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Tras catorce años de la desaparición y posterior hallazgo sin vida de las adolescentes Luján Peñalva y Yanina Nuesch, el escalofriante caso volvió a tomar vida en la memoria de los salteños por un nuevo aniversario del hecho que causó gran conmoción y que aún es un misterio. Hace 14 años, el caso fue sentenciado como un "doble pacto suicida", tras lo cual fue reabierto y analizado por criminalistas del FBI de Estados Unidos, cuyas conclusiones científicas que contradecían el doble suicidio, no pudieron derribar la sentencia dictada por la política salteña de aquellos días. El caso fue archivado definitivamente con una carátula disfrazada de impunidad: doble suicidio.
Durante años, Gustavo Peñalva, papá de Luján, fue tratado como un enajenado por clamar por justicia para su hija y la amiga de ésta. La lucha de los Peñalva por la verdad tuvo su momento de luz en febrero de 2018, después de que la reconstrucción del hecho mostrara la imposibilidad mecánica de lo que se había asentado como hecho científico en el expediente. El mecanismo de la cuerda fija con dos nudos no pudo funcionar aquí, ni tampoco en Estados Unidos.
A partir de allí, el caso se desdibujó y finalmente en la noche del viernes 21 de mayo de 2021, la Justicia local hizo público el fallo por el cual la jueza Mónica Mukdsi decidió el cambio de carátula para la causa Luján Peñalva/Yanina Nuesch, "de muerte dudosa" a la de "suicidio" y dispuso su archivo definitivo, poniendo fin a los reclamos de justicia de familiares de las adolescentes y a los derechos de las víctimas, mujeres a quienes les cargaron la responsabilidad de sus propias muertes bajo la excusa del pacto suicida.
En aquel entonces, la tía de Luján, Marisa Peñalva, dijo que se enteró a través de los medios de la decisión judicial y que la misma no le había sorprendido: "Como estaban planteadas las cosas, la sorpresa fue que tardaran tanto", ironizó.
Así terminaron 9 años de idas y vueltas de un caso que se archivó tal como lo sentenciaran en el mismo momento y lugar del hallazgo, mucho antes de la autopsia de los cuerpos.
Las dudas persisten
Yanina Nuesch tenía 16 años y Luján Peñalva, 19. Las hallaron muertas un lunes 16 de julio de 2012. Las chicas eran buscadas desde la tarde del sábado 14. Pocas horas después del hallazgo, el entonces gobernador Juan Manuel Urtubey, junto al jefe de policía Marcelo Lami, el ministro de Seguridad Eduardo Sylvester y Manuel Santiago Godoy, como presidente de la Cámara de Diputados, brindaron una conferencia de prensa barajando preliminarmente un pacto suicida.
A partir de allí todo se convirtió en un boceto abierto para las más disparatadas hipótesis, un entramado de especulaciones que jamás se probaron. Familiares de Yanina prefirieron el silencio.
La familia de Luján no se resignó a la sentencia política. Desde el día uno sostuvo que las jóvenes habían sido asesinadas y dieron cuenta que Luján no pasaba por ninguna crisis, que tenía sangre en su pantalón que no era menstrual y que la escena montada no los convencía. El hallazgo fue de tarde -casi de noche ya-, y al igual que en otros casos, todo se tejió en una oscuridad que persiste.
El CIF concluyó que Luján y Yanina murieron entre las 19 y las 23 del domingo 15 de julio. Una de ellas estaba a 60 cm del suelo y la otra tocaba la tierra con sus pies. Aún no hay una explicación de cómo pudieron ahorcarse con una misma soga, un imposible que ni siquiera en la reconstrucción se pudo hacer.
La familia Peñalva logró interesar a criminalistas de Estados Unidos. En 2017, los peritos Timothy Valentine, Janice Johnson, Dawn Watkins y King Brown, realizaron un informe que señaló fallas en los procedimientos del CIF. Las jóvenes no llegaron solas al árbol. Hablaron de una huella de pisada de una persona desconocida. Hubo huellas de vehículos en el lugar y un sinnúmero de evidencias omitidas. El árbol no fue el instrumento homicida y les dio una lección de verdad en la reconstrucción, una bofetada desde el cielo.