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El nuevo ordenador económico del mundo y la oportunidad de Argentina

La reconfiguración de la oferta global favorece a productores confiables, permitiendo al país posicionarse como un proveedor seguro de petróleo y gas natural licuado.
Viernes, 06 de marzo de 2026 01:23
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La Argentina asiste a un cambio de paradigma profundo en la industria de los hidrocarburos. En la era actual, el sector ha pasado del control estatal a la lógica de mercado, sustituyendo los esquemas de subsidios por precios reales en un escenario competitivo que abre oportunidades inéditas de inversión. Bajo este nuevo basamento, el objetivo es claro: transformar al país en un exportador neto y alcanzar el tan ansiado superávit energético.

El Gobierno ha incorporado formalmente las actividades del upstream (segmento de exploración y producción -E&P- que abarca las etapas iniciales de búsqueda, perforación y extracción en yacimientos terrestres o submarinos) de hidrocarburos al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Esta medida busca evitar la fragmentación de grandes proyectos técnicos integrados y otorga beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios a la explotación de nuevos desarrollos. Para Salta y las provincias con cuencas convencionales, el Decreto 59/2026 representa un hito de supervivencia. La norma establece un nuevo esquema arancelario para las exportaciones de crudo de áreas maduras, elevando los umbrales para el cobro de derechos de exportación a fin de frenar el declino de los yacimientos tradicionales como los del norte argentino.

Este "corrimiento" de los límites representa un alivio fiscal indispensable para las operadoras convencionales, cuyos márgenes de rentabilidad se veían amenazados por el aumento de los costos operativos. La importancia de este segmento es estratégica: poco más del 30% del petróleo y gas producidos en 2025 provino de fuentes convencionales.

Oportunidad geopolítica

El conflicto en Medio Oriente que acaba de desatarse con toda virulencia y la alteración de la logística energética mundial podrían convertirse en una oportunidad para la Argentina. La reconfiguración de la oferta global favorece a productores confiables, permitiendo al país posicionarse como un proveedor seguro de petróleo y gas natural licuado (GNL).

Según el Instituto de Energía de la Universidad Austral, la energía se ha convertido en un gran "ordenador económico" nacional. El año pasado, el sector registró un saldo positivo cercano a los USD 5.000 millones, un giro radical frente a los resultados negativos de ejercicios anteriores. Para provincias históricamente relegadas como Salta y Jujuy (Cuenca del NOA) , este auge permite una mejor distribución territorial de la riqueza.

Con una producción petrolera que ya supera los 900.000 barriles diarios, la Argentina se prepara para aprovechar la volatilidad internacional. No obstante, el tiempo apremia: existe una "ventana de 30 años" para monetizar los recursos excedentes antes de que el mercado mundial mude hacia otras fuentes energéticas. Atraer inversiones en el presente inmediato es imperioso para consolidar este desarrollo productivo.

 

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