inicia sesión o regístrate.
Fue necesario realizar el correspondiente cotejo genético y esperar los resultados de las pruebas de ADN. Durante ese período, la familia volvió a quedar atrapada en una espera dolorosa: existía la posibilidad de que finalmente se tratara de María, pero también la incertidumbre de no contar todavía con una identificación oficial.
Los estudios genéticos determinaron que los restos correspondían a María Angélica Romero, cerrando así una búsqueda que se había iniciado el 12 de marzo de 2025 y que se extendió durante aproximadamente un año y medio.
La confirmación representa una noticia profundamente dolorosa para sus familiares, que durante 17 meses mantuvieron abierta la posibilidad de encontrarla. La mujer, docente jubilada, desapareció desde su domicilio de La Silleta. Con problemas de salud evidentes, tenía entonces 64 años, al momento de salir de su casa. Desde aquel día comenzó una búsqueda que se extendió por caminos rurales, fincas, sectores cercanos al río Arenales y distintos puntos de la zona, mientras su familia atravesaba semanas y meses de angustia sin obtener una respuesta definitiva.
En los primeros rastrillajes aparecieron algunas pertenencias que fueron vinculadas con María. Esas evidencias mantuvieron durante un tiempo la expectativa de que pudiera ser localizada y que algún dato permitiera reconstruir sus últimos movimientos.
Pero el paso del tiempo transformó la esperanza en incertidumbre. Los investigadores recorrieron diferentes sectores de La Silleta, El Encón y San Luis. Participaron efectivos policiales, bomberos, equipos especializados y grupos de búsqueda. También se realizaron rastrillajes en sectores próximos a cursos de agua, entre ellos el río Arenales.
Este mediodía desde la División Búsqueda de Personas de la Policía de Salta se informó que los restos óseos hallados en fecha 12 de marzo del 2026 correspondían a la extraviada. Se dio parte al sistema del Ministerio Público Fiscal, como así también a familiares.
1Sin embargo, María no aparecía. Una búsqueda que se extendió durante meses. La desaparición generó preocupación especialmente por las condiciones personales de la mujer y porque, según habían señalado sus familiares durante la búsqueda, no era habitual que se alejara sola de su entorno.
Con el correr de las semanas fueron surgiendo distintas hipótesis y testimonios sobre posibles lugares donde podría haber sido vista. Cada información era seguida y verificada por los investigadores, pero ninguna permitió establecer con certeza qué había ocurrido con ella.
El hallazgo que abrió una nueva etapa
Hasta que, meses después, el hallazgo de restos óseos en un sector rural de El Encón Grande volvió a poner el caso de María en el centro de la investigación. Los restos fueron encontrados en febrero de este año en una finca ubicada en inmediaciones del río Arenales. Desde ese momento comenzó un proceso de identificación que requería estudios científicos para establecer si correspondían o no a alguna de las personas denunciadas como desaparecidas.
Fue necesario realizar el correspondiente cotejo genético y esperar los resultados de las pruebas de ADN. Durante ese período, la familia volvió a quedar atrapada en una espera dolorosa: existía la posibilidad de que finalmente se tratara de María, pero también la incertidumbre de no contar todavía con una identificación oficial.
La despedida en La Silleta
Este domingo, sus familiares y seres queridos se reunirán en la Iglesia de La Silleta para despedir a María. Será un momento marcado por el dolor, pero también por el cierre de una espera que durante más de un año mantuvo a una familia pendiente de cualquier noticia.