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Scozzina habló con el Papa sobre “una realidad de adicciones muy fuerte” en Salta

El obispo de la diócesis de Orán fue recibido por el Santo Padre y le transmitió las principales preocupaciones pastorales de la región. En diálogo exclusivo desde Roma con El Tribuno, también habló sobre la visita papal a la Argentina, la situación de las comunidades originarias y su futuro después de la renuncia que presentó al cumplir 75 años.
Monseñor Luis Scozzina, obispo de la diócesis de Orán junto al Papa León XIV en Roma

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Monseñor Luis Scozzina, obispo de la diócesis de Orán, fue recibido por el papa León XIV durante una visita a Roma. El encuentro se desarrolló el 5 de octubre, en un clima de cordialidad y cercanía, y permitió al prelado compartir con el Santo Padre diversos aspectos de la vida de la Iglesia oranense.
Durante la reunión, Scozzina presentó el camino pastoral que se lleva adelante en las comunidades y parroquias de la diócesis. También le transmitió al Papa su preocupación por la realidad social del norte salteño, con especial énfasis en las adicciones, el narcotráfico, la trata de personas, la situación de las comunidades originarias y el trabajo de contención que realiza la Iglesia.
En diálogo exclusivo desde Roma con El Tribuno, el obispo contó detalles de la audiencia y se refirió además a la expectativa que genera la próxima visita apostólica de León XIV a la Argentina, prevista para noviembre.

Una visita marcada por la expectativa
La próxima llegada del Papa a la Argentina genera una gran expectativa entre los fieles de la diócesis de Orán. Según explicó Scozzina, muchas personas se inscribieron con el deseo de participar y de poder verlo, mientras que otras viajarán a Córdoba, una de las posibilidades concretas para acercarse al Santo Padre.
“Ante todo, creo que sobre todo de la mayor parte de las comunidades de Orán, de toda la diócesis, hay una gran expectativa”, señaló el obispo. Y agregó que, frente a las situaciones de pobreza, desigualdad y dificultades que atraviesa la población, existe una necesidad profunda de que la presencia del Papa “traiga un poco la confirmación en la fe”.
Para Scozzina, esa expectativa no se limita a la posibilidad de ver al Pontífice, sino que expresa una esperanza más amplia: “La confianza de seguir en el camino de la fe cristiana, que implica siempre seguir a Jesús y en el servicio a los más necesitados”.

Un encuentro en Roma
El obispo explicó que para quienes se encuentran alejados de los centros de decisión de la Iglesia, y especialmente para los obispos de diócesis distantes, tener un contacto directo con el Papa representa una gracia especial.
“Es una gracia muy especial, porque para los que estamos lejos, especialmente los obispos más alejados que no tenemos, a veces por funciones, un contacto directo con el Papa, siempre significa una gracia”, expresó.
Durante la conversación, Scozzina pudo compartir con León XIV parte de su experiencia al frente de la diócesis de Orán. También le explicó que, al cumplir 75 años, presentó su renuncia, tal como corresponde a los obispos, y que ya fue designado un obispo coadjutor: monseñor Claudio Castricone, quien será su sucesor.
El obispo sostuvo que el Papa le confirmó el camino que la Iglesia de Orán viene recorriendo, especialmente a partir de la beatificación de los mártires del Zenta, acontecimiento que, según consideró, “ha reavivado la vocación misionera” de la diócesis.
“Es una diócesis que ha sido bendecida por tantos misioneros, desde los mártires del Zenta, con todos los misioneros franciscanos que recorrieron aquella zona, con todos los misioneros de estos últimos tiempos y especialmente misioneros que han venido de Italia y que nos han animado a la fe”, relató.
En ese sentido, destacó la necesidad de recuperar la dimensión misionera y de acompañar la diversidad cultural de Orán. Según detalló, en la diócesis conviven siete etnias distintas, de las cuales tres son las más importantes: la wichí, la ava guaraní y la kolla. Scozzina indicó que muchas de esas comunidades se identifican con la fe católica.
Por eso, definió el encuentro con el Papa como un momento de gracia y de confirmación en la misión de servicio a las comunidades y a la diversidad cultural.

