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21 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
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VIDEO. Nació en Rusia, vive en Salta y dio a luz en un hospital de Argentina: la historia de la influencer “Masha Osito” que eligió el país para formar su familia

María, una joven rusa conocida como “Masha Osito” en redes sociales, vive actualmente en Salta junto a su esposo Sasha y su pequeña hija. En 2024 llegó a la Argentina y, al mes de instalarse, quedó embarazada tras más de dos años de búsqueda. Dio a luz en el Hospital Pirovano de Buenos Aires y hoy recorre el país convencida de que encontró un lugar para quedarse.
Sabado, 21 de marzo de 2026 14:40
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Hoy su vida transcurre en la ciudad de Salta. Camina por las peatonales, escucha música en las calles, prueba empanadas y observa cómo su hija baila al ritmo del folclore. Pero su historia comenzó a miles de kilómetros de distancia, en Siberia, y atravesó más de 20 países antes de instalarse al menos por ahora en el norte argentino.

María, conocida como “Masha Osito” en redes sociales, donde comparte su día a día con miles de seguidores, eligió Argentina no solo como destino de viaje, sino como el lugar donde formar una familia. Y en ese camino, protagonizó una experiencia que se volvió viral: siendo rusa, dio a luz en un hospital público argentino.

Además de su faceta como creadora de contenido, María trabaja de manera remota en el área tecnológica como gerente de proyectos, lo que le permite sostener su estilo de vida nómade mientras recorre distintos lugares junto a su familia.

En diálogo con El Tribuno, contó en detalle cómo fue ese recorrido de vida marcado por el movimiento, la maternidad y la decisión de empezar de nuevo.


De Siberia al lago Baikal: una infancia en movimiento
María nació en Siberia y desde muy pequeña estuvo acostumbrada a viajar. Su familia recorría con frecuencia la región del lago Baikal, uno de los paisajes más imponentes de Rusia, lo que sembró en ella una curiosidad constante por el mundo.

Sin embargo, su vida viajera como protagonista comenzó más tarde, a los 23 años.

“Mi primer país fue Tailandia”, recordó. A partir de allí, su historia se transformó en una cadena de destinos que no dejó de crecer: India, Inglaterra, Portugal, Suecia, Finlandia, Estonia, Malta, Chipre, entre otros.

En total, fueron 21 países los que recorrió antes de llegar a Argentina.


Estudios, mudanzas y una vida sin anclajes
Luego de finalizar sus estudios universitarios, se instaló en San Petersburgo. Pero la estabilidad no era parte de sus planes a largo plazo.

Se formó como profesora de inglés y alemán, aunque con el tiempo orientó su carrera hacia el mundo de la tecnología, donde hoy se desempeña.

En 2021, junto a su pareja, tomó una decisión que marcaría un nuevo rumbo: mudarse a Georgia. Allí vivieron durante un año y se casaron en Kakheti, una de las regiones más tradicionales del país.

Lejos de optar por una luna de miel convencional, decidieron extender la experiencia: pasaron un año entero en Tailandia, viviendo entre Pattaya y Phuket.


Argentina: el destino que cambió todo
En 2024, la pareja eligió Argentina como nuevo destino. Llegaron con la idea de probar cómo era vivir en el país, sin imaginar que ese cambio traería consigo una noticia tan esperada.

“Queríamos tener hijos, pero lo intentamos durante dos años o dos años y medio y no había resultado. Y acá en Argentina se dio”, contó María.

Y ese momento llegó muy rápido: apenas un mes después de instalarse en el país, quedó embarazada. El embarazo marcó un punto de inflexión en su vida y consolidó la decisión de apostar por Argentina.


Un embarazo en el sistema público y una decisión clave
Durante toda la gestación, María se atendió en el sistema de salud pública. Lejos de ser una elección improvisada, fue una decisión atravesada por el contexto económico y la confianza en el sistema.

En un video que publicó en sus redes sociales, explicó: “Soy rusa y di a luz en un hospital público de Argentina. Planeamos el embarazo, pero siempre llega de sorpresa. Acabábamos de mudarnos, habíamos gastado mucho en pasajes, alquiler, depósito y comisión, y la vida acá no es barata”.

