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El violento robo de la camioneta del intendente de Salvador Mazza, Gustavo Subelza, ocurrido el viernes pasado luego del asalto a un lavadero de esa localidad, abrió una línea de investigación que apunta al accionar de bandas binacionales dedicadas al robo y traslado de vehículos entre Argentina y Bolivia.
El fiscal penal Jorge Armando Cazón afirmó que esa hipótesis ya cuenta con elementos aportados por las brigadas de investigación argentinas y por investigadores bolivianos. Aunque evitó hablar públicamente de responsables concretos, señaló que existen sospechosos de nacionalidad argentina y boliviana vinculados a la pesquisa.
Uno de los datos centrales surgidos de la investigación es que la Toyota robada fue detectada por cámaras en Yacuiba entre las 17 y las 18 del día del asalto. El robo ocurrió el viernes 14 de agosto a las 15 horas aproximadamente. El jefe de la Dirección de Prevención e Investigación de Robo de Vehículos (DIPROVE) de Bolivia informó al fiscal que el vehículo fue observado en esa franja horaria, pero posteriormente se le perdió el rastro.
La fuerza boliviana realizó durante toda la tarde y la noche distintos operativos para intentar localizarla, aunque hasta el momento no pudo establecerse dónde fue llevada la camioneta después de aquella última detección.
Para Cazón, el modo en que se produjo la huida resulta compatible con el funcionamiento de organizaciones que conocen en detalle los pasos y caminos alternativos de la zona fronteriza.
El fiscal explicó que este tipo de estructuras pueden contar con integrantes a ambos lados de la frontera, viviendas propias o lugares de resguardo proporcionados por familiares y allegados. Esa logística les permite cometer un delito en un país y refugiarse rápidamente en el otro, hasta que disminuya la presión de la investigación.
En el caso de la camioneta de Subelza, la información reunida señala que, luego del robo, los delincuentes tomaron caminos hacia la zona de El Sauzal y desde allí avanzaron hacia Yacuiba. En ese trayecto, investigadores detectaron además la presencia de dos motocicletas que habrían esperado el paso de la camioneta y luego regresaron en sentido contrario, un movimiento que, según la hipótesis del fiscal, podría responder a una maniobra destinada a comprobar si el vehículo era seguido.
"Cuando tenés gente que es especialista en esto, manejan los tiempos", explicó Cazón a El Tribuno, al describir una operatoria que, a su criterio, requiere conocimiento previo del terreno y de las vías de escape.
Otro de los aspectos que despertaron sospechas en la investigación es el lugar y el momento en que se produjo el robo. La camioneta había sido llevada al lavadero aproximadamente a las 13.30 y, según la reconstrucción realizada por la Fiscalía, era el único vehículo que se encontraba en el lugar cuando llegaron los asaltantes.
Por ese motivo, entre las hipótesis que analiza la Fiscalía figura la posibilidad de que los autores hayan tenido información previa sobre la presencia de la Toyota.
Posibles capturas internacionales
La investigación tendrá un nuevo capítulo el próximo martes, cuando se produzcan declaraciones testimoniales destinadas a precisar las circunstancias del asalto y esclarecer detalles.
Las cámaras de seguridad constituyen otro elemento relevante: las imágenes analizadas por la Fiscalía permitirían observar a tres personas durante la maniobra.
La investigación ya habría permitido establecer la identidad de algunos sospechosos, aunque Cazón evitó brindar nombres debido a que podrían derivar en pedidos de captura internacional.
El fiscal señaló que existen contactos permanentes con autoridades investigativas y judiciales de Bolivia y que, de confirmarse los elementos reunidos, deberán intervenir también organismos de la Justicia Federal para avanzar sobre las medidas correspondientes.
Por eso, el martes podría convertirse en una jornada decisiva. No se descartan pedidos de captura internacional si las nuevas declaraciones y las restantes medidas de investigación permiten consolidar la hipótesis sobre la participación de integrantes de la banda binacional.
Mientras tanto, la camioneta continúa sin aparecer. Su última ubicación conocida fue Yacuiba, donde las cámaras bolivianas la registraron entre las 5 y las 6 de la tarde del viernes pasado. Después de ese punto, la organización que la trasladaba logró desaparecer del radar de los investigadores.