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Nora Ormachea tiene 73 años y hace 48 que vive en una vivienda de Villa San Antonio. Su casa se encuentra ubicada sobre calle 16 de Septiembre y asegura que tiene la documentación que acredita su vínculo con el inmueble. Sin embargo, desde hace más de 15 años mantiene un conflicto por un sector ubicado en el fondo de su casa que da hacia el pasaje José María Astigueta, al que actualmente asegura no puede acceder tras haber sido usurpado.
Según el relato de la mujer, todo comenzó mientras ella se encontraba viviendo temporalmente en Buenos Aires junto a su esposo. Al regresar a Salta, asegura que encontró ocupado el sector del fondo de su propiedad, se trata de un galpón.
El ingreso al terreno
De acuerdo con el relato de Ormachea, el hombre al que señala como ocupante habría ingresado al lugar sin su autorización, luego de romper el portón que permitía acceder al fondo desde el pasaje.
La mujer sostiene que, durante el tiempo en que permaneció fuera de Salta, el hombre habría comenzado a utilizar el espacio y que posteriormente lo habría ofrecido en alquiler. Según su versión, incluso habría colocado una numeración para identificar el lugar.
Ormachea asegura que, cuando tomó conocimiento de lo ocurrido, comenzó a realizar denuncias ante distintos organismos para intentar recuperar el sector. También afirma que entregó documentación vinculada con el inmueble a los abogados que la asistieron.
En su relato, sostiene que durante aquel período el hombre no habría utilizado el lugar como vivienda permanente, sino que lo habría destinado a distintas actividades y al alquiler a terceros. Esta circunstancia, al igual que el resto de las acusaciones realizadas por la mujer, forma parte de su denuncia presentada en la Justicia.
Una disputa legal
La primera audiencia por la disputa sobre el terreno se realizó el 28 de abril de 2026, instancia en la que se discutió la documentación relacionada con el sector en conflicto. Ormachea cuenta que, después de realizar distintas presentaciones, tuvo una audiencia oral y pública en la que se discutió la documentación relacionada con el terreno.
Según su testimonio, durante aquella instancia se le habría solicitado a la otra parte documentación que permitiera acreditar el origen de su supuesto derecho sobre el sector en disputa, entre ella un plano de división y documentación vinculada con una presunta compraventa.
La mujer sostiene que el proceso quedó pendiente de una nueva instancia y que actualmente espera otra audiencia, que según la información que recibió podría realizarse durante octubre, aunque hasta el momento no cuenta con una fecha confirmada.
El conflicto no cesó con el primer desalojo
En su reconstrucción, Ormachea asegura que en un momento logró recuperar el sector con ayuda de familiares y trabajadores que contrató para retirar las pertenencias que permanecían allí.
Señala que el hombre habría abandonado el lugar con varios vehículos y dos camiones cargados de objetos. Después de recuperar el fondo, su hijo habría realizado trabajos para cerrar nuevamente los accesos y evitar nuevos ingresos.
Pero, de acuerdo con la mujer, la situación volvió a repetirse.
Ormachea sostiene que posteriormente se produjeron nuevos intentos de ingreso por parte de esta persona y que en distintas oportunidades tuvo que llamar al 911. También afirma que llegó a construir y derribar en varias ocasiones paredes que, según su versión, fueron levantadas dentro del sector que reclama como propio.
En una de esas oportunidades, relata haber escuchado ruidos provenientes del fondo y haber advertido que nuevamente había personas dentro del lugar. Su denuncia sostiene que la ocupación volvió a producirse mientras el conflicto judicial todavía estaba pendiente.
Piedras, daños y llamados al 911
La mujer también relata otros episodios que, según afirma, estarían relacionados con el conflicto. Entre ellos menciona piedras arrojadas contra su vivienda, daños en sectores de la propiedad y reiterados llamados al 911.
Según su testimonio, en una oportunidad una camioneta habría impactado contra el cesto de basura ubicado frente a su vivienda. También asegura que posteriormente sufrió daños en un kiosco y en parte del techo.
Ormachea sostiene que en varias ocasiones personas que se encontraban en las inmediaciones habrían participado de estos episodios.
La mujer afirma además que en una oportunidad se encontró con varias personas que, según su descripción, portaban armas de fuego y le impedían ingresar al sector. Ante esa situación, asegura que llamó al 911 y posteriormente realizó una denuncia.
Un espacio que dejó de disfrutar
Más allá de la disputa por el terreno, Ormachea cuenta que el conflicto modificó su vida cotidiana.
El fondo de su vivienda era utilizado por su familia para reunirse durante Navidad, Año Nuevo y otras celebraciones. Según explica, se trata de uno de los pocos espacios amplios de su propiedad y durante años estuvo destinado a encuentros familiares.
“Ya va más de 15 años que estoy peleando”, expresó la mujer al recordar el tiempo que lleva intentando recuperar el lugar.
También sostiene que su hijo tuvo que trasladarse temporalmente y que la situación afectó la dinámica familiar. Para ella, el conflicto dejó de ser solamente una discusión por un sector del inmueble y pasó a convertirse en un problema que condiciona su vida diaria.
Qué reclama la mujer
Ormachea sostiene que posee documentación y comprobantes de pago de impuestos que, según afirma, conserva desde hace décadas. Asegura que presentó esos documentos ante sus abogados y que continúa cumpliendo con el pago de los tributos correspondientes.
Su principal pedido es que la Justicia determine quién tiene derecho sobre el sector en disputa y que, si se determina que forma parte de su propiedad, pueda recuperar el uso del espacio.
También reclama que no vuelvan a producirse nuevos ingresos y que se reparen los daños que, según afirma, sufrió durante estos años.
Mientras espera la próxima audiencia, Ormachea insiste en que no quiere que el conflicto termine en un enfrentamiento. “Yo quiero que se vaya por las buenas”, sostuvo durante la entrevista.
Por ahora, la situación permanece atravesada por una disputa judicial cuya resolución será la que determine los derechos de las partes sobre el terreno. Hasta entonces, las acusaciones sobre el ingreso, la ocupación y los hechos posteriores deben ser entendidas como parte del relato y la denuncia de la mujer.