el encierro parece haberse vuelto invisible para el crimen organizado. Una minuciosa investigación que se extendió por meses puso al descubierto una estructura narcocriminal que, lejos de ser desarticulada por los muros de las prisiones, se fortalecía en las sombras de los pabellones. El operativo, que culminó con la detención de dos hombres de Salta y dos mujeres santiagueñas, reveló cómo los proveedores lograban mantener activos sus canales de distribución en el NOA, utilizando dispositivos móviles prohibidos para mover kilos de cocaína a través de las rutas regionales.
El despliegue de Gendarmería Nacional no fue azaroso. Fue el resultado de un seguimiento silencioso, basado en intervenciones telefónicas que permitieron a los investigadores "sentarse a la mesa" de los delincuentes mientras estos planificaban el transporte de la droga. La trama une de forma directa a una unidad carcelaria de nuestra provincia con el Penal Federal de Colonia Pinto, en Santiago del Estero, configurando un eje delictivo que operaba al menos desde el año 2025.
El golpe en La Banda
El punto de quiebre ocurrió el domingo. Los efectivos interceptaron el movimiento de una mujer oriunda de Las Termas de Río Hondo, quien tras visitar a su esposo -un interno condenado por narcotráfico- se dirigió a un domicilio en el barrio Avenida, de la ciudad de La Banda. Allí, la fuerza federal irrumpió justo a tiempo para neutralizar la entrega. En el lugar, además de la visitante, fueron detenidos dos salteños cuya función dentro de la logística de la banda era clave para garantizar la llegada del producto desde los centros de acopio en la provincia de Santiago del Estero.
En total, los procedimientos arrojaron el secuestro de 15 kilos con 725 gramos de cocaína, una cantidad que evidencia el volumen de comercialización que manejaba esta organización. El operativo no se limitó a las calles: los uniformados ingresaron a cuatro domicilios repartidos entre Añatuya, La Banda, Las Termas y Salta, además de realizar requisas sorpresa en dos pabellones carcelarios donde el sospechoso principal coordinaba las maniobras.
Logística y tecnología al servicio del delito
Más allá de la droga, los elementos incautados hablan de una organización con recursos: dos automóviles, dos motocicletas, balanzas de precisión y, fundamentalmente, diez teléfonos celulares que ahora son la pieza más valiosa para la Justicia. En esos dispositivos se esconderían las claves de nuevos nombres y rutas que podrían derivar en más allanamientos en establecimientos penitenciarios salteños y santigueños en los próximos días.
El juez federal santiagueño Guillermo Molinari, a cargo de la causa, puso el foco en el rol de las mujeres fuera del penal, quienes actuaban como el brazo ejecutor de las órdenes que los internos emitían desde sus celdas. Con los proveedores salteños ya a disposición de la Justicia, la investigación busca ahora determinar si esta red tiene ramificaciones con organizaciones de mayor escala que operan en la zona de frontera, consolidando a los penales no como un lugar de rehabilitación, sino como oficinas de despacho para el tráfico de estupefacientes.
Puntos clave del despliegue:
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Investigación: Intervenciones telefónicas iniciadas en 2025.
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Secuestro: 15,7 kg de cocaína de máxima pureza.
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Detenidos: Cuatro personas (dos de ellos salteños).
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Logística: Conexión directa entre una cárcel de Salta y Colonia Pinto de Santiago del Estero.