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En la audiencia del ayer del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras se focalizó en gran parte en el momento en que la víctima y José Eduardo Figueroa fueron encontrados dentro de un vehículo en el barrio El Tipal, el 4 de agosto de 2023. Los testimonios de quienes llegaron primero al lugar permitieron ordenar una secuencia que va desde un mensaje inquietante hasta una escena marcada por la violencia. Sobre eso testificaron los hermanos de Mercedes, Francisco y Manuel Kvedaras, Mercedes Ibarra y Agustina Rodríguez Ibarra.
Esa mañana, según los testimonios, comenzó con un dato que alteró a la familia. La madre de Mercedes, María del Valle Jiménez de los Ríos, recibió un mensaje de Figueroa que generó temor inmediato.
Francisco Kvedaras contó que a las 8 había intentado comunicarse con su hermana por un tema familiar vinculado a un viaje, pero no obtuvo respuesta. No le llamó la atención en ese momento. Minutos después, su madre lo contactó angustiada: "Tengo miedo que pueda hacer algo". Es que José Figueroa le había enviado un audio en el que expresaba: "María, perdón, no aguantaba más",
Francisco le pidió a su pareja, Agustina Rodríguez Ibarra, que acompañara a su mamá a buscarla.
Agustina y la madre de la víctima llegaron a la vivienda en El Tipal y encontraron una escena que aumentó la inquietud: las llaves de la moto y de la camioneta estaban colocadas y no estaba el auto de Mercedes. Agustina encontró la billetera de Figueroa dentro de la camioneta.
Según declaró Agustina, la empleada doméstica, visiblemente nerviosa, les dijo que tanto Mercedes como Figueroa ya no estaban. Agustina encontró en la mesa del comedor una computadora, donde había un turno para jugar al tenis a las 11 en la cancha de El Tipal. Las dos mujeres también habían buscado en el cerro Elefante, por el barrio y por Finca Las Costas. A la búsqueda se sumó Mercedes Ibarra, madre de Agustina, con su camioneta.
El llamado a su hermano Manuel fue clave
Francisco, en tanto, llamó a su otro hermano, Manuel Kvedaras, quien por motivos laborales se encontraba en Buenos Aires. Le dijo que no se preocupara, pero que estaban buscando al matrimonio. Luego Manuel logró rastrear la ubicación del teléfono de Mercedes, que señalaba la zona cercana a la casa de Lalo Figueroa, padre del acusado.
La madre de Mercedes, Agustina y Mercedes Ibarra van hacia el terreno y ven el auto de Mercedes. Según contó la empresaria, ella se bajó primero y vio el auto con los vidrios empañados. Gritó y se sumó Agustina.
Dentro del vehículo, Figueroa estaba sentado en el asiento del conductor, con el cuerpo inclinado hacia el lado del acompañante. En un primer momento creyeron que estaba muerto. Él tenía una herida en el cuello.
Atrás, Mercedes Kvedaras yacía sin vida, recostada, boca abajo, parcialmente cubierta con una toalla. Tenía un camisón y ropa interior, las piernas en parte descubiertas y la piel muy pálida, contó Agustina.
Rodríguez Ibarra, al ser médica, aportó más precisiones. Observó "petequias", a los que describió como untos violáceos y algunas lesiones. Contó luego que intentó tomarle el pulso, sin respuesta. Ahí llamó al 911 para avisar que había muerto los dos.
"Primero no reaccionaba, pero después parpadeó"
También advirtió que el acusado seguía con vida. "Primero no reaccionaba, pero después parpadeó", declaró. "No había un sangrado activo visible en ese momento, sino manchas ya secas", contó
Poco después llegaron efectivos policiales y personal de emergencias. Figueroa fue trasladado en código rojo. El cuerpo de Mercedes fue retirado posteriormente en una camioneta del CIF.
Francisco Kvedaras contó que al llegar encontró a su madre llorando y trató de impedir que se acercara al vehículo para evitar que viera la escena. "Le pregunté a Agustina qué había pasado y bajó la mirada", recordó.
También relató que comenzaron a llegar amigos de Figueroa, policías y peritos, mientras él permanecía conteniendo a su madre.
Los testimonios coincidieron en varios aspectos relevantes: la posición del cuerpo de Mercedes, el hecho de que estuviera parcialmente cubierto y boca abajo. La primera idea que les surgió es que Figueroa se había quitado la vida tras matar a Mercedes. Agustina relató que a la noche, la autopsia confirmó que la causa de muerte fue asfixia.
La relación entre la víctima y el acusado
Durante las declaraciones también surgieron elementos sobre la relación entre la víctima y el acusado.
Francisco Kvedaras señaló que su hermana le había manifestado en diciembre de 2022 su intención de separarse. Quería hacerlo bien y estaba preocupada por su independencia económica. Incluso le había pedido ayuda laboral.
Los testigos describieron una relación conflictiva, con discusiones, maltrato verbal y conductas que interpretaron como manipuladoras, en las que episodios de tensión eran seguidos por gestos como "viajes o compras". Casi al final, Francisco le pidió que el imputado que diga la verdad de lo ocurrido.
La primera en declarar fue María Mercedes Ibarra, quien fue la primera en acercarse al vehículo. Reiteró que los vidrios estaban empañados y vio a Figueroa dentro.
Durante su exposición, Ibarra aportó datos sobre su vínculo previo con el acusado, a quien describió como "amable" y "solidario", y mencionó que habían mantenido contacto días antes por la crisis de su empresa. Incluso recordó que ella le debía plata, "era mi acreedor". Mercedes Ibarra, quien fue la primera en ver a Mercedes sin vida, lloró durante casi todo su testimonial.
Mercedes Ibarra declaró en paralelo a su propia situación judicial
La declaración de Mercedes Ibarra, por cierto, se dio en paralelo a su propia situación judicial. En marzo de este año, la Justicia declaró su quiebra como extensión de la Compañía Privada de Desarrollos e Inversiones, en una causa por presunta defraudación inmobiliaria.
La investigación involucra a más de 300 damnificados y millonarias pérdidas, y derivó en medidas como la inhibición de bienes, el desapoderamiento patrimonial, la incautación de activos y la prohibición de salida del país por dos años.