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Maximiliano Fernández, el abogado salteño que llevó el derecho a Instagram

Con videos que mezclan humor, situaciones cotidianas y contenidos jurídicos, convirtió las redes sociales en una herramienta para acercar su profesión a la gente.

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Para Maximiliano Fernández, ejercer la abogacía no significa necesariamente esperar detrás de un escritorio a que un cliente golpee la puerta. Su oficina puede ser un colectivo, una peatonal, un cementerio o cualquier otro lugar donde transcurra la vida cotidiana de los salteños.

Abogado, profesor universitario y licenciado en Relaciones Públicas, Fernández encontró en las redes sociales una manera particular de combinar sus dos mundos: el Derecho y la comunicación. Con videos que incorporan humor, referencias a series y situaciones reconocibles para el público, comenzó a construir una marca personal que lo llevó a superar el millón de reproducciones en uno de sus contenidos.

Su desembarco en las redes no fue inmediato. Primero intentó las formas más tradicionales de promocionar sus servicios: repartió tarjetas, pegó folletos y pasó meses esperando consultas en la oficina que alquilaba. Después llegaron los videos, aunque las primeras grabaciones realizadas desde el despacho tampoco tuvieron el alcance que esperaba.

El cambio apareció cuando decidió salir a la calle.

“Soy enemigo número uno de grabar en la oficina”, resumió Fernández. Para él, mostrar al abogado únicamente dentro de un despacho genera una distancia. Por eso eligió trasladar sus contenidos a los lugares donde ocurren las situaciones que después llegan a los estudios jurídicos.

De “cadete con título” a una marca propia

Antes de estudiar Abogacía, Fernández se había formado en Relaciones Públicas, una experiencia que, según contó, terminó siendo fundamental para su actual manera de trabajar. Durante sus primeros pasos profesionales en el Derecho se desempeñó en un estudio jurídico y describe aquella etapa como un comienzo “como cadete con título”, realizando diligencias y aprendiendo desde la práctica.

Con el tiempo decidió independizarse y comenzó a desarrollar su propia identidad profesional.

Una de sus principales referencias fue "Better Call Saul", la serie que sigue la transformación del personaje Jimmy McGill en Saul Goodman. Fernández reconoció la inspiración, aunque marcó una diferencia: toma de la ficción la capacidad de comunicación y de conexión con el público, no las prácticas del particular abogado que protagoniza la historia.

“Me gusta más mi estilo de la calle, el de compartir con la gente, de hablar con la gente y saber qué es lo que pasa”, explicó.

Su objetivo, según contó, es observar qué necesita una persona cuando busca un abogado y encontrar nuevas formas de comunicar el Derecho.

Lo más bizarro y las críticas

En su caso, la estrategia tuvo un efecto concreto: las consultas comenzaron a crecer. Incluso recibió pedidos de representación desde otras provincias después de que uno de sus videos se viralizara, aunque decidió no asumir casos que implicaran trasladarse a Santa Fe y descuidar a sus clientes en Salta.

La exposición también trajo críticas. Fernández contó que recibe comentarios negativos de usuarios que cuestionan su forma de promocionar sus servicios e incluso mencionó haber recibido mensajes intimidatorios que atribuyó a colegas. Frente a eso, aseguró que prefiere quedarse tanto con los aspectos positivos como con las críticas porque, de una manera u otra, la interacción termina ampliando el alcance de sus contenidos.

¿Hay demasiados abogados en Salta?

Fernández también se refirió a una de las preguntas recurrentes entre quienes consideran estudiar Derecho: si el mercado está saturado.

Desde su experiencia, sostuvo que el título por sí solo no garantiza el desarrollo profesional. A quienes quieren estudiar Abogacía los alentó a hacerlo, pero consideró que después resulta fundamental construir una identidad profesional, desarrollar la oratoria, perder el miedo a exponerse y aprender a relacionarse con las personas.

“Es una profesión muy sociable”, planteó.

En su visión, esa dimensión interpersonal es especialmente importante porque el abogado muchas veces recibe a personas atravesadas por problemas complejos y emocionalmente desbordadas. A eso se suma otra dificultad: conseguir clientes y, al mismo tiempo, sostener los gastos propios del ejercicio profesional.

En ese contexto, Fernández entiende al marketing y a las redes como parte del trabajo cotidiano del abogado y no como una actividad secundaria.

Las consultas que más llegan a su estudio

Fernández señaló que las consultas que más llegan a su estudio son por el aumento despidos y empleo no registrado. Según describió, también existen dificultades en las conciliaciones laborales y situaciones en las que empleadores no se presentan o buscan dilatar acuerdos vinculados con indemnizaciones.

En el ámbito de familia, la cuota alimentaria ocupa otro lugar importante entre las consultas. También recibe casos relacionados con accidentes laborales y sucesiones, una especialidad que incluso llegó a conocer de cerca a partir de una situación familiar.

Su acercamiento definitivo a la Abogacía, de hecho, tuvo un componente personal. Después de estudiar Relaciones Públicas, acompañó a su familia en distintos trámites y cuestiones jurídicas y terminó preguntándose por qué, para resolver cada asunto, debía recurrir constantemente a distintos abogados. Esa experiencia fue uno de los motivos que lo llevaron a estudiar Derecho.

La nueva ley penal juvenil y su mirada

Consultado por la implementación del nuevo Régimen Penal Juvenil, Fernández consideró que la reducción de la edad de responsabilidad penal constituye “un acierto”. Su opinión estuvo atravesada por el caso de Kim Gómez, la niña de 7 años asesinada en La Plata en febrero de 2025 durante el robo del automóvil de su madre. En ese hecho participaron dos adolescentes, de 14 y 17 años.

La nueva Ley 27.801, sancionada en febrero de 2026 y publicada en marzo, establece un régimen penal específico para adolescentes desde los 14 años hasta antes de cumplir los 18, en reemplazo del régimen anterior. La normativa contempla un sistema diferenciado del de adultos y establece como objetivos la responsabilización, educación, resocialización e integración social.

Fernández sostuvo que la sociedad cambia y que las normas también deben adaptarse a esas transformaciones. En ese sentido, vinculó su posición con la conmoción que le produjo el caso de Kim y con su percepción sobre la necesidad de que exista una respuesta jurídica frente a delitos cometidos por adolescentes.

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