PUBLICIDAD

¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
PUBLICIDAD

Lópes Perera: "El mayor desafío de la Argentina es alcanzar un consenso sobre el orden macroeconómico"

Sebastián Lópes Perera, experto en opinión pública, sociólogo y docente.

Escuchar esta nota - 00:00

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

Sebastián Lópes Perera, experto en opinión pública, sociólogo y docente, analizó el escenario argentino y, en diálogo con El Tribuno, explicó que la inflación dejó de ser el principal problema, aunque persisten dificultades de consumo. Destacó que su baja permitió recuperar capacidad de planificación y, sobre Salta, señaló las expectativas por la minería, la inversión y el crédito. De cara al escenario electoral, advirtió sobre la fragmentación de las demandas sociales y planteó como gran desafío alcanzar un consenso sobre el orden macroeconómico.

¿Qué muestran las mediciones que realizan?

Hace más de 15 años que medimos distintos aspectos de la sociedad argentina. Hasta diciembre de 2023, aproximadamente el 75% de los argentinos decía que la inflación era el principal problema. No había otro tema que superara el 20 y pico por ciento. Después del cambio de Gobierno, cuya promesa de campaña estaba fuertemente vinculada con la inflación, ese escenario cambió. La inflación cayó como preocupación y hoy aparece sexta o séptima entre los problemas mencionados. En los últimos meses, en promedio, alrededor del 14% la señala como principal problema. Aparecen otros temas, como la corrupción, la falta de trabajo o la percepción de que la Justicia no funciona, pero ninguno concentra a la sociedad: hoy las demandas están mucho más atomizadas.

¿Qué importancia tiene para las familias que la inflación sea más baja?

Hay un ruido de fondo que tiene que ver con que mucha gente dice que el dinero no llega al consumo. No necesariamente porque haya caído el ingreso de todos, sino porque cambió la estructura del gasto. La eliminación de subsidios hizo que el agua, la electricidad, el gas y los seguros ocuparan una parte de los ingresos que antes se destinaba al consumo cotidiano. Esto fue más fuerte en Buenos Aires por el peso que tenían los subsidios, aunque también se observa en el interior. La alimentación no muestra una caída tan marcada. Lo que cambió mucho fue la posibilidad de organizarse. Con inflación alta, una familia no sabía cuánto iba a ganar ni cuánto iba a costar una lechuga, un tomate, la carne o las papas. Con una inflación más baja, saben que no les alcanza, pero saben que pueden consumir. Pueden organizarse. Esa posibilidad de planificar el futuro es una demanda sociológica muy importante y atraviesa a sectores ricos, medios y pobres.

¿Cómo observa este escenario en Salta?

Salta y el NOA no tienen los mejores indicadores socioeconómicos del país, aunque el conurbano bonaerense también tiene enormes problemas y en algunos aspectos puede estar peor en términos de pobreza, infraestructura y servicios. Estuve esta semana en Salta y me reuní con inversores inmobiliarios, responsables de comercios y pequeños comerciantes. Hay una coincidencia: es un momento difícil para el consumo, pero la menor inflación y la posibilidad de pensar hacia adelante permiten que las empresas vuelvan a proyectar. En el caso de la minería, que tuvo un boom muy fuerte con un precio particular que hubo del litio, hace unos años atrás y ahora está un poquito más desacelerado, pero no desapareció, sigue generando empleo y también están las expectativas vinculadas con proyectos de cobre y oro. Hay altísimas expectativas en que la normalización macroeconómica va a ir permitiendo lentamente que aparezcan opciones de tasas de interés más bajas, con lo cual las empresas van a poder financiar proyectos, las familias van a poder comprar cosas, lo que muchos sueñan, y solo se puede hacer eso en la medida que la economía sea más estable y que aparezcan clientes hipotecarios.

¿Qué pudo observar con respecto al sector de viviendas en Salta?

