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29 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
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El golpe del 24 de marzo y los primeros detenidos en Salta

A las dos de la madrugada una patrulla militar se hizo cargo de El Tribuno por "orden superior".
Domingo, 29 de marzo de 2026 01:36
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Lloviznaba tenuemente en Salta cuando comenzó para la Argentina uno de los días más tristes del siglo XX: el 24 de marzo de 1976. Según el pluviómetro del Ferrocarril Belgrano, la precipitación había superado levemente los 100 mm.

Pero más allá de las lluvias y las inundaciones que no cesaban, los salteños, al igual que el resto de los argentinos, no estábamos ajenos al tenso clima político que vivía el país. Y por supuesto, mucho menos después de lo ocurrido meses antes, más precisamente el 17 de diciembre de 1975, cuando volvimos a ver el inconfundible sello de los años '60: el "golpe de estado".

Fue cuando un sector de la Fuerza Aérea con el brigadier Orlando Capellini a la cabeza, amenazó bombardear la Casa Rosada si no renunciaba a la presidencia de la Nación la señora de Perón. Si bien la rebeldía de este militar fue sofocada a los tres días con bombardeo a la base de Morón, esa acción mostró cuan cerca estaban las ansias de volver a usar las armas para derrocar un gobierno constitucional. Un gobierno que además de ser legítimo estaba -hay que reconocer- tironeado por luchas intestinas en el gabinete nacional y en el partido gobernante; jaqueado económicamente por la crisis mundial del petróleo desatada en octubre de 1973 y que aquí arrasó con el Plan Gelbart. Y también debemos recordar que el gobierno de la señora de Perón se encontraba duramente hostigado por las acciones terroristas de uno y otro bando que, día y noche golpeaban a la sociedad con secuestros, asesinatos, atentados, extorsiones y ataques a distintas instituciones del país. "Cuanto peor mejor" decían unos y "ojo por ojo" respondían otros. Y así fue que bajo ese clima tenso y trágico llegó el "golpe de estado", el rostro de los años '60 que había incubado el "huevo de la serpiente" de los '70.

El golpe en Salta

Aquí, apenas traspuesta la lluviosa medianoche del 23 y 24 de marzo, una patrulla militar golpeó a la puerta de la guardia de la Planta Editorial de El Tribuno (Limache, Km. 1.492, RN68). Dijo que su presencia obedecía a "órdenes superiores que portaban y que venía a hacerse cargo del control del diario sin que ello signifique –aclaró- modificar su marcha". ¿Razones? El jefe del grupo dijo: "Porque a las 5 de hoy, miércoles 24 de marzo de 1976, el comandante general del Ejército Argentino, Jorge Rafael Videla, se hará cargo de la Presidencia de la República". Más tarde se supo que esa mañana se hacía cargo del gobierno nacional la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas (Comunicado N°1), triunvirato que asumió a las 11 en el edifico "Libertador", sede del Comando General del Ejército.

Primeras noticias

A poco que el grupo tomó control del diario y cuando ya eran casi las dos de la madrugada, un cable de la agencia NA puso al tanto de algo que hasta ese momento se ignoraba: "la señora de Perón se encuentra en la zona militar del aeroparque metropolitano". La información no explicaba los motivos de su estadía en ese lugar pero sí se sabía que luego de haber presidido una prolongada reunión en la Casa Rosada, la señora Presidenta se había retirado a la residencia de Olivos en el helicóptero presidencial. Vuelo que había sido interrumpido en el aeroparque y que por lo tanto nunca llegó a destino. Minutos después, otro cable de NA daba a conocer una versión que al final resultó ser cierta: "La señora de Perón –decía- estaría detenida y a punto de ser trasladada a la residencia 'El Messidor', en la provincia de Neuquén".    

A las 3.25 de la madrugada, la red nacional de radio y televisión entró en cadena y comenzó a propalar marchas militares para luego dar lectura al Comunicado N° 1 de la Junta Militar: "Se comunica a la población –dijo el locutor- que a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las FF.AA….".

El golpe en Salta

En conocimiento de toda esta información más lo aportado por otras agencias noticiosas, a las 4.30 de la madrugada, El Tribuno intentó recabar información de la Guarnición local sobre la situación reinante en Salta. A esa hora ya se sabía que varias patrullas del Ejército habían procedido a detener numerosos ciudadanos, tanto en nuestra ciudad como en el interior provincial, entre ellos un periodista de El Tribuno. Pero todo fue en vano pues recién a las 8 de la mañana la Guarnición local brindó la primera información. Lo hizo mediante un comunicado: "Por expreso mandato de la Junta de Comandantes Generales de las FF.AA., el coronel Carlos Edgardo Munhall, jefe de la Guarnición Ejército Salta, jurará a horas 9 como Interventor Militar de la Provincia en la Casa de Gobierno (Mire 23)".

Efectivamente, a la hora indicada y bajo estrictísimas medidas de seguridad en el radio céntrico, el coronel Munhall arribó a Mitre 23, acompañado por efectivos militares en tanto numerosos "carriers" del Ejército recorrían las calles con soldados que portaban armas largas.

Minutos después, Munhall asumió como Interventor Militar jurando "observar y hacer observar fielmente los objetivos básicos del Proceso de Reorganización Nacional…". La misma fórmula se usó en la asunción del los militares designados para integrar el gabinete: tres ministros y el secretario general de la gobernación. Las actas fueron protocolizadas por el escribano de Gobierno señor Raúl Goytia ante un nutrido grupo de militares de las tres armas, en actividad y retirados y solo dos invitados civiles: el arzobispo de Salta, monseñor Mariano Pérez Eslava y el señor Juez Federal Dr. Ricardo Lona. Una hora más tarde el ministro de Gobierno coronel Osvaldo Baudini posicionó como Intendente Militar de la Ciudad de Salta al mayor Julio Edgardo Ratto, acto que contó con la asistencia del intendente depuesto, señor Rodolfo Antonio Frumento, quien hizo la entrega oficial de la comuna ante el escribano comunal señor Ricardo Isasmendi.    

