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15 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
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Salta, una provincia que podría haber abastecido de café al país

El plan fue elaborado por el Doctor Domingo Jakúlica, geólogo y estudioso de los microclimas de la selva tropical.
Domingo, 15 de marzo de 2026 01:37
El doctor Domingo Jakúlica.

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En enero de 1976 el Dr. Domingo Jakúlica puso en manos de los gobiernos de Salta y la Nación un ambicioso plan de su autoría: cultivar cafeto en el trópico salteño, al norte de Oran (El Tribuno-9-1-76). Se trataba de un meduloso proyecto que no solo pretendía dar nacimiento a la cafeticultura argentina, sino también abastecer al país, exportar, dar ocupación a miles de salteños y aumentar el producto bruto provincial en varios millones de dólares. El documento fue entregado por el Dr. Jakúlica al Interventor Federal en Salta, Ferdinando Pedrini quien a su vez lo elevó ante las autoridades nacionales del área. Meses después, luego del 24 de marzo, el Plan Cafeto quedó en la nada al igual que Zanja del Tigre, otro sueño de Jakúlica.

Pero veamos de qué se trataba el documento entregado a las autoridades. El proyecto se basaba en estudios y experimentos que había realizado en Angosto del Pescado y decía así: "Para dar una idea de la importancia que podría tener para el país y para Salta la implementación de dicho cultivo en escala significativa, basta señalar que entre los quince rubros esenciales del consumo argentino, el café ocupa el quinto lugar, después de la carne, vestimenta, leche y pan, superando holgadamente al vino, manteca, cigarrillos, huevos, papas, bebidas gaseosas, fideos, yerba y azúcar. Pero la diferencia esencial con todos ellos –agrega Jakúlica- consiste en que el café es el único totalmente de importación ya que todos los demás se producen en el país. Desde La Quiaca hasta la Antártida, no existe un solo lugar habitado donde no se consuma café, todos los días sin excepción. Y para hacerlo o probarlo hay que comprar en el exterior con divisas que los argentinos debemos esforzarnos en conseguir. Esto es algo innegable y está a la vista de todos. Y si quedara alguna duda sobre su importancia, bastaría recordar que el café es el segundo producto de intercambio mundial después del petróleo y que de él dependen 300 millones de personas (1976)".

En aquel trabajo, Jakúlica aporta estos valiosos datos: "La Argentina es un país tradicionalmente importador –como hasta 1950 lo fue con el té-. En 1973 adquirió café por valor de 300 millones de dólares a Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Paraguay y Singapur, y actualmente (1976) realiza importaciones de Etiopía, Indonesia, Perú, Sierra Leona, Uganda, Sudáfrica y Venezuela. Las estadísticas indican que en 1973 fueron importados 35 millones de kilos de café. Sin embargo, por intermedio de Salta, nuestro país podría llegar a ser el productor número 45 del mundo ya que la Organización Mundial de Países Productores de Café agrupa actualmente a 44 naciones de América, Africa y Oceanía".

El clima

Más adelante, el documento se refiere al clima que necesita el cultivo del cafeto. "Por razones climáticas –afirma Jakúlica- el único lugar argentino verdaderamente apto para cultivar café en escala suficiente como para abastecer al país, es el trópico salteño. En Misiones, que está a la latitud de Tucumán, hay heladas y por eso es zona marginal. En Jujuy, la región situada junto al trópico es de alta montaña sin vegetación (Huacalera, Humahuaca, etc). Entonces queda la zona tropical salteña situada al norte de Orán. Allí existen lugares libres de helada y un adecuado régimen de lluvias. En Brasil las heladas han llegado a ocasionar verdaderos estragos. El hecho es que para abastecer el consumo del país -35.000 toneladas de café en 1973- harían falta 35 mil hectáreas de cafeto en la zona de Orán donde puede señalarse que hay 50 mil hectáreas potencialmente aptas para este cultivo. Por último cabe agregar que Orán está a la misma latitud que San Pablo (Brasil) y tiene zonas óptimas libres de heladas en los faldeos de cerros cubiertos de selva tropical.

