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Desalojo, incendio y violencia en Santa Cecilia: la dueña de un local contó cómo vivió un dramático y tenso episodio

Lidia Copa aseguró que el conflicto con sus inquilinos se había extendido durante años y que decidió pedir el desalojo por los riesgos que, según denunció, generaba la actividad del local. Tras el incendio, se produjeron destrozos, golpes y amenazas. La mujer dijo tener miedo por sus hijos y nietos y pidió una medida de protección policial.
Lidia Copa relató el incendio y los incidentes ocurridos en un local del barrio Santa Cecilia. Foto: Javier Rueda .

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Un conflicto que se arrastraba desde hacía varios años por el alquiler de un local de comidas terminó este sábado con un incendio, destrozos, golpes y amenazas en el barrio Santa Cecilia, en la zona sudeste de la ciudad de Salta. Lidia Copa, propietaria del inmueble ubicado sobre avenida Felipe Varela al 100, contó a El Tribuno que el lugar era alquilado desde hacía cuatro o cinco años para el funcionamiento del Comedor El Gato, pero que en los últimos tiempos había decidido ponerle fin al vínculo debido a distintos inconvenientes que, según su relato, generaban riesgos para su familia y otras personas. La situación alcanzó su punto máximo cuando se produjo un incendio en el local y, luego de que los ocupantes aceptaran retirarse, comenzaron a llegar otras personas al lugar.

Copa relató que durante el incendio tuvo que sacar de su vivienda a sus hijos y nietos, entre ellos dos nietos con discapacidad, por temor a que las garrafas involucradas en el fuego pudieran provocar un episodio todavía más grave. Según explicó, los vecinos intentaron colaborar inicialmente arrojando arena y otras personas se acercaron con matafuegos, pero las llamas crecieron rápidamente. “El fuego ya estaba alto, incluso estaba la garrafa abierta y salía la llama, estaba todo hasta el techo”, recordó la mujer. La emergencia obligó a pedir la intervención de Bomberos y de la Policía, mientras la familia intentaba ponerse a resguardo.

La propietaria sostuvo que el incendio no fue el único problema que enfrentó. Después de la intervención de los servicios de emergencia, se produjo una situación de extrema tensión cuando comenzaron a llegar personas en motocicletas. Copa aseguró que algunas llevaban palos y cuchillos y que un hombre que vestía una remera amarilla habría ingresado al lugar con un arma que, según su relato, llevaba dentro de una mochila, además de un cuchillo. “Yo a vos no te alquilé el local, yo no te conozco. Haceme el favor y salí”, contó que le dijo al hombre, quien, según aseguró, comenzó a insultarla y terminó agrediéndola físicamente.

Así quedó el interior del local después del incendio. Foto: Javier Rueda

“Me bajó de los pelos hasta el suelo”, relató la dueña del local

Copa aseguró que el hombre no quiso retirarse y que, durante la discusión, comenzó a golpearla. “Ya empezaba a tirarme piñas, me agarró así, me bajó de los pelos hasta el suelo”, relató. Según su testimonio, una de sus hijas intervino para defenderla y, en ese momento, el hombre habría sacado un cuchillo del bolso que llevaba consigo.

La mujer también describió que, mientras intentaban protegerse dentro de la vivienda, comenzaron a arrojarles objetos. Según contó, algunas personas que llegaron al lugar arrojaron botellas de vidrio y utilizaron palos de escoba cortados o con puntas. Ante la situación, pidió a sus hijas que llamaran a la Policía. “Llama a la Policía, hija, porque si ocurre algo malo, vamos a ser nosotros los responsables”, recordó.

En medio de los incidentes, Copa destacó especialmente la ayuda de los vecinos, quienes, según relató, intervinieron para ayudar a la familia y tratar de contener la situación. “Les agradezco infinitamente a los vecinos que han venido, porque todos los vecinos de acá me conocen”, sostuvo. También contó que algunas personas que pasaban por la zona se detuvieron durante el incendio para colaborar con matafuegos y ayudar a controlar las llamas.

Lidia Copa durante la entrevista con El Tribuno. Foto: Javier Rueda

Un conflicto que, según la dueña, llevaba años

La propietaria explicó que los ocupantes llevaban aproximadamente cuatro o cinco años alquilando el local y que durante ese período hubo meses en los que podían pagar y otros en los que no. Copa aseguró que durante mucho tiempo tuvo una relación cercana con ellos y que incluso decidió tolerar algunas situaciones porque comprendía las dificultades económicas que atravesaban.

