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En las calles de Metán, el paisaje urbano suele verse interrumpido por una presencia que, aunque parece pintoresca, esconde un riesgo mortal. No es una escena de campo; es la vía pública convertida en un potrero improvisado. Ante esta problemática, efectivos de la División Caballería decidieron intervenir de oficio para despejar los principales sectores de la ciudad de una amenaza silenciosa: los animales sueltos.
Durante los últimos días, los uniformados desplegaron una serie de operativos preventivos motivados por la recurrente presencia de equinos que circulaban sin ningún tipo de sujeción ni supervisión humana. El resultado de las recorridas fue el secuestro de diez caballos que representaban un peligro inminente para la seguridad vial, especialmente en horarios de baja visibilidad donde un encuentro con estos animales suele ser fatal para automovilistas y motociclistas.
A diferencia de otros procedimientos, esta vez la fuerza de seguridad puso énfasis en la prevención proactiva, retirando a los ejemplares antes de que se produzca un siniestro. Los animales fueron trasladados de inmediato a la base operativa de la unidad de Caballería, donde quedaron bajo resguardo y a disposición de las fiscalías competentes.
Fuentes oficiales recordaron que el abandono de ganado en áreas urbanas no solo califica como una infracción contravencional, sino que coloca a los propietarios en una situación legal delicada: deberán responder civilmente por cualquier daño o accidente que sus animales provoquen.