El camino sinodal de la diócesis
Durante el diálogo con el Pontífice, monseñor Scozzina se refirió al proceso sinodal que la diócesis viene desarrollando en sus distintas comunidades. En ese marco, destacó la participación y el compromiso de los fieles en un itinerario de escucha, discernimiento y misión.
El obispo explicó que el camino sinodal implica avanzar en conjunto entre laicos, sacerdotes y religiosos, con el objetivo de fortalecer la misión de cada una de las parroquias y acompañar las necesidades de las comunidades.
“Es ir caminando juntos, laicos, sacerdotes y religiosos, en la misión a la comunidad de cada una de las parroquias”, explicó.
Scozzina sostuvo que el Papa le confirmó el camino que la Iglesia de Orán viene recorriendo, especialmente a partir de la beatificación de los mártires del Zenta, acontecimiento que, según consideró, “ha reavivado la vocación misionera” de la diócesis.
El obispo también le entregó al Santo Padre una carta elaborada por la Pastoral Aborigen y por el equipo nacional de Pastoral Aborigen, que fue recibida, según relató, con mucho afecto.

“Lo importante para mí es haberme sentido escuchado”
Consultado sobre la respuesta del Santo Padre a los planteos que le llevó, Scozzina aclaró que no recibió instrucciones específicas ni anuncios concretos. “No te podría decir porque es un hombre de muy pocas palabras. Me ha escuchado mucho. Lo importante para mí es haberme sentido escuchado”, manifestó.
El obispo consideró que la actitud de escucha del Papa tiene un valor especial para quienes desarrollan tareas pastorales en comunidades atravesadas por distintas dificultades.
“No hubo expresiones significativas que yo pueda decir: ‘Bueno, me propuso tal cosa’. No. Ese es el estilo del Papa León: es un hombre de mucha escucha y eso es muy importante para nosotros, quienes tenemos la misión y el servicio”, explicó.
Según contó, el Santo Padre les transmitió su acompañamiento y su oración a las diócesis, incluida la de Orán. “Simplemente haber recibido de él la bendición y sentirme confirmado en la misión, eso es lo más importante”, sostuvo.

La visita del Papa y la realidad argentina
Para Scozzina, León XIV llegará a la Argentina con un conocimiento importante de la realidad del país. Recordó que el Papa ya conoce distintas regiones y que, durante su etapa como superior general de los agustinos, estuvo en Salta, Cafayate y Buenos Aires. “Conoce bien la realidad del norte”, afirmó.
En cuanto a sus expectativas sobre la visita, el obispo consideró que el mensaje papal estará orientado a confirmar el camino planteado por el papa Francisco en Evangelii Gaudium, especialmente en relación con una Iglesia que camina en comunión y con un cristianismo comprometido con el servicio a los pobres.
“Esto no es una cuestión meramente ideológica, no es una postura que muchas veces sea tildada de progresista o de izquierda o de populista. Yo creo que la confirmación en el camino del servicio a los más necesitados es el camino de Jesús”, remarcó.
A su entender, el Papa podría insistir en la dimensión social del Evangelio, que también implica una dimensión comunitaria, pública y política.
“Evidentemente que no va a ser neutro el mensaje del Papa”, señaló. Y agregó: “Escuchemos al Papa, escuchemos a alguien que viene a confirmarnos en el camino de la fe cristiana, de un catolicismo que esté compenetrado con el sentir de los más pobres, de los humildes y que nos ayude a todos a ser verdaderos testigos de la profecía, de la amistad social, de la reconciliación”.

Su renuncia y el futuro en el norte salteño
Monseñor Scozzina también se refirió a su futuro al frente de la diócesis de Orán. Explicó que, al cumplir 75 años, presentó su renuncia al Papa y que ahora espera la decisión definitiva sobre el momento en que dejará formalmente el cargo. “Todos los obispos, cuando cumplen los 75 años, tienen que presentar la renuncia al Papa y el Papa, después de considerar las situaciones y cada realidad, se toma su tiempo”, explicó.
Sin embargo, aseguró que se encuentra tranquilo porque ya fue designado su sucesor y porque mantiene una relación de trabajo en comunión con monseñor Claudio Castricone.
“Solo espero que después de la visita del Papa me diga que ya terminé”, expresó.
Scozzina aclaró que su disponibilidad no implica apurar la decisión ni pretender continuar en el cargo.  “Simplemente tener la disponibilidad de que, cuando lo crea conveniente, eso es un poco en el tiempo”, explicó.
También destacó que junto a Castricone existe una continuidad en las principales opciones pastorales de la diócesis.
“Con el señor Claudio Castricone estamos trabajando muy en comunión y de alguna manera hay una continuidad en las principales opciones pastorales de la diócesis”, afirmó.
Después de dejar el obispado, el religioso, que pertenece a la orden franciscana, tiene previsto continuar con su vocación misionera en el norte salteño. “Yo, después, como soy franciscano, quiero seguir viviendo mi vocación misionera y, para vivir mi vocación misionera, ¿qué mejor que estar en el norte?”, planteó.
Su intención es trasladarse hacia la zona de Tartagal y Aguaray, donde se encuentran los frailes. Desde allí, aseguró, seguirá vinculado a Salta y a la diócesis de Orán, que definió como el lugar donde el Señor le mostró “el camino de entrega y de servicio al pueblo de Dios”. 

