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Aguas Blancas: advierten que las restricciones agravan la crisis

Los comerciantes aseguran que el movimiento fronterizo deja escasos beneficios en Aguas Blancas. Piden gestiones diplomáticas para facilitar las ventas a clientes bolivianos.
Mientras miles de personas cruzan hacia Bermejo para comprar, los negocios de Aguas Blancas venden menos.
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La presidenta de la Cámara de Comercio de Aguas Blancas, Lucila Vela, advirtió que las nuevas restricciones al comercio transfronterizo podrían profundizar la crisis de los pequeños negocios de esa localidad salteña, que aseguran tener cada vez menos posibilidades de vender sus productos a los compradores bolivianos.

Según explicó, las limitaciones para el paso de mercaderías no representan una novedad para los comerciantes de la zona, que desde hace años deben lidiar con controles y dificultades para concretar operaciones. Sin embargo, señaló que el principal obstáculo hoy no estaría del lado argentino, sino en las disposiciones de la Aduana boliviana.

"Para nosotros no es un gran cambio, porque esa medida ya estaba vigente desde hace mucho tiempo. Aguas Blancas es una frontera donde no se trabaja mucho, no hay mucho movimiento", sostuvo Vela al referirse a la decisión del Gobierno nacional.

La normativa fija en US$150 diarios por persona el valor máximo de las mercaderías que pueden egresar del país bajo el régimen de tráfico vecinal fronterizo, independientemente de su cantidad, calidad o variedad. Además, prohíbe la salida del país de productos alimenticios, como harina y azúcar, acondicionados en envases de más de 10 kilos, o su equivalente en volumen, y prohíbe la venta a compradores bolivianos de combustibles en bidones, tanques suplementarios y otros recipientes.

La dirigente comercial expresó su preocupación por la posibilidad de que las nuevas disposiciones argentinas terminen funcionando como argumento para que las autoridades bolivianas profundicen las restricciones que ya afectan a los comerciantes locales.

"Capaz que el boliviano se agarre de eso y diga que la Aduana argentina les permite pasar solamente determinadas cosas. Entonces van a tener un instrumento más para restringir todavía más", advirtió.

La Cámara de Comercio realizó presentaciones ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), el representante de Relaciones Exteriores del Gobierno de la provincia de Salta, Julio Argentino San Millan; y el Consulado argentino en Tarija, con el objetivo de encontrar una solución diplomática a las limitaciones que impone la Aduana boliviana.

Los comerciantes de Aguas Blancas consideran que los controles del lado boliviano restringen las posibilidades de vender productos argentinos.

Como ejemplo, señaló que un comprador boliviano que quiera comprar mercadería en Salta no podría trasladar libremente la mercadería, sino que estaría limitado a llevar un solo carrito por semana. Esa modalidad, indicó, reduce considerablemente el volumen de las compras y desalienta a los comerciantes mayoristas de Bermejo a cruzar la frontera para abastecerse.

La dirigente también describió las dificultades operativas para el paso de los carritos con mercadería, que deben hacer fila para atravesar el sector habilitado. A su entender, el sistema de horarios y controles convierte el cruce en un procedimiento engorroso que limita el intercambio comercial.

Pocas ventas

Uno de los puntos centrales del reclamo es la diferencia entre la cantidad de personas que ingresan diariamente a Aguas Blancas y el escaso beneficio que, según los comerciantes, recibe la economía local.

"Nosotros vemos pasar cantidad de gente, entran miles y miles de personas por día a Aguas Blancas. Pero ¿qué hace esta gente? Va y compra al otro lado (boliviano)", afirmó Vela.

La circulación de compradores hacia Bermejo no solo implica una pérdida de ventas para los negocios argentinos, sino que también genera problemas de tránsito y ocupación del espacio público. Según describió, vehículos procedentes de distintos puntos del interior ocupan las calles y veredas de Aguas Blancas, mientras que en la arteria principal llegan a formarse hasta tres filas de autos.

En ese contexto, la titular de la Cámara de Comercio consideró que el movimiento fronterizo no se traduce en una actividad económica significativa para los pequeños comerciantes de la localidad, que deben afrontar impuestos, salarios y otros costos de funcionamiento.

"Todos los impuestos que se pagan al comprar, el IVA, los adelantos de Ganancias, las Ganancias y los empleados. Entonces, el pueblo de Aguas Blancas dentro de poco se va a morir", manifestó.

Harina, aceite y arroz

La oferta comercial de Aguas Blancas está concentrada, en buena medida, en alimentos y artículos de primera necesidad. Entre los productos que tradicionalmente compran los clientes bolivianos se encuentran la harina, el aceite, el arroz y los artículos de limpieza.

Vela indicó que en la localidad existen alrededor de cuatro comercios mayoristas de tamaño mediano, mientras que otros 50 o 60 negocios —o incluso menos, según su estimación— dependen de ventas pequeñas y cotidianas.

"Todos los otros comercios venden así: viene un boliviano y se compra dos, tres o cuatro bolsitas. Yo los veo pasar todos los días por mi vereda", relató.

La situación contrasta, según la dirigente, con la oferta comercial de Bermejo, donde los compradores pueden encontrar una variedad mucho más amplia de productos y adquirirlos en mayores cantidades. "Si usted va al otro lado, puede comprar lo que se le antoje, de todo, hasta bicicletas", comparó.

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