inicia sesión o regístrate.
La noticia de la semana que concluyó, en todos los portales, fue que, por primera vez en la historia económica de la Argentina, la carne aviar aventajó a la bovina en el balance anual, según el último informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL).
Las estadísticas oficiales precisaron que entre agosto de 2025 y julio de 2026, el consumo de carne aviar trepó a los 47 kilos por habitante y superó por un estrecho pero simbólico margen a la carne vacuna, que cerró el mismo período en 46,7 kilos.
"La industria avícola ya había anticipado un cambio estructural en la dieta local desde fines de 2024", confirmaban como loros los portales que utilizan el "copy&past" y la Inteligencia Artificial. Se remarca una idea: el cambio en la dieta.
En Salta, el fenómeno ya se veía viniendo desde hace unos meses. En agosto de 2026, Gabriel Melgares, gerente general de Productos Alimenticios Sofía, entrevistado por un medio local dijo que la demanda de pollo en Salta estaba "cerca de los 50 kilos per cápita". Las razones: la diferencia de precio con la carne vacuna.
Y en junio, Dardo Romano, referente de la Cámara de la Carne de Salta, sostuvo en otro medio que se estaba vendiendo más cerdo y pollo y que "la carne vacuna quedaba relegada". En realidad, desde marzo de del año pasado es que Romano viene diciendo: "se vende más carne de pollo que carne de vaca".
En la calle salteña la noticia ya es una realidad desde hace un tiempo, con algunos matices que son necesarios destacar: no es que se coma más pollo sino que se come menos carne.
"Los datos del informe no necesariamente significan que los argentinos estén comiendo más pollo. Yo hablo por lo que vendo y puedo confirmar que mis ventas no aumentaron; sino todo lo contrario: vienen bajando", dijo un empresario del sector.
Es necesario volver a Melgares y hay que advertir que sus declaraciones se basan sólo en estimaciones empresariales y no en datos oficiales.
Es decir: no tenemos una fuente primaria, números oficiales, que detallen el consumo salteño, sino que tenemos solamente declaraciones periodísticas.
Otras declaraciones que tenemos son de los trabajadores de un local proveedor de la zona sur de la ciudad de Salta.
"La noticia dice que ahora se consume más pollo que carne. Y lo que digo yo es que ahora se consume menos de todo", dijo un experimentado trabajador con más de 25 años con la ropa blanca. "En los mejores años a esta planta ingresaban 5 equipos (camiones) de productos por semana. Ahora entran 3 con suerte. No hay plata, no se compra ni se vende. Para una sucursal del centro mandábamos 80 cajas por día y hoy sólo mandamos 10", confirmó el avícola.
Al decir del trabajador, no se vende carne de vaca, ni de pollo ni de cerdo. En promedio, la vaca cuesta unos 15 mil pesos el kilo, el cerdo $10.000 y a 5000 pesos el kg de pollo.
Aún así no se vende. Son cada vez más las familias que van a comprar a los mayoristas una caja de 20 kilos de pollo a 67.000 pesos; lo que deja el kilo a 3.350 pesos. En los supermercados hay ofertas de 3.500 pesos por lo que las diferencias no son tan significativas. Las grandes cadenas lanzan promociones inferiores a los mayoristas y aún así las ventas no reportan subas.
En síntesis. No es que el consumo de pollo haya aumentado. Estamos llegando a un punto en que cada vez se come menos carne en general a pesar de las diversas estrategias comerciales. El problema, y para esto no hay información oficial, está en la compra y no tanto en la venta. No hay dinero en la calle.
Precios del San Miguel
Las pollerías del Mercado San Miguel ofrecen distintas alternativas. En el anexo de Ituzaingó 134, donde esta semana se relevó el pollo fresco a $5.500 el kilo. El precio aparece como una de las opciones más accesibles entre las carnes que se ofrecen en el lugar.
El abanico se completa con cortes para distintos bolsillos: alitas, pata-muslo, pollo trozado, menudos, puchero y pechuga deshuesada. En el relevamiento municipal más reciente disponible, la pata-muslo se ubicó entre $5.500 y $7.800 el kilo, el pollo trozado entre $5.000 y $6.000, las alitas entre $4.000 y $4.500 y la pechuga deshuesada entre $10.000 y $14.000, según el puesto y el corte.
Para quienes buscan comprar para varios días, el dato que explica buena parte del atractivo del pollo es el precio por kilo: con $10.000 se pueden llevar casi dos kilos de pollo entero, mientras que una pechuga deshuesada cuesta bastante más.