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31 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
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Alarma: otro invierno se avecina con incertidumbre en el gas del NOA

Se esperan heladas y hay pronósticos de escasez frente a los picos de demanda de los días más fríos. Las proyecciones anticipan probables cortes en los despachos de GNC y restricciones en industrias.
Martes, 31 de marzo de 2026 00:00
Una imagen, que perduró por semanas en 2025, y podría repetirse el próximo invierno en Salta y provincias vecinas.
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Con la producción gasífera de la Cuenca Noroeste hundida, obras inconclusas en la reversión del Gasoducto Norte y la importación de GLP envuelta en dudas por el conflicto bélico en Medio Oriente, otro invierno se acerca con serios interrogantes y creciente preocupación en industrias y estaciones de carga de GNC de la región.

Apenas iniciado el otoño, voces del sector anticipan un escenario de escasez, con posibles cortes y restricciones en provincias del norte argentino, para garantizar el servicio a hogares y otras demandas prioritarias en los días más fríos del año.

Cuellos de botella

Para Salta, que hasta 2009 fue la segunda productora nacional de gas- y hoy tiene yacimientos que agonizan en el departamento San Martín tras 16 años de caída libre, el período de heladas asoma con agravantes. Uno de ellos se relaciona con obras pendientes en líneas troncales del sur y centro del país. Ese cuello de botella impide ampliar los flujos de gas que llegan desde Vaca Muerta a Córdoba y elevar, en consecuencia, los volúmenes que trae el revertido Gasoducto Norte a las provincias del NOA.

Area crítica

Otra limitante estructural, con impacto específico en el área metropolitana de Salta, está en la capacidad de carga de la red subsidiaria que se desprende desde la línea de transporte troncal operada por TGN, en Torzalito (Güemes), hacia el área de distribución que comprende a la capital salteña y municipios del Valle de Lerma.

Una mirada a los registros de los censos poblacionales del INDEC de 1960 a 2022 basta para comprobar que la región metropolitana de Salta es uno de los aglomerados urbanos que mayor crecimiento demográfico han experimentado en todo el país.

Esa explosiva evolución no ha sido acompañada con ampliaciones acordes en la infraestructura gasífera. No por casualidad, cada vez que los picos de demanda motorizan órdenes restrictivas del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), hoy fusionado con el del sector eléctrico (Enre), estaciones de GNC del área metropolitana de Salta suelen contarse entre las primeras del país en ver cortados sus despachos, más allá inclusive de las modalidades contractuales que distinguen a los suministros firmes de los interrumpibles. La endeblez del abastecimiento gasífero de la región, que en inviernos anteriores encontró a miles de taxistas, remiseros y automovilistas varados frente a islas cerradas, sigue sin resolverse y rodeada de incertidumbre.

Subas tarifarias

Por si fueran pocos los factores inquietantes, con la resolución 66/2026, publicada el pasado 13 de marzo, la Secretaría de Energía de la Nación estableció una reconfiguración del sistema de transporte de gas natural que acentuaría el impacto cada vez más acentuado de los incrementos tarifarios sobre el bolsillo de los usuarios. Por los cambios introducidos, las empresas distribuidoras que adquieren el gas en distintas provincias y regiones deberán pagar a las dos transportistas que operan el sistema de gasoductos en el país --TGS y TGN- el derecho al uso de los caños. Esa suerte de "peaje" por el gas que transita desde Neuquén a Buenos Aires, Córdoba o Salta tiene un punto de partida (Vaca Muerta) y largos recorridos que pesarían en función de las distancias.

Si bien, según la resolución, serían las distribuidoras las que afronten el derecho por el uso, operación, mantenimiento y obras de ampliación en gasoductos de transporte, analistas del sector advirtieron que ese componente se constituiría en parte de las tarifas con traslado a las facturas del servicio. Estas, por cierto, tendrán desde mañana una nueva actualización.

Derrumbe gasífero

En los considerados de la resolución, firmada por la secretaría de Energía de la Nación, María Carmen Tettamanti, resalta como argumento central de la reconfiguración del sistema de transporte gasífero el derrumbe de la Cuenca Noroeste, cuya producción completa se concentra en tres áreas del departamento San Martín: Acambuco, Aguaragüe y Ramos. Sus pozos apenas aportan hoy 2,5 millones de metros cúbicos diarios. La resolución 66/2026 también remarca que Argentina cortó por completo la importación de gas de Bolivia, tras poner en marcha la reversión del Gasoducto Norte, para abastecer a siete provincias del centro y norte del país con la producción de Vaca Muerta.

Obras incompletas

La reversión que se presenta oficialmente como terminada, sigue incompleta, porque resta un trecho para que las obras licitadas y ejecutadas en cuatro plantas compresoras de Salta, Santiago del Estero y Córdoba (Lumbreras, Lavalle, Ferreyra y Deán Funes) adquiera plenitud operativa.

Por lo pronto, pese a su ampliada capacidad de transporte, el Gasoducto Norte no puede traer volúmenes acordes a los picos de demanda invernal en el NOA. Incluso con esas plantas compresoras operando en sentido inverso, el ducto troncal no podría traer a Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy mayores volúmenes, mientras no se resuelva el cuello de botella que presenta el nudo cordobés para recibir más gas desde Vaca Muerta e inyectarlo hacia el norte argentino. La capacidad de transporte del Gasoducto Norte fue ampliada a 19 millones de metros cúbicos diarios, pero por el momento la región solo puede recibir desde Vaca Muerta unos 15 millones. Los yacimientos del norte salteño apenas aportan 2,5 millones. La demanda del NOA supera en los picos invernales los 22 millones de metros cúbicos diarios. Los números no cierran.

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