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El 9 de diciembre de 1975, el Consejo Nacional del Justicialismo designó los triunviratos reorganizadores de los distritos de Córdoba, San Juan, Chubut, Formosa y Salta, ordenando que debían convocar a elecciones internas antes de abril de 1976.
En nuestra provincia el Triunvirato Reorganizador (TR) se integró con Olivio Ríos por la Rama Política; Julia Cruz de Vakulsky por la Femenina y Antonio Nolasco por la Gremial. Cabe recordar que Ríos había sido electo dos veces vicegobernador de la provincia, primero con Dante Lovaglio cuando los comicios anulados del 18 de marzo de 1962, y después, cuando integró la fórmula del peronismo el 11 de marzo de 1973 con Miguel Ragone.
Reacciones
A nivel local, la designación del TR fue cuestionada por el Consejo de Unidades Básicas creado a mediados de 1974 por el exinterventor partidario Eduardo Valdéz, con el fin de neutralizar a los sectores internos agrupados en las listas históricas, entre ellas "Azul y Blanco", "Verde", "Celeste y Blanco", Reservas Peronistas, "Reconquista" y "Coalición del Interior".
El 13 de diciembre, el Consejo Nacional Justicialista fijó el 8 de febrero de 1976 como día de las elecciones internas en Salta, y el 15 de febrero, posicionó en Buenos Aires a los triunviros de los cincos distritos, acallándose así las críticas en el ámbito local.
Cuando el proceso electoral interno parecía ya encaminado sucedió un hecho que conmovió a la ciudadanía: El 19 de diciembre, el dirigente sindical y político Rodolfo Alazaga fue asesinado a plena luz del día, en la vía pública y a cuadras de la plaza 9 de Julio. Por entonces, la víctima era secretario adjunto de la CGT local, máximo dirigente del sindicato del Tabaco y activista de una de las listas que competiría en la interna peronista. Además, había sido titular de la Dirección de Trabajo durante el gobierno del Dr. Miguel Ragone.
Superado el impacto causado por el asesinato de Alzaga, las actividades del peronismo salteño pronto retomaron ritmo hasta que llegó la tradicional pausa de fin de año. No obstante, el TR partidario avanzó con dos medidas: el 23 de diciembre ocupó la histórica sede de calle Balcarce 362 y, antes del día 31, designó representantes en los 23 departamentos de la provincia.
Nuevo año
Traspuestas las fiestas, de a poco la actividad política comenzó a reactivarse y así fue que la primera sorpresa del año llegó el 13 de enero. Fue cuando la agrupación "Reconquista" pasó a ser "Reconstrucción Peronista", nuevo nombre con el que días después enfrentaría las internas partidarias y también al Interventor Federal Pedrini que a poco sería apartado del cargo.
El 18 de enero la muerte del Dr. Ernesto F. Bavio enlutó al justicialismo salteño. Era una muy estimada figura del peronismo y un hombre que guardaba el sano orgullo de haber sido el senador nacional que en 1946 le había tomado juramento al general Perón en la Asamblea Legislativa. Superado el duelo impuesto por el TR, el 21 de enero se ratificó que los comicios internos serían el 8 de febrero de 1976.
Sorpresiva presencia
Pero al parecer el primer mes de 1976 no se iba a retirar sin brindar otra novedad: el día 24 el exgobernador, Dr. Miguel Ragone, anunció con bombos y platillos su vuelta al ruedo de las internas al frente de su histórica "Lealtad y Lucha" Lista Verde. Recordemos que desde esa trinchera había enfrentado 15 años antes y sin suerte, al desaparecido dirigente Tomas Ryan. Ahora lo acompañaban Abraham Ralle, Elisa López, Carlos Chávez Díaz, Eliseo Barberá (h), Beatriz Cueva, Alfredo Jorge, Nazario Alderete y Juan Carlos Villamayor. A partir de entonces la actividad de la Lista Verde se aceleró en tanto los dirigentes Ricardo Falú, Dante Lovaglio y Horacio Bravo Herrera solicitaban a la justicia la postergación de los comicios. El 30 de enero el planteo fue rechazado por el Juez Federal Dr. Ricardo Lona pero en los primeros días de febrero el Consejo Nacional Justicialista postergó los comicios para el 14 de marzo de 1976.
