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Salta recauda menos impuestos propios que hace un año y bastante menos que hace tres. Entre enero y agosto de 2026 los ingresos tributarios provinciales cayeron 5,9% en términos reales (descontando la inflación) frente a igual período de 2025, la cuarta baja más pronunciada en el país, y quedaron 14% por debajo de los de 2023, el peor resultado de todo el Noroeste.
Los números surgen de un reciente informe que el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), elaborado con información oficial de la Nación y del INDEC y deflactado por la inflación nacional. Para Salta, el dato de agosto incluye una proyección propia del instituto, ya que la Dirección de Rentas de la Provincia cuenta con datos publicados solo hasta julio pasado.
El promedio del país también muestra un retroceso, pero más leve. La recaudación propia consolidada de provincias y Ciudad de Buenos Aires bajó 3,2% real respecto de 2025, con 19 jurisdicciones en baja. Solo cinco crecieron, encabezadas por Neuquén (6,6%), Río Negro (4,2%) y Entre Ríos (3,5%). Salta cae, entonces, casi el doble que la media. Frente a 2023 el consolidado perdió 9,4%, aunque esa cifra pesa lo ocurrido en la Ciudad, que aquel año cobró un ingreso extraordinario de Ingresos Brutos por el gravamen sobre los intereses de las Leliq. Sin ese distrito, la caída es de 5,3%, y la de Salta más que duplica esa marca.
Balances dispares
En la región, solo Santiago del Estero logró crecer en el último año (2,9%). Catamarca bajó 1,5%, Jujuy 3%, Tucumán 6% y La Rioja 13,2%, la caída más fuerte del grupo, con Salta en el medio de la tabla. La comparación con 2023 es todavía más incómoda para la provincia. Jujuy resignó 10%, Santiago del Estero 9,3%, Catamarca 8% y La Rioja 5,3%, mientras Tucumán quedó prácticamente en el mismo nivel. Más lejos, Neuquén y Río Negro recaudan hoy 24,5% y 22,2% más que entonces y son las únicas con subas.
El gravamen que más pesa en las cuentas provinciales es Ingresos Brutos, que explica el 77% de la recaudación propia del conjunto. En Salta retrocedió 5,6% real en el último año, por encima de la baja nacional de 4,2%, y acumula una merma de 15% desde 2023, la mayor entre las provincias norteñas. El impuesto a los sellos también cedió, 9,8% frente a 7,4% del total del país.
La excepción es el inmobiliario, que trepó 86% en términos reales y figura entre los mayores aumentos del país, cuando el consolidado creció 7,1%. Pese a ese avance, el inmobiliario sigue 38,7% por debajo de su nivel de 2023.
El comercio
Como Ingresos Brutos grava las ventas, la recaudación se resiente cuando se enfría el consumo, y ese golpe cae sobre una actividad clave. El comercio salteño generó 16,1% del valor agregado provincial en 2024 y en las últimas dos décadas osciló entre 14% y 17,6%. Su peso en el comercio nacional pasó de 1,7% a 2% entre 2004 y 2024, y creció a un ritmo real de 2,7% anual, por encima del 2,1% de la economía salteña en su conjunto.
Ese sector atraviesa hoy un deterioro marcado, según el Observatorio Económico de la Cámara de Comercio e Industria de Salta. El informe consigna que entre agosto de 2024 y abril de 2026 los trabajadores registrados cayeron 2,9%, unos 7.391 puestos, y los empleadores 1,2%, es decir 107 menos. Detrás de la estadística hay negocios que cierran y familias que pierden su ingreso.
La entidad apunta a la maraña impositiva. Solo en la ciudad de Salta conviven 77 tributos, 40 nacionales, 11 provinciales y 26 municipales, aunque seis concentran el 85% de lo que se recauda. Son el IVA, la Seguridad Social, Ganancias, Ingresos Brutos, el Impuesto al Cheque y la Tasa por Inspección de Seguridad, Salubridad e Higiene (TISSH).
El caso municipal ilustra el reclamo. La Unidad Tributaria pasó de 84 pesos en junio de 2023 a 811 en julio de 2026, casi diez veces más, y como los mínimos de la TISSH están atados a ese valor, suben solos aunque las ventas no acompañen. Para un comercio minorista que paga 2% de TISSH y 5% de Ingresos Brutos, ambos sobre la misma base económica, la carga combinada llega a 7% de lo que vende en la capital y a cerca de 8,5% en algunas localidades del norte. Las tasas municipales de referencia rondan 2,8% en el norte y el chaco salteño y 2% en el Valle de Lerma y el centro-sur, una desigualdad territorial que la Cámara también cuestiona.
Allí aparece la paradoja. Cuando el consumo se retrae, la recaudación baja, y mientras las cuentas públicas pierden volumen el peso por contribuyente se mantiene o aumenta, lo que erosiona la rentabilidad, empuja cierres y achica a su vez la base que sostiene los ingresos.