Como un antecedente favorable al proyecto, el doctor Jakúlica toma como punto de partida las plantaciones de café que él había iniciado y mantenido con éxito desde 1960 en Orán. Sobre esta experiencia concreada en "Angosto del Pescado" cuenta: "Durante muchos años he pensado en expandir mis plantaciones de café y promocionar su cultivo en el norte de Salta, tal como lo hice con el banano. Pero el cafeto es un arbusto de larga vida que demora tres años en producir, por lo que impone la necesidad de disponer de créditos especiales de fomento, de bajo interés y largo plazo, en condiciones similares a los créditos para plantaciones forestales. Además, para desarrollar un cultivo nuevo en escala importante, era necesario tener la plena seguridad de su adaptación al medio. Así fue que he plantado a media sombra bajo el monte, a pleno sol, con y sin riego y en lugares distintos, durante 15 años.

La plantación iniciada en 1960, pasó con éxito todos los riesgos, tanto de sanidad como climático, sobre todo las grandes heladas de 1966, 1969 y 1975. Esta última, que llegó a helar cafetales paraguayos y del sur de Brasil, no afectó en absoluto las plantaciones de Angosto del Pescado que siguen intactas, lozanas y proporcionando excelentes cosechas".

Entre los fundamentos que el Dr. Jakúlica incorpora a su propuesta, incluye una publicación mejicana de 1976 que señalaba: "En México el cafeto se cultiva en las faldas de las montañas. En tales tierras se ha originado con el esfuerzo de pueblo y gobierno, nuestra actual cafeticultura cuya cosecha coloca a nuestro país como el cuarto productor del mundo, y es fuente de ingresos para dos millones de mejicanos que dependen del cultivo y la comercialización del café. Por otra parte la cafeticultura genera preciosas divisas ya que en 1973 -a tres años de iniciado el cultivo- el café ocupó el primer lugar entre los productos que exportó México. Esta actividad presenta hoy por hoy (año 1976) una de las alternativas más favorables desde el punto de vista económico, que posee el pequeño productor agrícola mejicano para progresar".

Quizá lo que faltó evaluar fue que los importadores de café no iban a permitir que se repita la historia de sus colegas que hasta 1950 importaban té para consumo nacional. Por entonces la protección estatal fue clave para que en la Argentina se desarrolle el cultivo del té y se deje de importar. Dos meses después de presentado el proyecto del Dr. Jakúlica, se produjo el golpe de estado del 24 de marzo, etapa donde se adoptó el plan económico del doctor Alfredo Martínez de Hoz. A partir de entonces el plan del café en Salta pasó al olvido al igual que Zanja del Tigre y el aprovechamiento del Bermejo.

"De múltiples intereses"

Una síntesis biográfica elaborada por su colega, el doctor Ricardo Alonso, señala que Domingo Jakúlica nació en Vrucica, Dalmacia (Croacia), el 25 de septiembre de 1921. Siendo niño llegó a la Argentina con sus padres y la familia se radicó primero en Comodoro Rivadavia y luego en Ensenada, La Plata, donde se graduó de bachiller en 1939.

Ingresó a la Facultad de Ciencias Naturales de La Plata, donde en 1945 obtuvo el título de Doctor en Ciencias Naturales. Luego se especializó en Geología del Petróleo y llegó a Salta como geólogo ayudante de la Comisión N° 5 para el relevamiento de los ríos Seco y Tarija. Entre 1946 y 1957 trabajó en YPF y en la Comisión Nacional del Río Bermejo. En 1960, en la finca Angosto del Pescado, estudió los microclimas de la selva y experimentó con cafetales.

Como lo señala el Doctor Alonso, "Jakulica era un hombre de múltiples intereses. Jugó al básquet hasta los 80 años, recitaba cientos de poesías españolas de memoria…. Gracias a su pasión de escritor, dejó para la posteridad un hermoso libro de memorias publicado por la Fundación Capacitar al que tituló "Los geólogos no somos de piedra" donde podremos seguir enriqueciéndonos con sus anécdotas y vivencias que ya forman parte del testamento intelectual de nuestra provincia. Su misión está harto cumplida y nuestro querido amigo Jakúlica puede descansar en paz".

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