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Día de la Bandera de Salta: la historia detrás de su creación

La profesora de Historia María Irene Romero integró el jurado que eligió entre 4000 diseños la enseña provincial, que ganó un grupo de alumnos de séptimo grado de la escuela Nicolás Avellaneda. Recordó cómo fue el proceso de selección, las dificultades técnicas para definir los símbolos y la anécdota detrás de la primera bandera confeccionada. 
La bandera de Salta fue bendecida frente al Cabildo en 1997.

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La bandera de Salta no nació de una decisión tomada a puertas cerradas, sino de un concurso que convocó a miles de estudiantes y puso a prueba la creatividad de la comunidad educativa. Detrás de sus colores bordó y negro, el escudo provincial y las 23 estrellas doradas hay una historia de propuestas, debates y ajustes técnicos que terminaron de darle forma a uno de los símbolos más representativos de la identidad salteña.

La profesora de Historia María Irene Romero fue parte del jurado encargado de elegir el diseño definitivo y, a más de dos décadas de aquella experiencia, conserva recuerdos de un proceso que demandó semanas de trabajo, una rigurosa evaluación de las propuestas y hasta una particular odisea para aprobar la primera bandera confeccionada.

La enseña fue adoptada oficialmente el 5 de junio de 1997, luego de un concurso convocado mediante una resolución del Ministerio de Educación. La Ley provincial 6.946, sancionada en 1996 durante el gobierno de Juan Carlos Romero, estableció su creación, mientras que el Decreto 2.663, del 14 de junio de 1997, formó parte de su instrumentación oficial.

Más de 4.000 propuestas

María Irene recordó que la convocatoria reunió una enorme cantidad de diseños presentados por establecimientos de distintos niveles educativos. “Participaron muchísimas escuelas, el número de más de 4.000 escuelas entre primarias, secundarias y terciarias”, relató durante la entrevista con Radio Salta.

El volumen de propuestas obligó al jurado a organizar un proceso de selección por etapas. Primero se realizó una preselección y, posteriormente, una segunda evaluación hasta llegar al diseño ganador.

Los diseños de banderas son extraídos de una caja, parte del material analizado durante el concurso.

“Las propuestas fueron muy ricas y muy buenas, fue bastante difícil decidirse”, señaló la docente, quien recordó que el jurado trabajó durante un mes de enero en la Biblioteca Provincial.

Entre quienes participaron de aquella tarea se encontraban el arquitecto Mariano Sepúlveda, la profesora Martínez Garrido de Solá y el historiador Gregorio Caro Figueroa, además de Romero y Alina Neyman, artista y profesora de pintura.

Mariano Sepulveda y Alina Neyman, miembros del jurado.

La tarea no consistía solamente en elegir una imagen atractiva. El diseño debía reunir elementos representativos de la historia y la cultura salteñas, pero también respetar las reglas de la heráldica, disciplina que establece los criterios para la composición de escudos y emblemas.

La escuela Nicolás Avellaneda y el diseño ganador

La propuesta elegida pertenecía a alumnos de séptimo grado, división A, de la escuela Nicolás Avellaneda. Los estudiantes habían incorporado dos de los elementos más reconocibles de la identidad provincial: el poncho salteño y el escudo de Salta.

Sin embargo, el diseño original necesitó algunas modificaciones antes de convertirse en la bandera definitiva.

Jóvenes participan de un acto oficial con banderas argentinas y de Salta.

“Ellos propusieron esta bandera con el poncho salteño y con el escudo”, recordó Romero. Entre los inconvenientes técnicos se encontraba la combinación del verde de los olivos con el fondo bordó del poncho, que no se ajustaba a los criterios heráldicos aplicados por el jurado.

Por ese motivo, se realizaron cambios en algunos componentes del diseño. Los olivos fueron reemplazados por laureles y se incorporaron las figuras que representan a los departamentos provinciales.

La bandera salteña en un acto por el aniversario de Güemes.

Romero destacó especialmente el trabajo del arquitecto Mariano Sepúlveda, a quien atribuyó la tarea de adecuar el diseño a las normas de la heráldica y resolver los aspectos técnicos de la composición.

Las estrellas que se observan alrededor de la bandera, explicó, representan en realidad las espuelas gauchas llamadas nazarenas. Su disposición permite simbolizar a los 23 departamentos que integran la provincia.

Qué significan los colores y los símbolos

La bandera salteña reúne elementos que remiten a la historia, las tradiciones y la organización territorial de la provincia.

El campo principal reproduce el color del tradicional poncho salteño, semejante al utilizado por los Infernales de Martín Miguel de Güemes. Se trata de un tono rojo burdeos, que constituye uno de los rasgos visuales más distintivos de la enseña.

