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20 de Febrero,  Salta, Centro, Argentina
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“Dejamos todo y no tenemos nada”: dos meses de angustia, enfermedad y un pedido urgente de ayuda en Salta

En diálogo con El Tribuno, Marisa Marlene Romero relató el difícil momento que atraviesa desde hace casi dos meses en el Hospital San Bernardo, donde su esposo, de 43 años, permanece internado en terapia intensiva tras una pancreatitis que derivó en múltiples complicaciones. Sin ingresos, lejos de su hogar en Santa Victoria Este y con una hija a su lado, pide colaboración para poder sostener el día a día. 
Viernes, 20 de febrero de 2026 13:31
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La vida de Marisa Marlene Romero cambió por completo hace casi dos meses. Desde entonces, sus días transcurren entre los pasillos del Hospital San Bernardo, en la ciudad de Salta, donde su marido permanece internado en terapia intensiva en estado crítico. En diálogo con El Tribuno, contó que todo comenzó con un cuadro de pancreatitis que rápidamente se agravó. “Le agarró una pancreatitis y se le complicó todo”, explicó. Con el paso de los días, la enfermedad derivó en fallas en distintos órganos vitales. “Se le complicó el hígado, el riñón… lo están dializando. Es una pancreatitis muy complicada”, detalló.


El paciente, Romero Atanasio, de 43 años, fue sometido a diversos procedimientos médicos en este tiempo. Entre ellos, una intervención percutánea para drenar una lesión en el páncreas y una traqueotomía que hoy le permite respirar con asistencia. Además, permanece bajo tratamiento intensivo con medicación específica. “Necesita tres drogas para poder seguir respirando”, señaló Marisa.

 “Es día a día, hora a hora”
El cuadro es inestable y genera una fuerte incertidumbre en la familia. “Un día parece que mejora y al otro vuelve a estar mal. Los médicos dicen que lo de él es día a día, hora a hora”, relató.
En ese contexto, también recibió uno de los mensajes más difíciles de asimilar: “Me dijeron que en cualquier momento puede fallecer”.
La frase, directa y sin rodeos, resume el momento que atraviesa la familia: una espera constante, marcada por la incertidumbre y el temor.

Desarraigo y una vida suspendida
La mujer permanece a diario en el hospital, donde llega por la mañana para recibir el parte médico y se queda durante el horario de visitas. Luego regresa a una vivienda prestada en el barrio San Francisco Solano, donde se aloja junto a una de sus hijas.
Su otro hijo permanece en Santa Victoria Este, lo que suma angustia a la situación. “Es muy duro también por mi hijo que está allá, uno sufre por todo”, expresó.
Antes de la internación, la familia se sostenía con la venta ambulante de comida en su localidad de origen. Sin embargo, la enfermedad obligó a dejar esa actividad y trasladarse a la capital salteña, lo que generó una situación económica crítica. “Nosotros vendíamos comida allá. Ahora estamos acá sin nada”, explicó.

Sobrevivir día a día
En este contexto, el día a día se volvió una lucha constante. “Nos damos maña como sea. Comemos lo que se puede, a veces arroz, a veces un poco de queso”, contó.
La falta de ingresos y el tiempo prolongado de permanencia en la ciudad profundizan las dificultades, mientras la prioridad sigue siendo acompañar al paciente en su recuperación.


Además del impacto económico, Marisa también remarcó el desgaste emocional que implica atravesar una situación de estas características. “Todo esto te afecta mucho, emocional y psicológicamente. Estar lejos de la familia y vivir esto es muy triste”, dijo. 
Un pedido urgente a la solidaridad
Frente a este panorama, decidió hacer público su pedido de ayuda. Apela a la solidaridad de la comunidad para poder sostener los gastos básicos mientras continúa acompañando a su esposo en el hospital.

“Yo sé que en Salta hay gente solidaria. Lo que sea, todo ayuda”, expresó.
Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través del alias Marisa.155. (el punto final corresponde al alias) a nombre de Marisa Marlene Romero. También se pueden comunicar a los teléfonos 3873-603272 (WhatsApp) y 3873-222287.
Mientras tanto, Marisa continúa firme en su rutina diaria, acompañando a su marido en un proceso marcado por la incertidumbre. Aferrada a cada parte médico y a cada pequeño signo de mejoría, sostiene la esperanza en medio de uno de los momentos más difíciles de su vida.

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