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La ciudad de Salta sumó este viernes un nuevo espacio para acompañar a personas que atraviesan consumos problemáticos. Se trata del Hogar de Cristo “Señor del Milagro”, inaugurado en la vicaría San Benito, en la zona de Villa Lavalle, con el objetivo de brindar contención a jóvenes y familias afectadas por las adicciones.
La jornada comenzó por la tarde con una caravana de bienvenida a la imagen peregrina del Señor del Milagro en la rotonda de avenida Discépolo y Río Piedras. Más tarde, el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, presidió la misa en la vicaría San Benito y posteriormente bendijo las instalaciones donde funcionará el nuevo espacio.
Minutos antes, el arzobispo se refirió al impacto que tiene el consumo de drogas en la sociedad y especialmente entre los jóvenes. “La presencia de la droga y la capacidad destructiva que tiene sobre todo en el sector juvenil está a la vista”, afirmó.
Un problema que crece
Cargnello recordó que desde comienzos del milenio la Iglesia en Argentina comenzó a involucrarse de manera más directa en el acompañamiento de personas con adicciones, impulsada por el llamado del papa Juan Pablo II.
En Salta, una de las primeras experiencias fue la comunidad terapéutica Fazenda, que funciona desde hace más de una década y donde los jóvenes ingresan voluntariamente para realizar un proceso de recuperación que puede durar alrededor de un año.
Sin embargo, el arzobispo advirtió que la capacidad de estos espacios resulta insuficiente frente al crecimiento del problema. “Llegamos a recibir 40 o 45 chicos cuando más hubo, pero la demanda sigue creciendo y muchos jóvenes quedan profundamente dañados por el consumo”, señaló.
También describió las situaciones familiares que muchas veces acompañan estos casos. “Uno escucha historias muy duras. Padres que ya no saben cómo contener a sus hijos, familias destruidas por el consumo. El nivel de destrucción que genera la droga es terrible”, expresó.
"La droga destruye familias. Recuerdo un padre que me decía: 'Ya no sé cómo contener a mi hijo. Tengo que cerrar todo con llave porque nos roba todo'. El nivel de destrucción es terrible", añadió.
Un hogar de día para acompañar procesos
El nuevo Hogar de Cristo funcionará como un centro de día donde las personas podrán recibir acompañamiento espiritual, contención emocional y asistencia social.
El padre Mario Pío Tolaba explicó que la iniciativa surge del trabajo que la comunidad religiosa viene realizando desde hace años con jóvenes en situación de vulnerabilidad.
“Durante mucho tiempo salimos a las esquinas y bajo los puentes para acompañar a los chicos que viven en la calle o que están atravesados por el consumo. Les llevábamos comida y hablábamos con ellos, pero vimos que hacía falta un espacio más concreto”, relató.
En el hogar se ofrecerán actividades recreativas, escucha, acompañamiento espiritual y la participación de profesionales que colaborarán con el proceso de recuperación.
“Esto tiene que ser un trabajo integral. No se trata solo de sacar a alguien de la droga, sino de sanar muchas heridas que muchas veces vienen desde la familia o la historia personal”, agregó el sacerdote.
El modelo de los Hogares de Cristo
Los Hogares de Cristo funcionan bajo el lema “recibir la vida como viene”. Se trata de centros barriales que trabajan con una política de puertas abiertas, acompañando a personas que atraviesan situaciones complejas de consumo y vulnerabilidad social.
El modelo integra contención emocional, asistencia social, formación laboral, apoyo educativo y acompañamiento espiritual, respetando los tiempos y la libertad de cada persona.
Desde la Iglesia remarcaron que el objetivo es generar espacios donde los jóvenes puedan reconstruir vínculos, recuperar proyectos de vida y encontrar nuevas oportunidades.
“Los chicos cambian de vida”
Durante la inauguración también participaron voluntarios que colaboran en distintos Hogares de Cristo. Una de ellas fue Sofía Bazán, quien forma parte del equipo del hogar que funciona en Villa Lavalle.
La joven explicó que comenzó a trabajar como voluntaria el año pasado y que su tarea principal está vinculada a la comunicación del espacio.
“Es impresionante ver el cambio en los chicos. En el tiempo que estoy trabajando ya egresaron alrededor de ocho jóvenes y muchos comenzaron una nueva vida”, contó.
Según explicó, en estos espacios los jóvenes también tienen la posibilidad de aprender oficios. “Algunos trabajan en la tierra, otros en carpintería o mecánica. La idea es que salgan con herramientas para empezar de nuevo”, señaló.
Bazán también dejó un mensaje para quienes atraviesan situaciones similares. “Hay muchas familias desesperadas buscando ayuda para sus hijos. Lo importante es saber que no están solos y animarse a dar el paso para cambiar”, sostuvo.
Un llamado a la comunidad
Desde la Arquidiócesis de Salta invitaron a la comunidad a acompañar esta iniciativa y a sumarse al trabajo solidario que realizan los voluntarios.
El desafío, señalaron, es construir espacios de contención que permitan enfrentar uno de los problemas sociales más complejos que atraviesa la sociedad actual.
“Queremos trabajar para no ver ni un joven menos por la droga”, remarcaron durante la inauguración.