Una de las primera banderas de Salta en flamear tras su creación.

A ambos lados del campo central se disponen dos franjas negras. Este color se vincula con el luto por la muerte del general Güemes, figura fundamental de las luchas por la independencia.

En el centro se ubica el escudo provincial, con su campo azul y una estrella plateada de seis puntas, coronada por un sol dorado. El sol simboliza los servicios prestados por Salta a la causa de la independencia, mientras que la estrella remite a la insignia que recibió Güemes en 1817.

El conjunto se completa con 23 estrellas doradas, inspiradas en las espuelas nazarenas, que representan a cada uno de los departamentos salteños.

La combinación de estos componentes fue determinante para diferenciar la bandera de otras enseñas provinciales. Según Romero, entre las propuestas descartadas había diseños con montañas, mapas de Salta, imágenes de Güemes, figuras de gauchos y representaciones de los santos patronos.

También abundaban las banderas con predominio del rojo y aquellas que repetían los colores celeste y blanco de la enseña nacional.

La elección del diseño de la Nicolás Avellaneda permitió reunir símbolos propios de Salta en una composición que, a juicio de la docente, se reconoce de inmediato.

“Usted ve esa bandera y dice: es Salta”, afirmó.

La primera bandera y una odisea en Buenos Aires

Entre los recuerdos más particulares de Romero aparece la confección del primer ejemplar de la bandera. La docente contó que la primera muestra producida por la fábrica encargada de realizarla llegó a sus manos porque debía ser revisada y recibir la aprobación técnica definitiva.

El responsable de esa validación era el arquitecto Sepúlveda, quien se encontraba a punto de viajar a Sevilla. La situación obligó a Romero a trasladarse hasta Buenos Aires para conseguir que examinara el paño y señalara las correcciones necesarias.

Una bandera gigante de Salta fue exhibida en un acto por Güemes, en 2006.

“Tuve que ir a perseguirlo hasta Buenos Aires para que viera qué era lo que había que corregir”, recordó.

La revisión se realizó de una manera artesanal, con los elementos de costura a mano para marcar los ajustes que necesitaba la bandera. “Hilo en mano, hilo en aguja, alfileres y centímetros en mano para ir a corregir hasta Buenos Aires”, relató, al evocar una anécdota que todavía recuerda con cariño.

La experiencia quedó ligada para ella a un símbolo que, con el paso del tiempo, dejó de ser solamente el resultado de un concurso para convertirse en parte de la vida cotidiana de los salteños.

“Uno estuvo en la participación de ese jurado y la verdad que la primera bandera que hizo la fábrica, a la cual se le encargó la confección, pero hizo una muestra, la primera que la tuvo fui yo”, contó.

De un concurso escolar a un símbolo de identidad

La adopción de la bandera fue parte de un proceso que buscó dar a Salta una insignia propia y extender su presencia en las instituciones educativas y oficiales. La decisión impulsada durante el gobierno de Juan Carlos Romero permitió que el diseño surgiera de la participación de los estudiantes, en lugar de ser definido exclusivamente por un grupo de especialistas.

Para la profesora de Historia, ese aspecto fue uno de los mayores aciertos de la iniciativa.

“Fue muy acertado de parte del entonces gobernador Juan Carlos Romero de no tomar una decisión dentro de un círculo cerrado”, sostuvo. Y agregó que recurrir a la creatividad de los chicos permitió que ellos también se comprometieran con la construcción de un símbolo colectivo.

El exgobernador Romero recibe a miembros del jurado del concurso de la bandera de Salta.

La bandera comenzó a distribuirse en las escuelas y, con los años, ganó protagonismo en los actos oficiales, las ceremonias escolares y las distintas expresiones de la cultura provincial. Su presencia en los mástiles y estandartes contribuyó a consolidar su lugar en la identidad salteña.

Romero considera que esa apropiación social demuestra que la elección fue acertada. Aunque reconoce que su participación se limitó al jurado y no al diseño directo de la enseña, siente un vínculo especial con el resultado de aquel trabajo.

Las banderas salteñas flamean en edificios públicos.

“Las escuelas le dan mucha vida, el escudo cobra importancia y la verdad que estos colores, estas franjas negras y el color bordó nos hacen sentir salteños, nos identifican automáticamente”, expresó.

Y, al ser consultada sobre si considera que la bandera de Salta es la más linda entre las provinciales, no dudó en dar su opinión: “Para mi criterio, la más linda”. Una definición personal que resume el orgullo con el que recuerda aquella experiencia y el camino recorrido por una bandera que hoy representa a toda una provincia.

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