inicia sesión o regístrate.
Ocho días de alojamiento en un hotel de General Mosconi. Conversaciones y pruebas que evidencian que querían comprar avionetas en Argentina. Un vuelo de más de media hora sin plan de vuelo ni registro oficial. El análisis exprés de tres teléfonos celulares permitió detectar la maniobra en pocas horas y una detención realizada justo antes de que abandonaran la provincia. Esos son algunos de los nuevos elementos que El Tribuno conoció de la investigación federal sobre los dos ciudadanos bolivianos acusados de intentar sacar clandestinamente una aeronave hacia Bolivia.
A medida que avanza la investigación aparecen nuevos detalles que permiten reconstruir cómo se desarrolló la maniobra que terminó con la detención de los dos ciudadanos bolivianos, quienes permanecen con prisión preventiva por 80 días. Fuentes judiciales revelaron a El Tribuno que los imputados permanecieron ocho días en un hotel de General Mosconi mientras buscaban una aeronave para comprar, que el 9 de julio realizaron un vuelo de más de 30 minutos a bordo de la Cessna 210 investigada y que la rápida extracción de información de los teléfonos fue determinante. Si bien es un aeronave chica, ese modelo es considerado un avión.
La causa, a cargo de la fiscal federal subrogante de Tartagal, Lucía Orsetti, y con la intervención del juez federal de Orán, Gustavo Montoya, no investiga por ahora un caso de narcotráfico. La imputación está sostenida en la presunta tentativa de contrabando agravado de exportación de una aeronave y en el ejercicio ilegal de la actividad aeronáutica.
La Cessna 210 está considerada un avión. Unos 150 mil dólares es el valor aproximado que se le atribuye. La aernove quedó secuestrada.
La principal hipótesis sostiene que ambos durante días analizaron distintas opciones antes de concentrarse en la Cessna 210 que finalmente quedó secuestrada por orden judicial. En manos de los investigadores ya hay conversaciones y videos relacionados con la búsqueda de aeronaves.
El vuelo
La reconstrucción de la maniobra ubica uno de sus momentos centrales el 9 de julio. Ese día los dos ciudadanos bolivianos concurrieron al aeródromo de General Mosconi y abordaron la Cessna 210.
En un primer momento se habría explicado que únicamente pretendían revisar el tren delantero de la aeronave. Sin embargo, la investigación determinó que el avión despegó y permaneció en vuelo durante más de treinta minutos.
El 9 de julio abordaron la aeronave y realizaron un vuelo de más de 30 minutos sin plan de vuelo y sin registro en el libro del aeródromo.
La maniobra también llamó la atención porque, según la investigación, no existía un plan de vuelo autorizado y el movimiento tampoco figuraba asentado en el libro oficial de registros del aeródromo.
Precisamente, esa presunta violación al Código Aeronáutico constituye uno de los ejes de la imputación formulada por la Fiscalía.
La información obtenida durante las primeras horas del análisis de los teléfonos permitió acelerar los tiempos de la investigación.
Con esos elementos, la Fiscalía solicitó los allanamientos que fueron autorizados por el juez Gustavo Montoya.
Los procedimientos se concretaron el 10 de julio, cuando los dos ciudadanos bolivianos ya habían realizado el check out del hotel donde se alojaban y estaban próximos a abandonar la localidad.
Con bidones vacíos antes de irse
Durante el procedimiento también fueron vistos bidones vacíos, como para cargar combustibles. No obstante, los investigadores consideran que los dos detenidos difícilmente fueran los compradores finales de la aeronave.
La principal hipótesis sostiene que ambos actuaban como pilotos encargados de concretar el traslado hacia Bolivia dentro de una estructura más amplia. Aunque no se encontró droga se sabe que se usan vuelos desde Bolivia y Paraguay para el traslado de cocaína.
Las pericias ahora apuntan a identificar quién iba a financiar la operación, quién facilitó la aeronave y quiénes participaron de la logística para concretar la maniobra. El contenido completo de los teléfonos será determinante para reconstruir esa red y establecer si existen otros hechos similares.
Otro de los elementos que llamó la atención de los investigadores fue el perfil de uno de los imputados. Según las fuentes consultadas, había sido condenado en Paraguay a 20 años de prisión tras integrar la tripulación de una aeronave en la que fueron secuestrados 440 kilos de cocaína en 2012.
Las nuevas averiguaciones permitieron establecer que cumplió aproximadamente la mitad de esa condena y luego fue expulsado hacia Bolivia, desde donde posteriormente ingresó nuevamente a la Argentina.
Mientras continúan las pericias sobre los dispositivos electrónicos, la Justicia Federal considera que la investigación todavía transita una etapa inicial.