La preocupación por las adicciones
Scozzina describió como una de las principales preocupaciones de la diócesis la problemática de las adicciones y el narcotráfico. “Ese es justamente uno de los grandes temas, tanto el narcotráfico, que es una situación, como conocerán bien del norte salteño, muy preocupante, pero sobre todo el tema de las adicciones”, afirmó.
El obispo sostuvo que el consumo problemático atraviesa a todas las comunidades, tanto en las ciudades más grandes de la diócesis como Tartagal, Embarcación, Pichanal, Santa Rosa y Orán, como en los pueblos más pequeños.
También advirtió que la problemática alcanza a las comunidades originarias. “Inclusive dentro de las comunidades originarias hay una realidad de adicciones muy fuerte, muy fuerte, que atraviesa y preocupa”, manifestó.
Frente a esta situación, la Iglesia comenzó a desarrollar una Pastoral de las Adicciones y acompañó la creación de los Hogares de Cristo. Scozzina explicó que esos espacios reciben a los jóvenes en las condiciones en las que llegan, muchas veces atravesados por la vulnerabilidad, la ruptura interior y el deterioro de los vínculos.
“Los Hogares de Cristo son lugares de acompañamiento, aceptando y recibiendo a los chicos como vienen en su situación de vulnerabilidad, de ruptura interior, de una humanidad que está muy dañada”, describió.
El objetivo, según indicó, es acompañarlos en un proceso de recuperación y ayudarlos a reconstruir la confianza en sí mismos. “Tratar de recuperar, tratar de restablecer en ellos la confianza en que son hijos de Dios es un poco nuestra preocupación mayor y también nuestro modo de responder a ese sistema de las adicciones”, explicó.
Para el obispo, el consumo problemático no es una situación exclusiva del norte salteño, sino una problemática que atraviesa a todo el país. “Es una cuestión que atraviesa toda la República Argentina, inclusive todas las ciudades, como la ciudad de Salta, las grandes ciudades”, sostuvo.
En su análisis, las adicciones están vinculadas con las dificultades que enfrentan muchos jóvenes que no tienen posibilidades de estudiar o que no logran terminar sus estudios, además de las situaciones de marginalidad. “Es más dura la problemática de las adicciones” en esos contextos, afirmó.

La trata de personas y el desafío de hacer visible lo oculto
Scozzina diferenció la problemática de las adicciones de la trata de personas, aunque reconoció que ambas situaciones preocupan a la Iglesia y requieren respuestas pastorales.
“En cambio, el tema de trata sí está más vinculado a ser una zona de frontera”, explicó.
Según señaló, la diócesis cuenta con un equipo de prevención de la trata de personas, que trabaja como una política de contención previa frente a un flagelo que, a su entender, ha crecido en el norte. “Nosotros tenemos un equipo de prevención de trata. De alguna manera es una política de contención previa, porque es un flagelo también en el norte”, expresó.
La Iglesia busca desarrollar acciones de formación en las escuelas y generar espacios que permitan visibilizar una realidad que muchas veces permanece oculta.
“Queremos como Iglesia ayudar en las escuelas, con distintas presencias de formación, tratando de al menos hacer visible lo que está muchas veces muy encubierto y no se lo visibiliza, no se lo muestra”, indicó. Y finalizó: “Es una realidad que duele mucho”.

El trabajo de los comedores y merenderos
Además de las pastorales vinculadas con las adicciones y la prevención de la trata, la diócesis de Orán sostiene tareas de acompañamiento social a través de comedores y merenderos.
Scozzina explicó que existen alrededor de 60 espacios distribuidos en toda la diócesis. “Tenemos unos 60 comedores y merenderos en toda la diócesis”, detalló.
Ese trabajo se suma al acompañamiento cotidiano de las comunidades y a la atención de las necesidades de las familias que atraviesan situaciones de pobreza y desigualdad.
El obispo contó que parte de esa realidad fue compartida con el Papa durante el encuentro. Aclaró, sin embargo, que el Santo Padre ya conoce las problemáticas de las regiones empobrecidas y de las zonas de frontera debido a su experiencia pastoral previa.
“Él conoce bastante bien, conoce muy bien, además porque tiene su experiencia en zonas similares. Él ha vivido en Perú como obispo, como sacerdote también, y conoce muy bien la situación”, señaló.
Para Scozzina, la visita papal representa una oportunidad para renovar la esperanza y fortalecer el compromiso de la Iglesia con las comunidades más vulnerables. “Sentirme confirmado en la misión, eso es lo más importante”, resumió.

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