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Un brutal homicidio se produjo en la madrugada de ayer en la parte más baja del barrio Norte Grande, un asentamiento de cartón, plástico y tarimas o palets, donde la extrema pobreza y la violencia se escriben con sangre joven de manera sistemática.
En ese imposible asentamiento humano, carente de lo más necesario y sobre todo de seguridad, un hombre de 30 años, identificado por el vecindario como Alfonso Franco, fue asesinado a puñaladas por cuestiones que se intentan esclarecer, pero que los habitantes del lugar asocian a la necesidad de dinero rápido, por causas de las adicciones y las desavenencias propias de grupos marginales, generalmente influenciados por alcohol y sustancias.
La muerte de Franco se produjo en la primera hora de la madrugada de ayer miércoles en el hospital público, tras ser acuchillado por un joven en el barrio Norte Grande, en la zona sudeste de la ciudad de la capital de Salta.
Fuentes policiales informaron a El Tribuno, que el hecho se habría producido en medio de un enfrentamiento entre varias personas y en el entrevero un joven de 18 años se recibió de homicida. El cuchillero, pocas horas después, fue entregado a la policía por una persona mayor que sería su padrino, en un barrio cercano al lugar del homicidio.
Según fuentes, el alerta ingresó al Sistema de Emergencias 911 se produjo a las 23.30.
Tras el aviso, efectivos policiales se desplazaron hasta el lugar varios minutos después y encontraron a un hombre gravemente herido por arma blanca.
Yacía sobre la polvorosa calle y bajo su cuerpo una enorme mancha de sangre se insumía junto con su vida por el ripio y la arcilla de la calzada.
Tras una larga y penosa espera arribó personal del Samec, que trasladó de urgencia al herido hacia la guardia del hospital San Bernardo. Allí intentaron todo lo que el hospital público puede hacer en estos casos pero que en apenas unas horas, todo se convirtió en un esfuerzo vano.
Un tiempo más tarde, desde el centro asistencial se informó que el hombre había fallecido como consecuencia de las lesiones sufridas.
Tras tomar conocimiento del homicidio, la fiscalía de Graves Atentados Contra las Personas dio directivas al personal del CIF y criminólogos para que periten la escena del homicidio y también se le requirió a la policía la toma de declaraciones informativas y la detención del sospechoso.
El presunto agresor fue señalado por diversos vecinos quienes incluso le dieron precisiones a la policía hacia dónde se había dirigido el mismo. Trascendió que se trata de un joven de solo 18 años, cuya identidad no fue suministrada aún.
La muerte del joven Franco es una más de las tantas muertes absurdas que se producen en la zona este de la capital, donde reina la ley de la lata o la pólvora, según la calidad de la víctima.
Una horas más tarde, la policía localizó el posible aguantadero del homicida en un domicilio del barrio Gauchito Gil, allí un hombre mayor terminó entregando al cuchillero apenas llegada la fuerza pública.
Como su hermano
A fines del mes de abril, en el mismo barrio y a escasos metros de este nuevo homicidio ocurrido ayer miércoles, fue asesinado José "Bebo" Franco, de 33 años, hermano mayor de la nueva víctima. El homicida resultó ser un joven quien se hallaba acompañado por una mujer. Tras robarle la bicicleta, a la entrada del asentamiento, le asestó varios golpes con un machete, el ultimo de los cuales le abrió la cabeza a Franco.
El violento hecho ocurrió en Norte Grande, a pocos metros de la sede de Infantería. La víctima de la alienación por la droga fue el hombre de 33 años.
Según la policía, la víctima fue agredida en el asentamiento y aún herido caminó tres cuadras hasta el lugar donde finalmente se desvaneció. A pesar de haber intentado pedir auxilio, cayó y murió en la vía pública.
Por el hecho se detuvo a un tal "Pájaro", aunque se sabe que actuaron al menos dos personas en el momento del robo.
El asesino fue ubicado cuando departía bebidas alcohólicas con varios amigos a unos kilómetros del lugar donde le quitó al vida a Franco.