inicia sesión o regístrate.
Salta registra hoy alrededor de 1.680 personas inscriptas en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos. La cifra mantiene una tendencia en alza en los últimos años y refleja un problema que atraviesa tanto factores económicos como sociales. Así lo confirmó la secretaria de Derechos Humanos de la Corte de Justicia de Salta, Blanca Ferri. "A la fecha tenemos aproximadamente 1.680 personas inscriptas. Siempre el gran porcentaje corresponde a personas del sexo masculino y en menor porcentaje tenemos mujeres", indicó la funcionaria a El Tribuno.
Durante 2025 se incorporaron 264 nuevos deudores al registro. De ese total, 158 fueron varones y solo 6 mujeres, lo que confirma la marcada predominancia masculina en este tipo de incumplimientos. Según Ferri, las inscripciones se realizan exclusivamente por orden judicial desde los juzgados de familia.
"Las inscripciones las hacemos por orden judicial de familia, no solo de tribunales de la provincia de Salta, sino que también pueden provenir de otros tribunales de la República Argentina, tanto para inscribir como para levantar la inscripción de alguna persona", explicó.
El número de deudores alimentarios viene creciendo de manera sostenida en los últimos años. Ferri señaló que no se registraron períodos de descenso en las estadísticas. "Siempre hay un promedio en alza. No hemos tenido ningún año con una baja. Venimos subiendo entre 200 y 260 nuevos deudores por año", sostuvo.
Consultada Ferri sobre si Salta es una de las provincias con mayor cantidad de deudores alimentarios, comentó que ese dato surgió a partir de un relevamiento periodístico. "Se compararon datos de varias provincias y llamó la atención que, en relación a la cantidad de habitantes, Salta tenía cifras altas", explicó.
Como ejemplo, mencionó que Buenos Aires tiene alrededor de 6.000 deudores registrados, pero con una población mucho mayor o en el extremo, Misiones, con menor población .
¿Cuándo un deudor queda inscripto?
Para que una persona sea incorporada al registro debe haber incumplido tres cuotas consecutivas o cinco alternadas de la obligación alimentaria fijada por la Justicia. La solicitud puede ser presentada por la parte afectada o por el asesor de incapaces que intervenga en la causa. "La parte afectada es la que solicita la inscripción, o en su caso el asesor de incapaces que esté interviniendo", precisó Ferri.
Una vez presentado el pedido, el trámite suele resolverse rápidamente. "Desde que se solicita la inscripción hasta que el deudor queda registrado no pasa más de una semana", indicó.
Antes de concretarse la inscripción, el juez suele intimar nuevamente al deudor para que regularice la situación o explique los motivos del incumplimiento. "Si la persona no ofrece ninguna solución ni regulariza la deuda, el juez hace efectivo el apercibimiento y se ordena la inscripción", explicó.
"Llegar a un juicio de alimentos y luego a la inscripción en el registro quiere decir que hemos agotado todas las instancias de mediación".
Aunque el factor económico aparece como explicación inmediata del incumplimiento, Ferri advirtió que la problemática tiene también un fuerte componente cultural y relacional. "El motivo económico siempre es el trasfondo de las deudas de alimentos, pero también hay factores culturales y de responsabilidad parental. Tiene que ver con hasta dónde los adultos asumen esa obligación con los niños o adolescentes", señaló.
La funcionaria también advirtió que los casos registrados no reflejan necesariamente la dimensión total del problema, ya que muchas situaciones de incumplimiento no llegan a esa instancia. Uno de los motivos es la informalidad laboral, que dificulta ejecutar las cuotas fijadas judicialmente. "En muchos casos hay trabajos informales y ni siquiera se logra hacer efectiva la cuota. Eso desanima a la parte que reclama a seguir avanzando con otras medidas", explicó.
Muchas veces los conflictos entre adultos interfiere en el cumplimiento. "Son problemas de adultos que no deberían afectar la existencia y la integridad del niño" dijo.