“Yo los consideraba como familia de nosotros, eran como familia de nosotros”, relató. Sin embargo, sostuvo que con el paso del tiempo comenzaron a producirse situaciones que, según consideraba, podían poner en riesgo a quienes vivían en el inmueble y a las personas que concurrían al lugar.

Entre los inconvenientes que mencionó, señaló que los ocupantes habían realizado una ampliación hacia la calle y colocaban mesas en el exterior. Según Copa, en varias oportunidades llamó a la Policía por esa situación. También aseguró que había advertido sobre los riesgos relacionados con el funcionamiento del comedor y que anteriormente ya se había producido otro incendio.

Sobre el episodio de este sábado, explicó que los Bomberos le habrían indicado que una chispa de la plancha utilizada en el local habría alcanzado la conexión de la garrafa. Según su relato, comenzó a quemarse la garrafa y también la grasa acumulada detrás de la plancha, lo que provocó que las llamas crecieran rápidamente.

El desalojo terminó en medio de amenazas

Después del incendio, Copa contó que les pidió a los ocupantes que abandonaran el local. Según explicó, inicialmente se negaban y manifestaban que no se irían durante los siguientes dos meses. Finalmente comenzaron a retirar sus pertenencias y una camioneta llegó para trasladar parte de los elementos.

Cuando parecía que la situación había comenzado a tranquilizarse, la propietaria relató que fue cuando llegaron las personas en motos. Según su testimonio, serían personas del "barrio 20 de Junio".

Copa estimó que pudieron haber sido entre 20 y 25 personas las que llegaron al lugar. También afirmó que durante el enfrentamiento se escucharon amenazas y que le dijeron que regresarían durante la noche y efectuarían disparos. “No saben con quién se han metido, que a la noche van a volver, van a hacer tiros, nos van a hacer tiros”, aseguró que les dijeron.

La mujer aseguró que quedó particularmente preocupada porque vive con sus hijas y tiene dos nietos con discapacidad. “Yo, la verdad, capaz que me hagan daño a mí, pero a mis nietos no”, expresó. También contó que estaba evaluando dirigirse a una comisaría para solicitar una medida de protección y una consigna policial.

Lidia Copa, propietaria del inmueble ubicado en el barrio Santa Cecilia. Foto: Javier Rueda

Denunció golpes y pidió protección policial

Copa aseguró que terminó con golpes en los brazos y que una de sus hijas también resultó golpeada. Según describió, durante el enfrentamiento fue derribada y tirada del cabello.

La mujer también rechazó una versión que, según afirmó, había comenzado a circular sobre una supuesta agresión con un cuchillo contra una de las personas que participó del enfrentamiento. “Eso que dicen que la puñalada, eso es mentira. Es muy mentira”, sostuvo, y aseguró que estaba dispuesta a presentarse para explicar su versión de los hechos.

Respecto de la intervención policial, Copa manifestó su disconformidad y afirmó que había pedido específicamente que demoraran al hombre al que señalaba como portador de un arma y un cuchillo. Según su relato, cuando llegó la Policía el hombre se retiró en una motocicleta.

“Yo quisiera que la Policía se ponga firme y hagan algo”, reclamó. La mujer aseguró que su principal preocupación ya no es solamente el daño material que sufrió, sino lo que pueda ocurrir con su familia si las personas que participaron del episodio regresan.

Así quedó el interior del local después del incendio. Foto: Javier Rueda

“No me importaba si me pagaban, pero que se vayan”

Después del operativo, el local quedó prácticamente destruido. Copa mostró durante la entrevista los restos del incendio y los daños que, según denunció, se produjeron durante los incidentes posteriores. Habló de vidrios rotos, elementos dañados y destrozos tanto en el local como en sectores de su vivienda.

La propietaria sostuvo que su principal objetivo era que los ocupantes abandonaran el lugar. “No me importaba si me pagaban o no me pagaban, pero que se vayan porque no podía haber ocurrido otra cosa más grave”, afirmó. Según explicó, su preocupación era que un episodio de mayor gravedad terminara afectando a su familia y que, por ser la propietaria del inmueble, ella quedara como responsable.

Ahora, con el local desalojado, Copa aseguró que quiere recuperar la tranquilidad, aunque reconoció que permanece con miedo. “Tengo mucho miedo", dijo durante la entrevista, y pidió que se adopten medidas para proteger a su hija y a sus nietos. 

La escena que quedó después del conflicto mostró un local quemado, vidrios, objetos rotos y distintos elementos esparcidos en el lugar. Según el registro realizado por El Tribuno, Bomberos y Policía intervinieron durante la emergencia y los vecinos también participaron en las tareas para controlar el incendio.

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