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Robo de cobre de medidores: ¿hasta cuándo va a seguir el mismo circuito?

Decenas de familias se quedaron sin gas tras un raid delictivo cerca de Alto NOA.Antecedentes marcan siempre el mismo círculo de reventa que nadie controla.
Lunes, 06 de julio de 2026 01:59
Por los caños de cobre robados el sábado no iban a pagar más de $20 mil en el único lugar donde se compra este producto.

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Este sábado, varias familias de Salta se levantaron sin gas. Durante la madrugada, mientras dormían con la calefacción encendida, un joven de 29 años recorrió al menos cuatro manzanas en las inmediaciones del shopping Alto NOA arrancando los caños de cobre de los medidores domiciliarios. El resultado fue el mismo en decenas de casas: sin ese caño, no hay gas. El botín, pese a tratarse de 31 piezas, no llegaría a pesar más de un kilo en total: son caños de medidor de apenas unos 20 centímetros cada uno. El daño, en cambio, se midió en miles de pesos por vivienda y un dolor de cabeza para vecinos que hoy se hacen la misma pregunta: ¿hasta cuándo va a seguir pasando esto si todos saben dónde se vende el material robado?

Un raid delictivo

El hecho ocurrió en la madrugada del sábado. Según pudo reconstruir El Tribuno a partir de un grupo de WhatsApp de vecinos autoconvocados, el aviso empezó a circular pasada la medianoche: un hombre estaba sustrayendo las mangueras y caños de cobre de los medidores de gas domiciliarios en el sector de calle Toribio Tedín, Eustaquio Frías, Pasaje Roldán y alrededores. Una vecina de la zona relató en el grupo que la policía tocó timbre en su casa a las 2.30 de la madrugada para avisarle que le habían robado el caño de cobre del medidor y que "fueron aparentemente muchos los damnificados". Otros vecinos reportaron el mismo problema en oficinas y viviendas de calle Uruguay al 900 y de Toribio Tedín, donde además se generó una pérdida de gas de consideración.

Captura de la cámara de seguridad con el ladrón.

El robo se cortó gracias a la reacción de un vecino que, al advertir movimientos sospechosos, alertó a la Policía y aportó imágenes de una cámara de seguridad domiciliaria. Esa filmación fue clave para identificar al sospechoso.

De acuerdo con el parte de prensa de la Policía de Salta, el procedimiento se originó tras una alerta al Sistema de Emergencias 911. La intervención se concretó en la esquina de 12 de Octubre y Zuviría.

La factura

Mientras el valor del material sustraído es mínimo en el mercado de la chatarra, el perjuicio para cada familia resultó muy superior. Según relataron los propios vecinos afectados en su grupo de WhatsApp, la mayoría ya resolvió el problema comprando un caño de repuesto por un valor cercano a los 30.000 pesos, al que hubo que sumarle el costo de un gasista matriculado para la instalación, que cobró alrededor de 40.000 pesos por vivienda.

Del otro lado, el botín podría haber redituado al ladrón monedas: el valor del cobre como chatarra cotiza en el orden de los $25.000.

¿Quién compra?

Acá está el nudo del problema, y también la solución más simple que hasta ahora nadie parece dispuesto a aplicar con seriedad: todo ese material sustraído tiene que venderse en algún lado. En la ciudad de Salta, el circuito de compraventa de chatarra de metales está concentrado en un solo local ubicado sobre avenida Tavella.

Uno de los medidores a los que le robaron el caño de cobre.

Esto no significa poner en cuestión la actividad de compraventa de chatarra como tal, que es un negocio legítimo y necesario. El problema es otro: un comprador de metales que recibe un caño de cobre o bronce de apenas 20 centímetros, con la forma y las terminaciones características de un medidor domiciliario de gas, no necesita demasiada perspicacia para sospechar que ese producto no proviene de un desarme industrial ni de una demolición, sino de un robo. La pregunta que cabe hacerse es simple: ¿por qué esos locales no están obligados, o no aplican, controles mínimos sobre el origen de lo que compran?

Casos recientes

El episodio del fin de semana no es un hecho aislado. El 23 de junio pasado, la Policía demoró a un hombre en calle Buenos Aires al 200 luego de que un patrullero lo sorprendiera en actitud sospechosa en avenida San Martín. Le secuestraron dos tubos flexibles de cobre que habrían sido sustraídos de los medidores de gas de dos inmuebles de la misma calle. Días después, el 26 de junio, se conoció la condena de otro acusado por una serie de robos de medidores de gas en distintos sectores de la ciudad. El hombre, de 27 años y en situación de calle, fue aprehendido de madrugada en calle Córdoba al 900 luego de que un vecino lo observara manipulando un medidor.

Es el tercer robo de caños de medidores con el mismo modus operandi en menos de dos semanas en la capital salteña. El perfil de los ladrones suele ser el mismo: son personas con consumos problemáticos que roban para comprar pasta base.

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