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En un alegato extenso, directo y cargado de frases contundentes, el abogado querellante Jorge Ovejero pidió la prisión perpetua para José Eduardo “Jota” Figueroa y reconstruyó el femicidio de Mercedes Kvedaras como un hecho planificado, con una secuencia previa y un contexto de violencia que -según sostuvo- quedó acreditado durante el juicio.
Apenas comenzó su exposición, Ovejero se dirigió a la familia de la víctima. “María, no fue tu culpa”, dijo en referencia a la madre de Mercedes. Luego repitió el concepto hacia sus hermanos y hacia la propia víctima: “No fue tu culpa”. Con ese inicio, marcó el tono de un alegato que combinó reconstrucción de hechos, cuestionamientos a la defensa y un fuerte componente emocional.
El letrado apuntó directamente contra el imputado. “No le bastó con asesinarla, sino que la denigró como mujer para justificar que él no es el victimario”, afirmó, y cuestionó el desarrollo de las audiencias: “Durante estos días, testigos dijeron barbaridades. La familia de José expresó cómo debía ser Mercedes. Trajeron a tres exempleadas que dijeron que tenía carácter fuerte. Nada justifica el hecho”.
Para la querella, la hipótesis del accidente no tiene sustento. “José Figueroa actuó con frialdad. Si hubiese sido un accidente, hubiese llamado al 911 y hubiese tratado con dignidad el cuerpo de su mujer, pero la arrastró desde el antebaño hasta afuera, donde estaba el auto, el auto de ella”, sostuvo.
En esa línea, afirmó que “Mercedes no esperaba un ataque mortal. No fue una lucha”, y aseguró que la víctima “fue atacada a golpes”. También remarcó elementos periciales: “Mercedes tiene ADN de Figueroa en el cuello, en la boca y en las uñas. Fue un proceso, no fue una muerte repentina”.
Una relación desigual de poder
Ovejero planteó que existía una relación desigual de poder. “Figueroa tomó el control de la vida de Mercedes, la anuló. Durante toda la relación le rompió la autoestima”, dijo. Y agregó: “Hubo una relación desigual de poder físico, y eso quedó claro en el hecho. Él tiene lesiones leves”.
En otro tramo, ironizó sobre la postura defensiva: “Lo único que le faltó decir en este juicio es que ella lo sometía a él”. También sostuvo que el imputado “cosificaba” a la víctima y utilizó una de las frases más fuertes del alegato: “Mercedes vivía en una jaula de oro”.
El abogado también remarcó la condición profesional del acusado: “Es abogado, conoce la ley, es un hombre de derecho. No puede acceder a ninguna atenuante. Estaba plenamente consciente de lo que hacía”. En ese sentido, afirmó que hubo “una acción sostenida para asfixiarla”.
La reconstrucción de la mañana del crimen
Uno de los puntos más sensibles del alegato fue la reconstrucción de los movimientos en la casa la mañana del 4 de agosto de 2023. Según expuso Ovejero, los dos hijos mayores del matrimonio salieron a las 7.37. Luego, a las 8.06, Figueroa envió un audio de WhatsApp a Santiago Cornejo para que retirara al hijo menor y lo llevara al colegio.
De acuerdo a ese relato, Cornejo llegó a las 8.11 y encontró al niño en mal estado, llorando y sin querer irse. “Le llamó la atención que no lo llevara directamente Figueroa”, indicó el querellante. Finalmente, lograron retirarse a las 8.21.
Para Ovejero, ese tramo es clave: “Figueroa tenía la necesidad de que se fuera”, sostuvo. Y añadió otro dato: cuando el niño lloraba, “llamó la atención que Mercedes no saliera”. “En realidad es porque estaba muerta o estaba agonizando”, afirmó.
Con esa secuencia, planteó una hipótesis central: “El femicidio fue antes de que se fuera el tercero de los hijos, antes de que llegara la empleada doméstica”. Y descartó cualquier reacción espontánea: “No hubo una reacción intempestiva”.
Un hecho que, según la querella, fue planificado
Ovejero también vinculó lo ocurrido con conductas previas del imputado. Señaló que el día anterior había enviado mensajes a un amigo en los que decía que no podía dormir y que tenía “la cabeza complicada”, además de pedir pastillas.
También mencionó que, cuando fue atendido en el hospital San Bernardo por un psiquiatra, preguntó si no iba a ser derivado al hospital Ragone, lo que -según la querella- forma parte de un comportamiento que debe analizarse en contexto.