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Un hombre de 39 años que terminó de cumplir una condena por narcomenudeo sorprendió a la Justicia al rechazar la posibilidad de salir en libertad. Augusto Pacicco decidió continuar alojado en el Penal N° 5 de Villa María, Córdoba, donde conoció a otro interno con quien mantiene una relación y proyecta contraer matrimonio.
El vínculo comenzó durante su permanencia en la unidad penitenciaria y se fortaleció con el paso del tiempo. Según explicó su abogado defensor, Rodrigo Altamira, la pareja ya inició los trámites necesarios para formalizar la unión.
“Entabló una relación con otra persona alojada en la misma unidad. El vínculo prosperó y hemos realizado las gestiones correspondientes para formalizarlo mediante un matrimonio”, señaló el titular de la Defensoría Pública Oficial N° 1 en diálogo con el programa "Nadie nos para", de Rock & Pop.
La pareja de Pacicco también se encuentra detenida por un delito de características similares. Si bien el letrado aclaró que ambos estuvieron involucrados en causas vinculadas con estupefacientes, indicó que la estructura investigada en el expediente de su defendido era de mayor dimensión, aunque su participación habría sido menor.
Rechazó volver a la calle
Cuando el juicio ya había terminado y la defensa había solicitado su liberación, Pacicco presentó una nota ante el tribunal para expresar que no se sentía preparado para reinsertarse en la sociedad. Al ser consultado por los jueces, ratificó su intención de permanecer dentro del penal.
Además de la relación sentimental que construyó en prisión, el detenido manifestó que teme recaer en el consumo de drogas y que no cuenta con una red de contención fuera de la cárcel. “Me siento acompañado, no tengo nada afuera y temo que, si recupero la libertad, no pueda cumplir con los requisitos que me impongan”, expresó, según reconstruyó su abogado.
Pacicco había trabajado en el PAMI, pero atravesó un fuerte quiebre emocional tras la muerte de su madre. A partir de ese momento comenzó a sufrir un consumo problemático y posteriormente se involucró en la venta de estupefacientes, situación que derivó en su detención.
Altamira contó que intentó convencerlo de reconsiderar su postura, al remarcar que la cárcel es un lugar “feo e inhóspito”. Sin embargo, el hombre mantuvo su decisión: continuar con el tratamiento que recibe dentro del penal y permanecer cerca de la persona con quien encontró el amor.