inicia sesión o regístrate.
El boom de las fiestas clandestinas volvió a encender las alarmas en Salta. Cientos de personas se congregaron el fin de semana pasado en eventos no autorizados en distintos puntos de la provincia, desde Capital, hasta Cafayate, pasando por San Agustín y Colonia Santa Rosa. Una seguidilla de procedimientos policiales, que terminó con cinco fiestas clausuradas y cinco personas infraccionadas, expuso la dimensión de una noche que transcurre al margen de los controles y volvió a poner bajo la lupa los riesgos de estos encuentros. Para Mario Delaloye, referente del sector de discotecas en Salta, "el problema nace porque tenemos un código nocturno muy viejo que no fue actualizado por la Municipalidad. La sociedad y las costumbres cambiaron. La gente sale más tarde a bailar y quiere quedarse hasta más tarde también y en los locales habilitados rige una vieja ordenanza por la que la venta de alcohol está permitida hasta las 4 de la mañana y a las 5 se corta la actividad".
Y añadió: "Si la gente termina de ingresar a nuestros locales habilitados hasta las 3 de la mañana en su totalidad, no es atractivo porque le queda una hora para consumir alguna copa, agua, gaseosa, un trago o lo que fuera, o una cerveza. Y después de las 4 de la mañana ni agua se puede dar de las barras y a las 5 se cierra todo".
Delaloye señaló que en las provincias de Buenos Aires y Santiago del Estero los horarios se extienden hasta las 7, mientras que en Tucumán y Córdoba llegan hasta las 6. "Entonces si a los lugares le damos un marco de horario prudencial para que la gente se pueda divertir, va a ser atractivo para el consumidor que concurre en la madrugada", sostuvo.
Para el referente, las restricciones desalientan la concurrencia y contribuyen al cierre de establecimientos. "Ya estos locales no resultan atractivos y por eso cada vez hay menos. Vamos camino a la extinción de estos locales", advirtió.
Delaloye aseguró que bajó un 40 por ciento la actividad de las discotecas y que algunos establecimientos registraron bajas aún mayores. "Hay locales a los que directamente no va nadie y están a punto de cerrar", afirmó. Sobre la cantidad de boliches bailables que quedan en Capital, estimó que no llegan a ocho. "Antes todos los años habría uno nuevo, ahora no abre nadie y al contrario se están cerrando", señaló.
También cuestionó que algunas confiterías y salones de fiestas funcionen como espacios bailables sin estar habilitados para ello ni contar con los controles policiales correspondientes sobre la venta de alcohol y la alcoholemia. Delaloye advirtió que, además de estos casos, están las fiestas clandestinas propiamente dichas. "Se quedan hasta las 10 de la mañana, que es lo más grave, como se conoció que se detectaron fiestas masivas el fin de semana. Deben cambiar esto", hizo hincapié.
Delaloye distinguió dos modalidades de fiestas clandestinas: aquellas en las que se cobra una entrada y los asistentes llevan sus propias bebidas, y las que también venden alcohol en el lugar. "El riesgo es total, para todos pero más aún para las mujeres", aseguró.
Y añadió: "No hay control, seguridad. No sabés lo que te meten en la bebida, no sabés quién vende adentro, quién no vende, qué es lo que venden", sostuvo.
También alertó sobre el peligro vial ya que los eventos se extienden hasta las 10 u 11 de la mañana.
Las fiestas clandestinas ponen en riesgo a los asistentes por la falta de controles sobre las bebidas y de seguridad, y elevan el peligro vial cuando quienes salen de madrugada circulan al volante.
"A esa hora hay gente trabajando, haciendo su vida cotidiana. Ya no hay controles en ese horario y empiezan a circular en vehículos las personas que asistieron a las fiestas clandestinas y es un peligro total", recalcó.
El año pasado propietarios y empresarios de locales bailables presentaron ante el Concejo Deliberante un pedido para aumentar la capacidad de los locales de una persona por metro cuadrado a 1,5; extender la venta de bebidas alcohólicas de las 4 a las 5; y correr el horario de cierre de las 5 a las 6, en el Concejo Deliberante.
"Pedimos el cambio de horario antes de las vacaciones y justo el Concejo Deliberante entró en receso, prácticamente cuando iniciaba el verano y cuando retomaron la actividad este año, ya comenzaron con otras prioridades. Ahora estamos a tiempo de cambiar todo esto", sostuvo, en referencia a la posibilidad de actualizar la normativa antes de la temporada de fin de año.
También señaló que la llegada de estudiantes de otras provincias en vacaciones de verano trae hábitos nocturnos diferentes que influyen en los jóvenes locales. "En otras provincia se sale, se baila de otra manera. Las previas se hacen más largas. Todo se va cambiando", manifestó.
"Si no ordenamos el código nocturno y no hacemos algo moderno, nuevo, porque Salta quedó muy atrás de todas la provincias, no te resulta atractivo los lugares habilitados masivos, que son los locales bailables. Ya quedamos fuera de elección del consumidor", afirmó.
Para el referente, la salida es actualizar el código nocturno, ordenar los rubros y establecer exigencias acordes con cada actividad, especialmente en materia de seguridad.
"Estamos a tiempo de cambiar el código nocturno antes de la temporada de fin de año y verano, en las que llegan turistas y estudiantes de otras provincias porque se duplica la cantidad de gente que sale de noche", finalizó.