Con la postergación de los comicios, el PJ salteño nuevamente comenzó a trajinar según los plazos estipulados por la prórroga, mientras los candidatos reactivaban sus campañas tejiendo y destejiendo listas y alianzas. En eso estaban cuando de repente otro hecho puso a la Lista Verde en el centro de la atención. El 6 de febrero fue detenido en su domicilio de El Carril, el exintendente designado en el gobierno del Dr. Miguel Ragone y ferviente adherente "verde". Para peor, de su inmueble le secuestran diversas armas de guerra.
Días después, cuando todo parecía encaminarse hacia el 14 de marzo, una noticia originada en el sector de los "verdes" cayó como una bomba. El jueves 19 de febrero, Miguel Ragone, candidato a presidente del PJ, anuncia su posible retiro del proceso electoral. En diálogo con El Tribuno dice: "Estoy estudiando la posibilidad de abstenerme del proceso electoral. Es una decisión que voy a definir en los próximos días porque quiero evaluar tranquilamente la situación política".
Las listas opositoras al peronista Dr. Miguel Ragone, quien luego fue secuestrado, las encabezaban Caro-Frumento y Lovaglio-Bravo Herrera.
Como es de imaginar, las especulaciones que causaron las declaraciones de Ragone fueron innumerables. Para unos era una simple treta electoral para atraer la atención, para otros, que decían estar bien informados, la posible abstención era consecuencia de las amenazas que recibía. Y para reforzar esa posición se recordaba el frustrado homenaje al exgobernador en enero de 1975, cuando una cena-homenaje organizada por sus seguidores en el club de Siria y Caseros, se frustró al explotar una bomba que destrozó el lugar, horas antes del evento.
El hecho es que cuatro días después de la declaración de Ragone, una concurrida asamblea de Verde realizada el 24 de febrero, resolvió por "unanimidad y aclamación", pedirle al exmandatario que revea su postura (El Tribuno- 25/02/76). Esa noche, Ragone escuchó atenta y pacientemente a la larga lista de oradores que uno a uno le fueron pidiendo que no se abstenga, que enfrente la contienda, que su triunfo estaba asegurado, entre otras tantas cosas que se dicen en estas circunstancias. Finalmente cerrando el plenario, Ragone pidió 48 horas para definir su situación. Y así fue que por dos días casi toda la dirigencia peronista quedó expectante de la respuesta del exmandatario. De más está decir que la expectativa dio lugar a que de nuevo en los corrillos de la política lugareña surgieran cientos de conjeturas a punto tal que la prensa llegó a detectar apuestas sobre la posible decisión que tomaría el líder de los "Verdes".
Y tal cual lo prometido, el doctor Ragone se comunicó con El Tribuno (27/2/1976) para revelar su resolución: "Mi decisión final –dijo- es participar de los comicios internos". Como es de imaginar, la noticia llevó alivio y alegría a sus seguidores pero las conjeturas y especulaciones no cesaron. Todos, peronistas o no, se daban y quitaban razones, aunque lo cierto es que nunca nadie podrá saber qué llevó al doctor Ragone a dudar sobre si seguía o no en la contienda. ¿Amenazas o treta electoral?
El hecho es que lamentablemente 14 días después de aquella decisión, una aciaga mañana, a plena luz, el Dr. Miguel Ragone fue secuestrado. Ese 11 de marzo de 1976, se cumplía el tercer aniversario de su elección como gobernador de Salta. Y desde entonces una pregunta quedó flotando ¿se había cumplido la tan meneada amenaza?
Horas después, el Consejo Nacional Justicialista resolvió prorrogar sin fecha las elecciones internas en Salta.
El 15 de marzo, Miguel Ragone hijo, dijo a El Tribuno que la duda que su padre había tenido en la campaña electoral se debía a que "Estaba totalmente desmoralizado ante tanto enfrentamiento". Y que luego había vuelto a la lucha "a instancias de varios amigos que veían en él una fuente revitalizadora".
Diez días después del secuestro de Ragone, el 24 de marzo, se produjo el golpe de estado que derrocó y encarceló a la Presidenta María Estela Martínez de Perón.