Los detenidos

Al mediodía, la Intervención Militar entregó a la prensa el Comunicado N° 6. Allí incluía la nómina de las 46 personas que el Ejército había logrado detener en las primeras horas del día. La lista masculina consignaba a: Vicente Bafa Trasci, José Aldo Correa, Miguel Angel Ramos, Carlos Douthat, Santiago Elbit, Néstor Finetti, Armando Troyano, Francisco Elejalde, Sergio Serrano Espelta, Carlos Vázquez, Rosa Alberto Rodríguez, Jorge Luis Buman, Hebert Doyle, Sebastián Duarte, Enrique Roberto Cobos, José Elbirt, Manuel Sikmann, Héctor Luis Gorriti, Juan Carlos Villamayor, Roberto Castro, René Abraham Arzelán, Roland Colina, Mario Falco, Francisco Esteban Corbalán, Roberto Adolfo Castro, Roberto Hoyos, Roberto Latorre, José Ricardo Torres, Pablo Sarmiento, Pablo Salomón Ríos, Natal Díaz, Amado Guanca, Inocencio Ramírez, Alfredo Jorge, Horacio Guaymás y Tránsito Cespedes.

En cuanto a las lista de mujeres consignaba a Lidia Barro de Bafa Trasci, Elisa López, Elena Nora Barraza, Blanca Graciela Martinelli, Beatriz Cueva, Ana María Giacosa, Margarita Toro, María Cristina Garros, Miryam Corbacho y Elena Yandira Fiqueni. A renglón seguido firmaba el Interventor Militar.

Días después se supo que los ciudadanos que debían ser detenidos aquella noche en la ciudad de Salta y Valle de Lerma superaban eran más de 300.

Muchos fueron detenidos esa misma noche, otros con el paso de los días y en tanto varios de los que evitaron la redada tomaron dos caminos: el exilio "interno" y el extranjero.

Por su parte, el Regimiento 28 de Infantería de Monte con asiento en Tartagal, departamento San Martín, informó que había detenidos 57 ciudadanos: Derlis Alvarez, Domingo y Clemente Avila, Jacinto Puebla, Héctor A. Aguirre, Carlos Bernis, Osvaldo Castaño, Antonio Cardozo, Mario Colodro, Ramón Contreras, Carlos Ferro, José A. Pérez, Raúl Lizárraga, Julio R. Muñoz, Nicolás O. Ovejero, Marcelo Velarde Ortiz, Héctor J. Pereyra, Rogelio Ramos, Carlos Tames, José Torrens, Ramón Tolaba, Moisés Villagrán, Ricardo Ruíz, José Rodríiguez, Ernesto Ajalla, Claudio Coca, Oscar Recalde, Gelasio Argañaráz, Ramón Quiroga, Héctor Hurtado, Juan Robles, Saturnino Cazón, Augusto Zirpolo, Antonio Ramos, Moisés Mayoras, Mario de la Fuente, Otilio Estrada, Gregorio Gallardo, Julio Torina, Agustín Savernimi, Jorge y Santo Correa, Gregorio Bravo, Santos Cisnero, Miguel A. Jaime, Oscar Quiroga, Alfredo Aponte, Ramón Geralay, Erlindo Herrera. En la lista de mujeres figuraban: Eva Garnica, Marta Luna, Além de Carabajal, Marta Juárez, María Torano, Felicidad Yepes de Pacheco, Reina Mayoras y Nélida Carballo de Núñez.

Estos fueron los primeros y casi únicos informes sobre detenidos entregados oficialmente a la prensa. Después, se hizo la noche en todo el país, una noche que aun nos golpea a los argentinos.            

Como se sabe, aquí en Salta el golpe militar interrumpió el proceso electoral del peronismo que estaba convocado para el 4 de abril de ese año a elecciones internas. En representación de una de las listas participantes se encontraba de gira en Anta el dirigente Nicolás "El Gordo" Taibo. Su rutina diaria era salir por la mañana a recorrer los centros urbanos propalando las bondades de su lista con el "autoradial" (automovil con dos bocinas en el portaequipaje). Y por la tarde participaba de reuniones y cenas con los acólitos partidarios. Así fue que la noche del 23, Nicolás Taibo luego de una jugosa cena compartida entre otros con Juan Alomo, Florencio Mansilla, Sofía Orquera y Luis Santillán, partió a su alojamiento estando todos ellos ajenos a los acontecimientos que maduraban en Buenos Aires. Al día siguiente (24 de marzo), como a las nueve de la mañana Taibo salió del hotel, colocó las bocinas en el portaequipaje de su "cupé" Chevy, y lo más campante salió a recorrer la calles de Joaquín V. González, propalando a todo volumen la "Marcha Peronista". A no más de dos cuadras dos policías en bicicleta lo hicieron parar. "Señor –le dijo uno de ellos- usted ya no puede hacer propaganda política". "Y quien ha dicho eso, hijo", le respondió sonriente Taibo. Y el vigilante cuadrándose y haciéndole la venia le espetó: "Señor, hay golpe de estado. Quite la marcha y retírese ante que lo detengamos". Taibo, que había estado años preso en Usuhaia, puso primera y a todo vapor se perdió por los polvorientos caminos de Anta. Se habrá dicho: "Soldado que huye sirve para otra guerra". Y tenía razón, en 1983 fue electo diputado nacional.

 

 

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