También detalló los costos del sistema privado: “Dar a luz en un hospital privado cuesta entre 3.000 y 10.000 dólares o más. Y si el bebé necesita neonatología, puede ser al menos 500 dólares por día”.

Para ella, la elección del hospital público no implicó resignar calidad:“Muchos médicos trabajan tanto en hospitales privados como públicos, por eso la atención es la misma”.


El parto en el Hospital Pirovano
Su hija Zoe nació el 29 de mayo en el Hospital Pirovano, en la ciudad de Buenos Aires. La experiencia, según relató, superó todas sus expectativas. “Mi doctora fue un ángel. Fue muy amable todo el tiempo, me decía cosas lindas. No estuve estresada”, recordó.

El parto fue acompañado por su esposo, una doula y música, lo que le permitió vivir el momento de una manera más contenida. “Fue como una celebración de la vida”, describió.


El idioma como puente
Uno de los mayores desafíos fue el idioma. Durante el embarazo, María decidió estudiar español todos los días para poder comunicarse con los médicos y entender los procedimientos.

“Muchos rusos usan traductores, pero hay documentos que no se pueden traducir así. Necesitás entender. Yo decidí aprender español porque lo necesito para vivir acá”, explicó.

Gracias a su trabajo remoto en tecnología, pudo organizar sus tiempos entre el estudio del idioma, el embarazo y luego la maternidad.


De Mendoza a Salta
Actualmente, la familia recorre Argentina con una lógica distinta a la del turismo. No buscan solo conocer, sino experimentar la vida cotidiana en cada lugar.

Vivieron tres meses en Mendoza y desde hace dos semanas están en Salta, donde encontraron algo que los marcó especialmente. “Nos gusta mucho este lugar. Es muy lindo y la gente es muy amable. Todos dicen cosas lindas a nuestra hija”, expresó.

Sin embargo, también aclaró que la vida nómade tiene sus desafíos: “No es tan fácil como en redes sociales. Hay mochilas, valijas pequeñas y muchas cosas que no tenemos. Pero es interesante porque la rutina es diferente en cada ciudad”.


Salta desde sus ojos
En su experiencia en la provincia, María destacó especialmente la cultura local. La música callejera fue uno de los aspectos que más la sorprendió. “Hay muchos músicos en las calles, cantan folclore y eso conecta con la historia del lugar”, señaló.

Su hija Zoe, incluso, ya tiene su propia rutina: “Ella baila cada vez que escucha música. Los músicos le dicen que es bailarina”.

También se mostró fascinada por la gastronomía salteña. “Las empanadas son mis favoritas, sobre todo las de pollo. Me gusta que acá usan muchas especias y limón”, contó.

Además, visitó el Mercado San Miguel, donde descubrió una gran variedad de productos y sabores.


Entre dos mundos
Al hablar de Rusia, evitó profundizar en cuestiones políticas, aunque dejó ver la carga emocional que implica la distancia. “Rusia es un país que quiero mucho”, dijo.

A la vez, destacó lo que encontró en Argentina: “La gente acá es muy libre y hay oportunidad para hablar”.

 

Un mensaje para quienes quieren cambiar de vida
Antes de cerrar, dejó una reflexión que resume su filosofía de vida:
“La persona no es un árbol. No tiene que quedarse en un solo lugar. Si sentís que necesitás mudarte a otro país, no es fácil, pero se puede”.


Lo que viene
Por ahora, el futuro es incierto, como gran parte de su vida. No sabe cuánto tiempo más se quedará en Salta ni en Argentina, pero sí tiene claro su próximo objetivo: seguir recorriendo el país.

Sueña con conocer la Patagonia, Ushuaia y las Cataratas del Iguazú.

Mientras tanto, su historia continúa en movimiento. Pero hay algo que ya cambió: Argentina dejó de ser un destino más en el mapa para convertirse en el lugar donde nació su hija y, quizás, en el hogar que estaban buscando.

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