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La baja en la matrícula escolar en Salta comenzó a encender alertas en algunos establecimientos privados, pero no configura -al menos por ahora- un fenómeno generalizado ni un traslado masivo hacia el sistema público. Así surge de un relevamiento de El Tribuno a partir de testimonios de distintos actores del sistema educativo.
Un caso testigo de un colegio privado de la capital compartido por la Asociación de Establecimientos Educativos Privados de Salta (AEEPSA) muestra una caída significativa interanual: pasó de 735 alumnos en 2025 a 614 en 2026, lo que implica una merma del 16%. El impacto es dispar según nivel: 15% en inicial, 20% en primaria y 14% en secundaria.
El presidente de AEEPSA, Pablo Pereyra, atribuyó esta baja principalmente a razones económicas. "Los padres nos dicen que no pueden afrontar las cuotas", señaló. En promedio, las cuotas en este segmento rondan entre $160 mil y $270 mil mensuales.
Según explicó, la situación ya tuvo consecuencias concretas: "Se han tenido que cerrar divisiones en nivel inicial, primaria y secundaria. Y eso también implica pérdida de fuentes laborales". Además, indicó que muchas familias que dejan estos colegios migran hacia la educación pública o buscan opciones más económicas dentro del sector privado, aunque estas últimas suelen no tener vacantes. Desde diciembre pasado hasta ahora, dijo, hubo hasta un 20% de incremento en las cuotas.
A este escenario se suma un factor estructural: la demora en los aportes estatales. Pereyra denunció que las instituciones de su sector acumulan hasta seis meses de atraso en el pago de subsidios, lo que agrava la situación financiera. Sin embargo, esta visión no es compartida por todo el sistema.
Desde el Consejo Provincial de Educación Católica (Coprodec), su titular Agustín Montiveros relativizó el fenómeno. "Salvo situaciones puntuales, no hay una baja general de matrícula. Incluso hemos visto un pequeño aumento en secundaria", afirmó. Sí coincidió en que hay una caída en el nivel inicial, pero la atribuyó a un proceso estructural: "Hay un merma en la natalidad, pero se viene dando paulatinamente año a año. Es un fenómeno que empezó en 2021 y nos va a impactar a todos. Se proyecta que la matrícula siga bajando hacia 2030".
En esa línea, remarcó que no se detectan movimientos significativos entre sistemas: "Puede haber algunos casos, pero no es algo que se haya notado este año". Y agregó que, ante dificultades económicas, "las familias se acercan al colegio y siempre se trata de acompañar para que los chicos sigan estudiando".
Esa misma lectura sostienen desde la educación estatal. La directora general de educación primaria, Rosa Saldaña, aseguró que no hubo una "sobredemanda" en las escuelas públicas. "No se siente que haya un traslado masivo de alumnos desde la privada. La matrícula se mantiene estable", indicó.
Según detalló, algunos colegios privados incluso mantienen alta demanda en ciertos niveles. Y en el sistema público, los cambios observados también responden más a cuestiones demográficas que económicas. "La disminución en la natalidad —que ronda el 40%— está impactando directamente en el ingreso a nivel inicial y, en consecuencia, en los primeros grados", explicó.
De hecho, este fenómeno ya genera ajustes en la oferta educativa. Saldaña ejemplificó: "Hay escuelas que han tenido que reorganizarse. Por ejemplo, una escuela del centro cerró sala de cinco, pero abrió sala de tres".
Realidades heterogéneas
El escenario, coinciden los actores, es heterogéneo. Mientras algunos colegios privados -sobre todo aquellos sin aporte estatal- enfrentan caídas de matrícula y dificultades financieras, otros sostienen o incluso incrementan su alumnado.
También influye la ubicación geográfica y la dinámica urbana. "Hay zonas que envejecen y otras que crecen, como el sur o el oeste de la ciudad. Eso también reconfigura la demanda educativa", explicó Montiveros.
La baja de matrícula existe, pero no responde a una única causa ni afecta de igual manera a todo el sistema educativo.
Valores de las cuotas en los colegios
El escenario económico impacta directamente en el bolsillo de las familias. Desde la Asociación de Establecimientos Educativos Privados de Salta (AEEPSA) advierten que "la gente no está pudiendo acompañar con el pago de las cuotas", lo que en algunos casos se traduce en bajas de matrícula, cierres de divisiones y reconfiguración de la oferta educativa. El sector contiene a más de 30 colegios privados laicos.
En ese contexto, si bien no se registra un éxodo masivo, sí aparecen movimientos puntuales: familias que migran a la escuela pública o buscan alternativas más económicas dentro del propio sector privado, donde muchas veces ya no hay vacantes disponibles.
En Salta, los aranceles muestran una fuerte dispersión: van desde unos $165.000 hasta más de $700.000 mensuales en los colegios más exclusivos. Instituciones como San Pablo, San Isidro College y Santa María encabezan la franja más alta, mientras que otras opciones intermedias ya se ubican entre $300.000 y $500.000.
Por su parte, desde el Coprodec -que agrupa a unos 50 colegios católicos en la provincia- relativizan el impacto y aseguran que en sus establecimientos predominan "cuotas medias", que rondan entre los $170.000 y $250.000. Aclaran además que las instituciones de aranceles más altos mencionadas anteriormente no forman parte de su organización. Sí integran su red escuelas tradicionales de Salta como el San Francisco, Tommasini o el Huerto, así como otras con cuotas mínimas, como Fe y Alegría, Alfarcito y Betania. En cuanto a los subsidios, remarcaron que "hay distintas realidades, no es plano", ya que no todos los colegios reciben el mismo nivel de aporte estatal.