San Lorenzo Chico y las zonas próximas a las obras de la circunvalación muestran un crecimiento vigoroso de nuevos sectores urbanos. Para las clases medias y medias bajas, una mayor disponibilidad de crédito hipotecario puede mejorar el acceso a la vivienda.

Hay una demanda insatisfecha muy grande de viviendas, pero no es solo un problema de Salta, es un problema de la Argentina, donde han desaparecido los créditos para vivienda en los últimos 25 años. El desafío es atraer inversión privada, generar empleo y dinámica económica y que los sectores medios y medios altos construyan sus viviendas o edificios y los sectores medios y medios bajos puedan acceder al crédito hipotecario para que puedan modificar sus viviendas o comprar una casa nueva o un departamento.

Las personas, familias, empresas, organizaciones pueden ordenar su vida cuando la economía macro está ordenada"

Además, veo que hay un eje: la ruta nacional 40. Cuando esté mejor físicamente, todas estas inversiones que se están anunciando desde Jujuy y Salta hasta Neuquén y Chubut, creo que van a transformar a la Argentina.

¿Cómo explica el vínculo entre estas demandas y el fenómeno político de 2023?

En la campaña de 2023 detectamos una demanda social casi única: la inflación. Y encontramos desde una lectura más sociológica que la sociedad demandaba tres algo que nosotros llamábamos RAP: renovación, autenticidad y propósito. La renovación tenía que ver con que la sociedad quería algo nuevo. Larreta y Massa aparecían, en ese sentido, como figuras que no representaban una renovación. La autenticidad estaba vinculada con alguien transparente, que no pareciera coucheado. En ese sentido, creo que incluso entre Patricia Bullrich y Milei eran los más auténticos, a veces con cosas incómodas, pero auténticos. Además, la gente buscaba que ese candidato tuviera un propósito claro, y en ese sentido, Milei fue muy preciso. Habló fundamentalmente de inflación y explicó cómo pensaba combatirla: habló de la emisión monetaria, del Banco Central. Cuando asume, objetivamente la inflación bajó, su narrativa empezó a ser creíble, creció su imagen. Ahora, bueno, hubo un periodo de suba de inflación y la imagen bajó un poco. También hubo algunos eventos vinculados con casos de corrupción o de irregularidades que dañaron en parte la imagen o del gobierno, o de algunos funcionarios del gobierno.

¿Cómo impacta la fragmentación de las demandas sociales en el escenario electoral?

Hay muchas demandas atomizadas, lo que hace difícil que un político salga a hablar de un tema que concentre una audiencia significativa. No existe hoy un 75% de la sociedad preocupada por un mismo problema, como ocurría con la inflación en 2022 y 2023. Actualmente, las demandas están mucho más fragmentadas: un 12 por ciento por el desempleo, un 22 por ciento por la corrupción, otro 23 por ciento por el sistema judicial. En ese sentido, Milei o el Gobierno tienen una especie de escudo que lo protege de una narrativa que todavía sigue siendo importante: aunque la inflación esté abajo, la sociedad todavía cree que seguirá bajando. Ahí es donde nosotros vemos que Milei tiene todavía algo que lo protege del discurso opositor. Es difícil que un opositor hable de algo en el cual la gente esté escuchando atentamente. Empiezan a jugar ahora en el proceso electoral un montón de variables que son parte del escenario electoral natural.

¿Cuál es, entonces, el gran desafío de la Argentina para los próximos años?

Tanto las personas y las familias como las empresas y las grandes organizaciones solo pueden ordenar su vida cuando la economía macro está ordenada. No hay evidencia que en el mundo moderno las empresas planifiquen a mediano y largo plazo y puedan invertir, tomar y dar crédito si no hay estabilidad macro. Eso debería ser un pacto contra el que ningún político debería atentar.

El tema impositivo a las familias les afecta porque hace que los ahorros no puedan ser canalizados en inversión. Creo que el desafío es que haya un consenso sobre el orden macro. Tal vez ese es el mayor desafío de la Argentina, no digo para el próximo año que se va a votar, sino tal vez para los próximos cuatro años.

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD