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En la mañana de ayer, en barrio El Circulo 2, una familia integrada por una mujer y sus tres hijos fue desalojada por orden judicial de la vivienda que habitaron desde sus respectivos nacimientos, cuando -según la madre de estos menores- convivía con el propietario de ése y otro inmueble.
La medida judicial se llevó cabo tal cual lo ordenó el juez de la causa, por lo que los pocos bienes de la mujer y de los niños fueron amontonados en la puerta del domicilio sin más miramientos.
La crueldad -legítima en los papeles- contó con la presencia del abogado de la otra mujer que habita la parte mayor del inmueble y declarada como única propietaria, de uniformados de la Policía, una oficial de justicia, un cerrajero y la indiferencia del vecindario. No se presentaron defensores de Menores, tampoco asistentes sociales, ni referentes de los derechos de las mujeres.
La medida se tomó luego de que la mujer desalojada perdiera un juicio por reinvindicación de dominio, donde -según ella- no se tuvieron en cuenta las pruebas que aportó sobre sus derechos y los de sus tres hijos, quienes fueron reconocidos en vida por quien fuera el legítimo propietario de la vivienda donde convivieron desde el 2011.
La mamá desalojada aseguró ayer que sus tres hijos nacieron y vivieron toda su existencia en ese lugar y que por ley les debiera haber correspondido -al menos- un pequeño porcentaje de los bienes que luego fueron transferidos a la mujer victoriosa del juicio reivindicativo, que finalmente los lanzó a la calle.
La mujer que logró el desalojo de la "otra" mujer de su ex pareja, supuestamente adquirió el ciento por ciento de esa y otra propiedad, además de haber obtenido la cesión de la titularidad de algunos vehículos, todo a pesar de que ambas eran "pareja" y madres de los hijos del propietario del lugar.
Confirmó la paternidad
La mujer señaló que realizó innumerables denuncias en contra de su ex concubino, muchas por violencia de género luego un largo juicio por la filiación de sus tres niños, que finalmente confirmó la paternidad del hombre, además de otras denuncias, incluso por alimentos. Todas ellas desoídas en su momento por la justicia, también en el juicio reivindicativo.
El primigenio propietario convivía con las dos mujeres en la misma casa, donde también habitaban hasta ayer los hijos de ambas, hermanos entre sí, comprobado por ADN realizados a pedido de la justicia.
El hombre, de quien la mujer desalojada asegura que fue el propietario de la vivienda que abandonó por la fuerza, murió en el 2025. Aquel bígamo, pasó sus últimos días en la parte de la vivienda que habitaba hasta ayer la mujer desalojada, junto con sus tres hijos menores.
Mientras la policía sacaba las pertenencias del pequeño departamento y las depositaba en la vía pública, la madre alcanzada por el desalojo dijo que los últimos diez años de su vida estuvo dedicada a sus hijos, quienes crecieron separados de su padre y de sus hermanos por un tabique o pared de mampostería, que los condenó a vivir en una dependencia pequeña -sin ventilación- de la amplia casa.
Recordó además que intentaron correrla cortándoles el agua, la luz y el dinero de la manutención y que aún así sus hijos crecieron saludables, aunque siempre como bastardos.
"No me creyeron, acaso puede un juez civil ignorar las pruebas de ADN y hacer que sus decisiones afecten los derechos de niños, no juzgaron con perspectiva de infancia y menos con perspectiva de género, porque a mí me pueden exonerar de todo, pero mis hijos merecen respeto y la protección de la justicia", dijo con gran indignación.
Resolver sin perspectiva de infancia
Juzgar con perspectiva de infancia es un deber de la justicia que exige tomar decisiones considerando las características, necesidades y la voz de los niños, niñas y adolescentes. Esta mirada busca que los menores de edad dejen de ser un objeto de estudio en un expediente y se conviertan en sujetos activos dentro de los procesos legales.
La mujer afligida imploró ayer ayuda oficial y a pesar de que se comunicó con defensores éstos no le dieron solución, pero le advirtieron que le iban a quitar a sus hijos hasta que ella consiga una casa, un imposible para estos tiempos.
Tras 16 años de lucha, la calle como destino
La afligida madre dijo ayer a nuestro medio: "Me echaron de la casa donde conviví junto al propietario -luego despojado- por más de 15 años. Yo construí esta casa, yo viví durante años en esa casilla que se encuentra en frente de la propiedad, hasta que se construyó la vivienda. Ahora me la negaron, ni siquiera tuve lugar para guardar lo poco que quedó de mi historia".
Añadió: "Luego vino la otra mujer y nos echó a una dependencia menor. A partir de allí comenzó mi lucha por nuestros derechos, pero sobre todo por los derechos de mis hijos y entonces vino el quitarme todo el derecho. Denuncié la violencia, el bastardeo y el no reconocimiento de mis hijos y fui a juicio de filiación y los ADN fueron categóricos".
"Estuve 15 años luchando por mis hijos, quienes fueron sentenciadas a vivir en la calle por papeles grises", sentenció.