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Un procedimiento antidrogas sobre la ruta nacional 9, en el límite entre Tucumán y Santiago del Estero, derivó en el secuestro de 36,862 kilos de cocaína ocultos en un camión Mercedes Benz procedente de Orán, cuyo conductor incriminó directamente a un efectivo de seguridad como la persona que lo contrató para llevar el camión hacia Las Termas, en Santiago del Estero.
Tras el hallazgo de los ladrillos de cocaína, 36 en total, personal y peritos antidrogas señalaron que los ladrillos secuestrados pertenecían a droga secuestrada por la Justicia con anterioridad, ya que poseían numeraciones compatibles con secuestros oficiales y las incisiones que se le practican para obtener muestras del contenido del paquete.
Con la detención del chofer las cosas se precipitaron aún más, ya que el mismo jefe de Policía de Tucumán puso en conocimiento de la Fiscalía federal sobre el hallazgo de la droga que debía entregarse en Termas de Río Hondo y que había sido enviada desde la ciudad de Orán en un camión Mercedes Benz -cuyo propietario está siendo rastreado en todo el norte provincial-. Además, el conductor se declaró ajeno a la carga y señaló a un personal de seguridad salteño como quien lo contrató y le dio las precisiones del viaje, además de los viáticos correspondientes.
El escándalo estalló hace unos días y la investigación puede causar un revuelo sin precedente. Aunque recién se conocen los pormenores de una hecho que devela cómo la cocaína que se secuestra en un lado, termina por otra vía en las mismas manos, la noticia reafirma las eternas sospechas sobre el tratamiento de los enormes cargamentos que suelen ser secuestrados a lo largo y ancho del país, sobre todo en la frontera norte.
No trascendió de qué fuerza es la persona que contrató al chofer, ya que la investigación tiene en esa persona la punta del ovillo de un escándalo que tiene algunos precedentes, pero que pocas veces se denunció: que los ladrillos numerados y peritados se encuentren de nuevo en tránsito.
El hallazgo de la "droga reciclada" fue realizado por efectivos del Destacamento Cabo Ramón Jiménez y tras el descubrimiento del origen de los ladrillos tomó un giro de escándalo nacional.
Investigadores tucumanos advirtieron que 35 ladrillos de cocaína presentaban perforaciones y numeraciones compatibles con las marcas que suelen dejar los narcotest de procedimientos oficiales.